Ochenteando

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Hay veces que la televisión consigue captar mi atención por completo. No es muy frecuente, ni se prolonga demasiado en el tiempo, pero a veces, sin más, ocurre.

Estaba buscando otra cosa en un armario cercano, y la televisión estaba encendida. Cogí el mando para apagarla, cuando reparé en las cosas que se veían y oían en pantalla. Captó mi atención de tal modo, que incluso llegué a sentarme delante por espacio de media hora, más o menos.

Lo que tenía ante mi, era un documental sobre los ochenta, y me interesaba, pero huí despavorido cuando vi la jeta de Lina Morgan, fin de la emisión para mi. Deje de verlo, pero no de pensar sobre ello, sobre aquellos años.

Por supuesto no se trata de unos recuerdos sobre acontecimientos globales que hicieron historia, como lo de la caída del muro de Berlín, no. Es algo mucho más mundano y de andar por casa. Sólo mi perspectiva personal de la vida desde una pequeña ciudad.

Los ochenta, la década prodigiosa, según dicen algunos. He tenido debates sobre el tema, pero esa fue sin duda una década curiosa, al menos tal y como yo la recuerdo. Los años en los que la hegemonía de la Nocilla corría peligro, amenazada por el Tulicrem, una especie de margarina o mantequilla chocolateada.

Dejando aparte aquello de la movida madrileña, una artificiosa maniobra de la época, los ochenta dieron mucho de si, tanto en sus propios momentos, como en los coletazos que aún da de vez en cuando, y es que, se quiera o no, cosas así dejan su pequeña huella en el mundo. La década nos ofreció un montón de cosas, las secuelas de Star Wars, para empezar. En los ochenta se abrió la caja de las cosas, malas y buenas, que durante largo tiempo nos estuvieron vetadas. Vimos y vivimos el boom de la proliferación de las grandes superficies comerciales, aún se recuerda el legendario Simago. Disfrutamos con el Purple Rain de Prince, y con el sobrio Nebraska, sorprendidos por un Springsteen sin la E street Band. Nos sumergimos en el inicio de la era digital para todos los públicos con los inolvidables Atari 2600, y los primeros ordenadores domésticos Amstrad y Commodore, el Pacman y el Space invaders, que nos introdujeron a los videojuegos, por no mencionar los Apple que invadían las oficinas de muchas empresas. La televisión de entonces era un escaparate cultural infinitamente más decente que el que ahora padecemos, era una ventana al mundo desde nuestra propia casa. Desde la tele descubrimos un nuevo tipo de humor, como el que nos regalaban Las Virtudes, o Faemino y Cansado, por poner sólo dos ejemplos. Programas atípicos como Pinnic, Plastic, que nos entusiasmaban. Además del omnipresente Barrio Sésamo, un hit inolvidable de la programación infantil, un hit nunca superado, porque lo que vino después….

Pero no sólo la tele nos brindó buenos ratos, el papel también mimaba nuestros sentidos. En los ochenta, descubrimos en España el comic book americano, a través de Forum, la única editora que no maltrató el material de Marvel en este país. Más tarde le siguió Zinco, publicando Dc. También fuimos testigos de como la generación Bruguera, se hacía más adulta, con Jan, y sobre todo, el maestro, Manuel Vázquez. En esos años el comic underground alcanzó su máximo apogeo. El Víbora, Cairo, Metropol, Cimoc, Zona84, Metal Hurlant, y muchos otros visitaban los quioscos regularmente, además de la revista Ajoblanco, lo que nos abrió a un nuevo universo.

Los ochenta fueron años de aprendizaje, experimentación, y transgresión a granel y sin freno. En esos años, si alguna publicación no rompía alguna norma, no era suficientemente buena. Posiblemente aún funcionemos con algún efluvio de esa época, aunque ahora la transgresión está muy en desuso. Esta es una época un poco descafeinada, aunque mucho mejor que los noventa, una década que se arrastró tristemente sin pena ni gloria, sin nada que le hiciera brillar realmente, o al menos que yo recuerde como algo reseñable.

En este país, para muchos, los ochenta fue una década revolucionaria, en la que no había que luchar contra una dictadura, pero si con un encorsetamiento cultural asfixiante, que era igual de nocivo. Una lucha que se llevó a cabo con todo el entusiasmo y las ganas. Al menos así es como mi calenturienta mente lo recuerda.

Comentarios

  1. B€RTA

    3 octubre, 2015

    Sin duda los ochenta tuvo su impacto, para mi la música fue uno de ellos.
    Te dejo mi voto.

    • Javier.García

      3 octubre, 2015

      Gracias, Mari. Aún hay mucha huella de los ochenta por ahí suelta, la música de aquellos años también tiene su peso. Un abrazo.

  2. Mabel

    3 octubre, 2015

    Los ochenta fue la mejor época de mi vida, disfrutaba con la música que me atraía, era un sin fin de acontecimientos que quedarán en la memoria. Un abrazo Javier y mi voto desde Andalucía

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      La música tuvo mucha pegada en aquellos años, no todo fue a base de sintetizador. Gracias Mabel, un abrazo.

  3. Manger

    3 octubre, 2015

    Cada época tiene su propio sabor, amigo Javier, y cada uno de los que hemos nacido de los 40 para acá guardamos en nuestra retina hechos más o menos importantes que nos han marcado para siempre. Yo, que pertenezco a la música de Los Beatles, Bee Gees, Fórmula V con mis amigos y compañeros de Bachiller Paco Pastor y Tony Sevilla, etc… y más tarde de «los grises» a caballo entrando en las Facultades de la Ciudad Universitaria en Madrid, puedo sentir también muy de cerca lo que nos cuentas, y -cómo no- los añorados años ochenta. Me han traído muy buenos recuerdos tus letras. Un cordial saludo, amigo escritor.

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      Gracias Manger. En mi opinión fue una época fascinante, en muchos aspectos. Y me faltaron cosas que ahora me vienen a la memoria, como el programa aquel de Eva Nasarre, y el de la cesta de la compra, ahora impensables. Gimnasia por un lado y consejos para economizar en la compra diária. Y otras cosas. Quizá pronto vuelva a abordar los ochenta desde la pequeña población en la que los viví. Un abrazo, Manger.

  4. Alberto

    3 octubre, 2015

    Yo nací en el 87. Me hubiera gustado disfrutar un poco más ese período ochentero.

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      Gracias Alberto. Al menos viviste en alguno de esos años. Yo los recuerdo con cariño como algo especial. Un abrazo.

  5. Valdiv

    4 octubre, 2015

    Pienso que cada década (época) tiene su historia y personalidad propia. Yo nací en el 88 y mis recuerdos de los 90s 2000s no son muy interesantes opino yo. Saludos.

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      Gracias Jfpoe. Cada uno tiene sus preferencias, una cuestión de perspectiva particular, otros de mi generación sostienen que los noventa fueron mejores para ellos. A cada persona le vino mejor una época distinta. Un abrazo.

  6. Reaper El Chivo

    4 octubre, 2015

    Va mi voto a este gran texto sobre los ochenta, amigo Javier. Los ochenta marcaron un antes y un después a escala provincial, nacional e internacional. Un sinfín de cambios sociales y culturales, que aún tienen su eco hoy en día, se originaron en aquella gran década. Mis felicitaciones por el texto, un cordial saludo y voto.
    Salud y suerte.
    (Como pequeño detalle le recomendaría una canción del grupo «El Reno Renardo» titulada «Crecía en los ochenta», no es la mejor composición musical ni del grupo ni de la historia, pero creo que merece la pena ser oída).

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      Gracias Reaper. Los ochenta fueron años de lo más relevante para mi. Gracias también por la recomendación, que pasaré a eschichar ipso facto. Un abrazo.

  7. Verba_tibi_supersum

    4 octubre, 2015

    Y así nace otra decepción. Quiero vivir los ochenta. ¿Dónde está el pase? Muy bueno, Javier.

    • Javier.García

      4 octubre, 2015

      Gracias Abby. Si supiera donde están los pases, yo me cogía uno también, para volver por esos días. Un abrazo.

  8. Tati

    11 octubre, 2015

    Simago!! Ya no me acordaba. En mi caso época de niñez, de Barrio Sésamo, de Enrique y Ana, de ir a la tienda del barrio donde te anotaban lo que llevaras, con el permiso de los padres, claro…Gratos momentos. Saludos.

    • Javier.García

      15 octubre, 2015

      Barrio Sésamo, SImago, que recuerdos, que tiempos….Gracias Tati, un abrazo.

  9. Iván.Aquino L.

    14 octubre, 2015

    Los ochenta fue una época muy buena, como aca en donde vivo, sonaron muy fuerte las bandas Caifanes, Heroes del silencio, Mecano etc. Tambíen Guns n roses. Me ha encantado el texto y te doy mi voto.

  10. Zeltia G.

    9 noviembre, 2015

    Muy buena reflexión sobre una década en que se produjo un boom cultural (música, literatura, filmes, series) que aún pervive y en muchos casos no fueron superados. Yo vivía en Argentina y si comparo con lo de antes y el después, en temas creativos una gran época, de las mejores. Excelente Javier, ufff… me has hecho recordar muchísimas cosas! jejeje Mi voto por ello! Un saludo.

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