Un sentimiento oculto

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A veces me gustaban los ruidos que salían de la habitación de Matías, no era difícil imaginar lo que pudiera estar ocurriendo allí dentro. Era una energía que se dispersaba por todo el pasillo, se escurría por las paredes, parecía impregnar el mundo entero dentro y fuera de la casa. Mi oreja clavada en la puerta, mi cuerpo vibrando al compás de aquellos gemidos y mis manos no daban abasto para satisfacer mi imaginación. Mi corazón pulsaba tembloroso por la zozobra de ser descubierta, por lo menos algo tenía a mi favor, mi padre era un poco distraído.

A veces Junie (  novia de Matías ) salía del cuarto haciendo una mueca, como mascando algo extraño en su boca dirigiéndose hacia el baño, y nos cruzábamos en el pasillo, me echaba una mirada desafiante con sus dos ojos azules, y una sonrisa maliciosa como si pudiera adivinar mi intromisión. Yo me hacía la tonta, bajaba la cabeza como buscando algo perdido en el suelo.

También las peleas entre Junie y Matías eran constantes, después a la hora de comer, habían cruces de miradas sospechosas en la mesa sin pronunciar palabra. Mi padre se levantaba de vez en cuando a servirse un poco más, a pesar de que comía abundantemente mantenía su línea esbelta y ágil, los años no parecían pasar por él, y aquél carácter introvertido y bohemio a la vez lo hacían lucir muy interesante.

Esa mañana salí temprano, tenía exámenes en el colegio, recuerdo que de vuelta a casa rayaban las 5 de la tarde, me metí por el recoveco del barrio chino, me encantaban las farolas rojas de papel que colgaban por las calles, ese paisaje, y el bullicio de un lenguaje diferente. Caía una llovizna tenue, y se sentía un aire fresco. Iba cortando camino por los bares y restaurantes colindantes. Y allí, en el fondo de uno de aquellos bares, pude distinguir la silueta inconfundible de mi padre que se difuminaba detrás del humo de su pipa. Fui efusiva, aunque un poco extrañada que estuviese allí, entonces me detuve y pensé que mejor le espiaría.

Al poco rato vi a mi padre salir con Junie, ella iba contoneándose  descaradamente por la acerca cuesta abajo, con una falda muy corta y tacones altos, mi padre iba agarrándole  las nalgas besuqueándole el cuello. Sentí odio y repugnancia por ella, y a la vez cierta envidia, de alguna forma quería ser como ella.

Al amanecer del día siguiente me encontré con Junie en la cocina, era el momento idóneo para afrontarla pues no había nadie en casa. Hubo un lapso de quince minutos, en los que preparé un café, había un silencio incómodo, entonces me decidí y le pregunté con cierta rabia :

-¿ Tú… estás con mi hermano o con mi padre?   Se dio vuelta cerrando la puerta de la nevera, se acercó y me dijo :

-Con quién quisiera estar es contigo, besándome los labios.

 

 

Comentarios

  1. escritorfrustrado

    26 septiembre, 2015

    Espectacular! Vibré con esa sensualidad tan desbordante, con esa trama tan exquisitamente trazada! Te felicito, amiga!

  2. Javier.García

    26 septiembre, 2015

    Muy bien resuelta, con un final que te deja la boca abierta. Un abrazo.

  3. JulSanc

    26 septiembre, 2015

    Se me cayo la mandíbula. Muy bueno. Al final solo Wow! Saludos

    • B€RTA

      26 septiembre, 2015

      Gracias JulSanc, muy original tu comentario! Un cordial abrazo

  4. Mabel

    26 septiembre, 2015

    ¡Me encanta! Un abrazo Mari y mi voto desde Andalucía

  5. B€RTA

    26 septiembre, 2015

    Gracias Javier García, un placer que te haya gustado. Un saludo?

  6. B€RTA

    26 septiembre, 2015

    Gracias Mabel bonita, un abrazo para ti!

  7. DhIn

    27 septiembre, 2015

    Entretenido el relato, y un final muy audaz. Buen cuento, compañera. Mi voto y un abrazo.

  8. Joaquín.Solari

    27 septiembre, 2015

    Excelente, y el final, de putísima madre.
    Mi voto y un cariñoso abrazo.

  9. B€RTA

    28 septiembre, 2015

    Gracias Joaquin, je, je! Un placer que te haya gustado. Un abrazo

  10. Julia.Ojidos

    1 octubre, 2015

    Sublime!!!! con la boca abierta me has dejado…
    Un fuerte abrazo y mi voto

  11. B€RTA

    1 octubre, 2015

    Muchas gracias Julia, un gran honor recibir tu comentario. Saludos?

  12. gonzalez

    2 octubre, 2015

    Quise poner el voto pero no me deja! Me gustó mucho lo que escribiste, como siempre! Saludos!

  13. B€RTA

    2 octubre, 2015

    Muchas gracias Gonzalez, no entiendo porqué te lo impide, pero de todos modos lo recibo con la misma amabilidad. Un abrazo cordial.

  14. Ger_GERTZEN

    2 diciembre, 2016

    O bien «A veces me gustabaN los ruidos que salían» o bien «A veces me gustaba OÍR los ruidos que salían» o algo similar, a escoger.

    «abasto» es todo junto.

    Al segundo Matías le falta la raya.

    «habíaN cruces de miradas» en España las impersonasles se suelen poner en singular, a diferencia de en Hsipanoamérica, pero, es, lógicamente opcional. Pero donde no pega el plural es en «los años no parecían pasar por él, y aquél carácter introvertido y bohemio a la vez lo hacíaN lucir muy interesante», salvo que añadas «los años» al sujeto de la frase final con algo así como «los años no parecían pasar por él, y, JUNTO CON aquél carácter introvertido y bohemio a la vez, lo hacían lucir muy interesante.

    Si «lo» espías será lógico que lo que hagas es «saludarlo», pero, si te ciñes a las normas de la RAE es «leísmo tolerado». Para los hombre, a las mujeres hay que atarlAs más en corto, como en todo.

    «contoneándose», «descaradamente», «agarrándole», «besuqueándole»-

    Para hacer las rayas (—) de conversación (en vez de guiones bajos):

    «Fn+Alt+0151» o, en el teclado numérico activado «Alt+0151».

    Precioso relato. Me gustaría que siguiera, sobre todo saber cómo reacciona la prota.

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