El orgullo del Califa I – continuará –

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Me llama la atención, asqueándome, la prepontencia inmisericorde con la que, desde la rojigualda España “nacional”, se le trata a Andalucía, mi patria irredenta. Tal desprecio por todo lo andaluz se manifiesta en cosas tan curiosas como la falsificación de la historia hasta límites esperpénticos, que, sin embargo, son comunmente admitidos como normales por, incluso, mis compatriotas andaluces.

Así, he llegado, incluso, a ver, como en el Curso de Adaptación Pedagógica, uno de los profesores que impartía el mismo, expuso como una divertida manera de exponer la historia de los reyes españoles hacerlo con vitolas de puros, en concreto marca “Álvaro”, dicho esto todo parecería que lo grave es que, de tal manera, se nos invitara a hacer, como docentes, en los centros de enseñanza media, una manifiesta apología del tabaco. Pero, ¡que va!, esto, al fin y al cabo era lo de menos, resulta que, en esa lista, después de los que componían la lista de los reyes godos aparecía, como rey, D. Pelayo y sus sucesores, que, apenas ejercían poder sobre unos terruños, ignorándose a los soberanos de Al-Andalus, que, prácticamente, gobernaban sobre casi toda la península ibérica y, sin embargo, en su calidad de “andaluces”, no podían ser considerados como reyes, ¡faltaría más!.

Otra vejación que me marcó profundamente fue la de ver, en la Catedral de Santiago de Compostela, una talla del apostol del mismo nombre en plan matamoros con la espada en mano matando a “infieles” andaluces. “Santiago y cierra España” gritan todavía los mismos que disfrutan con la celebración de las ocupaciones militares que, a sangre y fuego, realizaron los denominados “Reyes Católicos” sobre territorios andaluces, robando las tierras y propiedades a sus legítimos propietarios para, en un vil acto de saqueo, entregárselas a sus adláteres asesinos y genocidas. Ese fue el principio de la oscuridad secular de Andalucía que lejos de ser objeto de una supuesta reconcquista fue invadida y ocupada militarmente por el Reino de Castilla. A esta indiscutible realidad histórica se refiere el himno de la patria andaluza cuando dice que “la bandera blanca y verde vuelve tras siglos de guerra a poner paz y esperanza bajo el sol de nuestra tierra”.

Y, para poner fin, sólo por hoy, pues esta serie continuará, más que nada porque sé lo mucho que escuece a los nacioalistas españolistas radicales – como soy educado no los denominaré “fachas” -, pasaré ahora a dejar unas perlitas escritas de Teresa de Jesús – yo, desde que me enteré de esto, no volví a comer más las yemas de la Santa de Ávila, desde entonces sólo como las del Tajo, que, aun teniendo, también, origen monjil, además de ser andaluzas, están mucho más ricas -.

Bien pues vamos al lío, esta ¿¡santa!? mujer de familia acomodada – así lo diriía Tip -, proclamada, por la Iglesia Católica, nada menos que Doctora de la misma y Maestra de la Luz, en una de sus epístolas a su sobrina María Baustista llegó a calificarnos a los andaluces de esta “curiosa” manera, que paso a citar de manera literal, sin poner ni quitar una coma:

 “…Yo  confieso que esta gente de esta tierra” – Andalucía – “no es para mí, y que me deseo ya ver en la de promisión,” – refiriéndose a Castilla – si Dios es servido... Las injusticias que se guardan en esta tierra es extraña, la poca verdad, las dobleces. Yo le digo que con razón tiene la fama que tiene . Bendito sea el Señor, que de todo saca bien.”

Y a esta señora se le proclama Maestra de la Luz y Doctora de la Iglesia… Por Dios, si por sus palabras, atuendo y actitudes parece la versión femenina del maligno Dark Weider, ¡qué miedo!, ¿como no iba a tener esta señora problemas con las bondadosas monjitas andaluzas?, y es que incluso hasta a la mayor y cándida de las paciencias se le termina encontrando un límite.

Comentarios

  1. Mabel

    17 octubre, 2015

    Andalucía es muy rica en su vocabulario, a diferencia de lo que digan. ¡Qué decirte! Me horroriza pensar los calificativos que le ponen a esta Tierra tan hermosa, llena de alegría y de un carisma de nobleza. Un abrazo Vicente y mi voto desde Puente Genil provincia de Córdoba.

    • ABDERRAMÁN III

      17 octubre, 2015

      Muchas gracias por tu apoyo e interés, que tanto aprecio. Estoy convencido de que, entre todos, conseguiremos dejar de manifestó la falsedad de las maledicencias que, una veces por ignorancia, y otras, las más, merced a una torticera intención, se vierten sobre la imagen de nuestra tierra. Besos desde Málaga.

  2. guardiña

    4 enero, 2016

    ¡ ¡ Un texto lleno de historia y con un lenguaje extraordinario. Un manifestación escrita desde la impotencia y la insatisfacción, de saber que no han justo ni con la historia, ni su patrimonio.Felicidades. Un saludo.

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