Otra rata española (Relato sobre inmigración)

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Una valla de varios metros de altura corta los campos de trigo como una navaja. Está tocada por alambre de espino, dónde unos pajarracos negruzcos se posan localizando su próxima comida con toda la calma del mundo. La cerca se ve interrumpida por una caseta de ladrillos no muy grande. La puerta metálica de la caseta está cerrada y ante ella espera una cola enorme de personas que se pierde en el horizonte. Algunos de ellos sostienen niños en los brazos, otros sujetan bolsos y maletas. Si tuviésemos que coger un color en la paleta sería el gris: caras grises, bolsas grises, ojos grises, bocas grises, pelo gris, tetas y culos grises, chaquetas y pantalones grises…

La puerta se abre y sale una mujer llorando con un paño en la cabeza que va de la mano de un niño. Comienzan a caminar cruzándose con las miradas de aquellos que esperan su turno. Luego, unos minutos más tarde, alguien abre de nuevo y sale un hombre panzudo con barba que grita que pase el siguiente. Tiene manchas negras en la chaqueta verde y sus dientes parecen podridos. El siguiente en la fila es un joven delgado con los ojos como pozos hondos. Entra mansamente en la caseta y el guarda cierra la puerta con un golpe seco.

Una vez dentro el chico observa. Al fondo hay otra puerta abierta a través de la cual se ve un rectángulo con el cielo en la parte superior y abajo una carretera bien pavimentada con unos camiones parados sobre ella. Unos soldados ayudan a un viejo a subir a la parte trasera de uno de los camiones. En frente del chico se ha sentado el guarda barrigudo pesadamente detrás de un escritorio desvencijado. Hay otro soldado más bajo de pie y ordenando unos papeles que dice:

-Nombre.

-Manolo Miranda

-Edad.

-Veintiocho años el próximo 27 de Diciembre.

-¿Estado civil?

-Soltero.

-¿Nacionalidad?

-Gallega…esto, española.

El panzudo suelta un suspiro y se queja:

-Malditos españoles. Están por todos lados. Como las ratas. Me pregunto a qué imbécil entre todos ellos han escogido para gobernar esa tierra de toros, birra y fútbol. Bueno, Yosef, ahora empezamos la segunda parte.

El chico le mira conteniendo la ira. Es extraño porque, a la vez, se siente culpable de su origen. Aprieta los puños pero no dice nada. La verdad es que nunca se ha sentido especialmente patriota y siempre ha dicho que la patria es una mentira y que se cagaría en cualquier bandera. Sin embargo, en contra de su voluntad, a cientos de quilómetros y solo entre mucha gente extraña echa de menos caminar y escuchar voces que hablan su misma lengua.

Yosef saca una especie de regla coloreada de varios tonos y se la coloca al chico sobre la mejilla.

-¿Tú qué crees, Vladimir? Su tono es un poco más claro que este pero más o menos…

-No, no. En el ejército no bombardeamos una ciudad más o menos. La bombardeamos y punto. Si no coincide con los tonos de la regla que se vaya a su puto país.

-¡Ah, sí! Este es clavado. Es el mismo color.

-Vaya…Mídele las orejas entonces.

Yosef se pone de puntillas a medirle a Manolo las orejas. Luego lo anota en un papel. Vladimir está expectante.

-¿Y bien?

-Apto para entrar en el país. Las tiene grandes. Yosef sonríe y le estrecha la mano al inmigrante.

-¡Bienvenido, amigo!

Vladimir se levanta de golpe dando un puñetazo sobre la mesa.

-Un momento. Esto no ha acabado. Joder, que llevamos solo dos horas trabajando y ya hemos dejado entrar veinte y pico personas. ¿Sabes lo que eso significa para nosotros? ¿Te has parado a pensar en lo que sufrirá nuestra economía y en los puestos de trabajo que estos piojosos quitarán a nuestros conciudadanos? No me gusta tu cara y te vamos a hacer unas preguntas. Si te las sabes pasas, si no te las sabes te das la vuelta y regresas a tu mierda de país.

-Adelante.

-Yosef, empiezas tú. Como crea que se las haces fáciles te abro un expediente por insubordinación.

-Pero…bueno, vale… ¡La tengo! ¿Quién dijo que la inspiración te tiene que pillar trabajando?

-Picasso

-¡Eh, Yosef! ¿Pero este Picazo no era español? Anda, descansa un poco no vaya a ser que te enamores. Me toca…¿En qué año estranguló nuestro líder a un oso con sus propias manos y leyó las normas del orden social en las tripas del plantígrado? Dale un diccionario a este gilipollas, seguro que no sabe lo que significa.

-Sí, sé. Dícese de los cuadrúpedos que al andar apoyan en el suelo toda la planta de los pies y las manos. El hecho sucedió, de acuerdo con la leyenda, en invierno del año 1978.

-¿Cómo que de acuerdo de la leyenda? ¿Qué quieres decir?

-Nada, nada.

-Ah bueno. Así me gusta más. Me extrañaría que quisieses venir a este país sin aceptar su cultura. Yosef, te toca.

-¿A qué temperatura arde el papel?

-A 233 ºC o 451 ºF.

-Vaya, vaya. ¿Así que nos das dos respuestas para ver si alguna cuela? Mira, ya estoy cansado. Yosef, ábrele la puerta a este miserable. Solo pensar que podría llegar a casarse con mi hija o incluso tu hija y me dan escalofríos. ¡Fuera! ¡Fuera, ahora mismo! ¿Estás sordo?

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Julia.Ojidos

    Julia.Ojidos

    9 noviembre, 2015

    La crueldad a la que nos enfrentamos en este mundo injusto se ve reflejada en las fronteras físicas o psicológicas, nunca aprenderemos de los errores. Yo siempre pienso que al igual que la tierra gira, nuestro mundo, nuestro día a día también. Por eso no me gustaría escapar del horror de la guerra, del hambre en mi país, sufrir en mi carne la muerte y la desesperación. Somos afortunados, pertenecemos a un país en paz y no me gustaría vivir el horror de muchos. Aunque como digo, la tierra gira y no deja de hacerlo.
    Me ha encantado tu cuento, gracias por compartirlo. Un fuerte abrazo.

  2. Imagen de perfil de Zeltia G.

    Zeltia G.

    9 noviembre, 2015

    Muchacho, este escrito me ha dejado con una desazón que no me cabe en el cuerpo. Esta “humanidad” cada vez más fría y desmemoriada no acaba de percibir cuán cerca del autoexterminio se encuentra. Un escrito de tremendo, actual, descarnado. Hoy yo, mañana tú… pasado a quién le toque. Un saludo y mi voto!

  3. Imagen de perfil de A

    A

    9 noviembre, 2015

    Muchísimas gracias por vuestros bienintencionados comentarios. Lo que más me llena, en realidad, es haber transmitido el mensaje. Un saludo y gracias por el tiempo que os habéis pasado por mis textos, compañeras.

  4. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    9 noviembre, 2015

    Un relato muy actual y muy realista. Mi voto, Miranda, con un saludo.

  5. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    9 noviembre, 2015

    Me encanta el relato. Un abrazo Andrés y mi voto desde Andalucía

  6. Presentación

    11 noviembre, 2015

    Sí, la verdad duele mucho, porque la invasión sigue, las ratas nos siguen vendiendo, como si fueran suyos, y nosotros explotados de parte de arriba y de abajo. ¡cuando habrá justicia! sigue adelante luchador Miranda.

  7. Imagen de perfil de A

    A

    11 noviembre, 2015

    Muchas gracias, compañeras y compañeros por pasaros por aquí y qu os haya transmitido algo. Un abrazo fuerte!

  8. Imagen de perfil de Joaquín.Solari

    Joaquín.Solari

    11 noviembre, 2015

    La maldita crueldad del mundo…
    Muy buen texto compañero.
    Voto y un gran abrazo.

  9. Imagen de perfil de jon

    jon

    11 noviembre, 2015

    Terrible. Lo peor -como dicen los compañer@s- es que no tenemos que retrotraernos. El escrito muy conseguido.
    La pregunta: ¿Así que nos das dos respuestas para ver si alguna cuela?, muy buena idea para darnos una idea de la preparación intelectual de los individuos -jeje-
    Un abrazo, Miranda.

  10. Imagen de perfil de A

    A

    11 noviembre, 2015

    Un abrazo de vuelta. Nos leemos, compañeros. Entre todos podemos cambiar cosas como estas. Salud!

  11. Imagen de perfil de Iván.Aquino L.

    Iván.Aquino L.

    25 noviembre, 2015

    Aquí va mi comentario sobre el cuento que has escrito Miranda.

    La cruel humanidad es tan perversa e intolerante que llega a lastimar moral y físicamente
    a todos nosotros. Como dices tú en tu cuento. La inmigración es una peste o molestia
    por parte de los “nacionalistas” de diversos “países”. No cabe duda que las personas
    no recuerdan que somos iguales, y tenemos los mismos derechos en vivir en cualquier
    lugar. Ya ves lo que pasa con los Sirios, Judíos, Centro americanos, mexicanos y cualquier
    tipo de personas. Merecen respeto y un trato justo en diversas naciones.

    Ojalá que en algún futuro las fronteras dejaran de existir. Eso es todo mi estimado Miranda,
    un saludo con mi voto.

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