Mi generación

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| 196 | 21 Comentarios

Así como mi generación fue engendrada

por los niños y niñas de la postguerra,

advierto cómo se degenera hoy paulatinamente y devalúa.

Ya nada es como antes.

 

Y antes nada, nada como entones era.

 

Aquellos hombres,

eran hijos de la misma patria;

no de la misma bandera,

y lucharon por conseguir

lo que al fín se llevó la guerra.

 

Los frutos no maduraron y la semilla de la paz

quedose podrida

oculta con el obús

bajo el vientre de la tierra.

 

Cuántas veces el poeta quiso hermanar las Españas…

Cuántos campos arrasados quisieron vestirse de verde.

Cuántas lenguas humillantes.

Cuánto humillado en silencio.

Cuánto lloro e incertidumbre ante el camino vetado.

 

No me extraña en tanto la tierra

siga en su empeño, girando,

que haya guerras civiles

y vulgo presto a las armas.

Dictadores,

comunistas.

demócratas,

republicanos…

No,

no me extraña.

 

Me apena ver a los niños

que no levantan un palmo

huir con pasos de adulto;

quemar con los pies descalzos

las calles sin ser avenidas,

los campos limpios de asfalto.

Huir de la mano mezquina

del mudo toque de queda;

del silbo tras de la nuca.

También del cielo y la estrella

que dificultan la huída a pesar del cuerpo

que en tierra

besa su propia entraña

-por miedo propio-

no porque España contra España perdiera.

 

Por ello, mi generación,

no es generación cualquiera, y así somos:

huérfanos de padre y madre,

hijos del hombre y del hambre,

insumisos al desorden,

autónomos de nuestra idea,

amantes de la palabra…

 

 

Nuestra generación

mamó su leche materna

dentro de las trincheras,

bajo hilvanados truenos

que iluminaban la bóveda donde el sol

-al día siguiente- reflectaba sobre el metal

su rayo inaugural

dándonos los malos días.

 

Días de dolor y luto

precedieron a la guerra;

algunos –de los dos bandos-

en tierra firme enterraron

con ellos a sus ideas.

 

… y, mientras la nación despierta…

 

las dos Españas preguntan

al sol -que neutro alborea-

si aun prefieren a sus hombres

vivir bajo la tormenta

de los acerados morteros

fusiles y bayonetas…

 

No.

 

 

Mi generación ya no quiere

más metralla entre las eras,

que quieren ver las espigas

del trigo, y en su carreta.

No el sonar de la diana

ni el toque postrero a retreta.

 

Quiere libertad sin llanto,

noches de luna llena,

rojos amaneceres

y ¡ VIVOS!, a sus poetas.

 

 

 

 

 

MI GENERACION

 

 

 

Así como mi generación fue engendrada

por los niños y niñas de la postguerra,

advierto cómo se degenera hoy paulatinamente y devalúa.

Ya nada es como antes.

 

Y antes nada, nada como entones era.

 

Aquellos hombres,

eran hijos de la misma patria;

no de la misma bandera,

y lucharon por conseguir

lo que al fín se llevó la guerra.

 

Los frutos no maduraron y la semilla de la paz

quedose podrida

oculta con el obús

bajo el vientre de la tierra.

 

Cuántas veces el poeta quiso hermanar las Españas…

Cuántos campos arrasados quisieron vestirse de verde.

Cuántas lenguas humillantes.

Cuánto humillado en silencio.

Cuánto lloro e incertidumbre ante el camino vetado.

 

No me extraña en tanto la tierra

siga en su empeño, girando,

que haya guerras civiles

y vulgo presto a las armas.

Dictadores,

comunistas.

demócratas,

republicanos…

No,

no me extraña.

 

Me apena ver a los niños

que no levantan un palmo

huir con pasos de adulto;

quemar con los pies descalzos

las calles sin ser avenidas,

los campos limpios de asfalto.

Huir de la mano mezquina

del mudo toque de queda;

del silbo tras de la nuca.

También del cielo y la estrella

que dificultan la huída a pesar del cuerpo

que en tierra

besa su propia entraña

-por miedo propio-

no porque España contra España perdiera.

 

Por ello, mi generación,

no es generación cualquiera, y así somos:

huérfanos de padre y madre,

hijos del hombre y del hambre,

insumisos al desorden,

autónomos de nuestra idea,

amantes de la palabra…

 

 

Nuestra generación

mamó su leche materna

dentro de las trincheras,

bajo hilvanados truenos

que iluminaban la bóveda donde el sol

-al día siguiente- reflectaba sobre el metal

su rayo inaugural

dándonos los malos días.

 

Días de dolor y luto

precedieron a la guerra;

algunos –de los dos bandos-

en tierra firme enterraron

con ellos a sus ideas.

 

… y, mientras la nación despierta…

 

las dos Españas preguntan

al sol -que neutro alborea-

si aun prefieren a sus hombres

vivir bajo la tormenta

de los acerados morteros

fusiles y bayonetas…

 

No.

 

 

Mi generación ya no quiere

más metralla entre las eras,

que quieren ver las espigas

del trigo, y en su carreta.

No el sonar de la diana

ni el toque postrero a retreta.

 

Quiere libertad sin llanto,

noches de luna llena,

rojos amaneceres

y ¡ VIVOS!, a sus poetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Llamas.J.M.

    19 diciembre, 2015

    Muy buena reflexión en verso. Me ha encantado. Creo que hace falta más gente así. Mi generación es la generación X, la que creció cuando caían los muros de las ideologías y vive sin un horizonte al que poder mirar. Por eso es tan importante, creo, que pongamos en tela de juicio discursos que huelen a alcanfor, sea rojo o azul. Estamos entrando en una época nueva. Si no aprendemos de los que, como tú has escrito, miran desde la experiencia, con sabiduría, no tendremos lugar alguno al que caminar. ¡SalU2!

  2. Luis

    19 diciembre, 2015

    Muy buen poema que me recuerda a alguno otro bueno de Luis Cernuda, poeta sevillano. No entro en la materia del texto, es indiferente para mí pues no crecí en esa época, y sí en la que menciona Llamas, aunque conozco muchas historias al respecto, como todo ciudadano. No es indiferencia exactamente; pero, viendo lo que veo a diario, me sobran motivos para estar de acuerdo contigo querido amigo, en no querer guerras ni odios ni metralla. Un grandioso poema, gracias por editarlo aquí y compartirlo, un abrazo fuerte y mi voto!

  3. JAVIDIOS

    19 diciembre, 2015

    Muy bien expresada la tragedia de una generación machacada por odios y rencores que parecen no tener fin. Enhorabuena por estos versos.

  4. Mabel

    19 diciembre, 2015

    ¡Excelente poema, me encanta! Un abrazo Juanjo y mi voto desde Andalucía

  5. Iván.Aquino L.

    20 diciembre, 2015

    El texto es muy bueno, mis felicitaciones con mi voto. Que pases una buena noche estimado Jon.

  6. Zeltia G.

    20 diciembre, 2015

    Un poema que evoca un momento de la historia de España triste, doloroso que dejó un regusto amargo en quienes tuvieron la desdicha de padecer y que de alguna manera se vivió como una herencia maldita dentro de las familias. En cada verso se respira la reminiscencia de las balas, el hambre, la lucha entre hermanos, una lucha estúpida, como decía mi padre: en realidad de las guerras nadie sale victorioso, pero en una guerra interna (civil), solo hay perdedores y sobrevivientes con secuelas. Un poema que deja mucha reflexión y podría quedar como un homenaje a todos esos poetas que intentaron cambiar con su palabra algo de esa triste situación, algunos dejando su vida en el camino. Mi aplauso Jon, por tan magnífico versar! Mi voto y un fuerte abrazo.

  7. escritorfrustrado

    20 diciembre, 2015

    Un poema muy tierno y siempre necesario, querido amigo, acompañado por la atroz imagen de El Guernika, con toda la simbología que lleva a cuestas. La nuestra es una generación sometida a grandes retos, pero, dentro de lo que cabe, no ha sufrido el hambre ni la guerra. Hay que luchar por reducir las gigantescas diferencias sociales que hay. Y sí se puede.
    Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

    • jon

      20 diciembre, 2015

      Muchas gracias, mi querido escritor por esas palabras de apoyo a «Mi generación», me estimulan para seguir en el camino que creo más adecuado.
      Que sea mi abrazo quien se una al tuyo y al de otros muchos que quisieran reducir esas diferencias de las que nos hablas.

  8. jon

    20 diciembre, 2015

    Buenas tardes, Llamas, Luis, Javi, Mabel, Iván y Zeltia:
    Aunque disfruto de la compañía de letras propias y ajenas, me mantiene entretenido un descomunal catarro en esta tarde donde la idea del pueblo que queremos, que crece en cada uno de nosotros, se bate en forma de voto por toda nuestra geografía. Espero ganar la batalla -al catarro, claro-, porque las elecciones siempre las pierdo.
    Al grano:
    «Mi generación» nada tiene que agradecerme. Un poema compuesto por palabras que versan los hechos tristemente históricos de una nación, hermanada antes del fatídico día, y que después de éste quedó totalmente rota, y por lo que se ve, para siempre.
    Por vuestros comentarios, que agradezco muchísimo, puedo ver la aceptación solidaria de la parte de esta historia que nos ha tocado, y aunque estamos entrando en una nueva época -como bien apunta Llamas-, la verdad no nos deja indiferentes – como anota en su comentario de respuesta el compañero Luis-.
    La apreciación de Javi coincide con la mía e incluso con la percepción que tiene Zeltia cuando manifiesta que, también su padre, opinaba como la gran mayoría de este pueblo.
    Agradeceros la paciencia por mi pesadez.
    Con mucho afecto, un sincero abrazo a tod@s.

  9. jon

    20 diciembre, 2015

    Mi agradecimiento también para todas las personas que, sin comentario, pero con su voto, han
    apoyado a «Mi generación»
    Un gran abrazo a tod@s ell@s.

  10. Hades

    21 diciembre, 2015

    Uff sin palabras Jon, genial de principio a fin, engancha tanto como esta escrito como aquello que cuenta.

  11. jon

    21 diciembre, 2015

    Muchas gracias por tu paso por «mi generación» y un fuerte abrazo, Hades.

  12. gonzalez

    21 diciembre, 2015

    Excelente, te felicito! Esta parte «Quiere libertad sin llanto, noches de luna llena, rojos amaneceres y ¡ VIVOS!, a sus poetas» Me fascinó! Mi voto y saludos!

    • jon

      22 diciembre, 2015

      Muchas gracias, querido amigo. Encantado de que te haya gustado el poema. Seguimos leyéndonos.
      Un abrazo, González.

  13. guardiña

    21 diciembre, 2015

    ¡ Ufff madre que pedazo de poema amigo. El Guernica, por si solo nos habla y cuenta la triste historia de lo que sucedió en su tiempo. Tus verso están llenos de historia y desgarro vividos, por una generación que sufrió en sus carnes sus propias tragedias. Un poema muy reflexivo y muy emotivo sin duda. Una verdad que abre una brecha, de un antes y un después. Un abrazo.

    • jon

      22 diciembre, 2015

      Buenas tardes, Guardiña.
      Gracias por ese comentario que desentraña el significado de «Mi generación». Tus palabras me animan a seguir por este camino que nos ofrece la poesía. Seguiremos leyéndonos.
      Un fuerte abrazo.

    • jon

      22 diciembre, 2015

      Buenas tardes, Guardiña.
      Gracias por ese comentario que desentraña el significado de «Mi generación». Tus palabras me animan a seguir por este camino que nos ofrece la poesía. Seguiremos leyéndonos.
      Un fuerte abrazo.
      PD
      Por lo visto no funciona muy bien Falasaria con la respuesta a tu comentario, por eso opto por este medio, ya me va pasando dos veces. Disculpa.

  14. Pipeline

    21 diciembre, 2015

    Bonito poema que evoca al Miguel Hernández de Vientos del puelbo. Solo una cosa Jon, creo que está duplicado (¿ o es intencionado que se repita?)

    • jon

      22 diciembre, 2015

      Hola Pipeline, gracias por el comentario que me haces, referente al duplicado habrá sido error mío -lo habré puesto dos veces sin querer – o de Falsaria.
      Un abrazo.

  15. Julia.Ojidos

    22 diciembre, 2015

    Sin duda, una etapa oscura que refleja perfectamente el cuadro. Una verdadera batalla poética en el interior de tus maravillosos versos. Un fuerte abrazo y mi voto.

    • jon

      22 diciembre, 2015

      Buenas tardes Julia, muchísimas gracias por esas palabras tuyas que animan a seguir en el camino poético.
      Un abrazo.

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