Por un mundo mejor

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Que existen desigualdades en el mundo, es notorio y a nadie se le escapa. Se dice de palabra, que todos somos iguales “sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión etc…” Sin embargo, en numerosas ocasiones vemos, que este enunciado es cada vez menos creíble, a pesar del esfuerzo de numerosas personas y organiza-ciones no gubernamentales.

Una primera pregunta sería…

¿Por qué, si todos estamos de acuerdo en esa definición, luego en la vida cotidiana no se cumple?

El mundo es como una pista de tenis a lo grande. La red (que en este caso es un muro muy alto) separa a dos equipos: Los privilegiados, que poseen casi todo y los aspirantes, que sueñan con poseer algo. Veamos cual es el objetivo de los dos equipos. Cada uno de ellos entiende la vida de diferente manera, así el club de los privilegiados luchará por evitar que nadie del campo contrario, pase a su territorio.

Por su parte los aspirantes, lo hacen por alcanzar una posición de privilegio. Pero se produce un hecho insólito. Cuando un miembro de los aspirantes consigue su objetivo, en vez de ayudar a abrir una brecha en el muro para que otros puedan pasar, se convierte en el miembro más activo de los privilegiados, para privar que otros lo puedan hacer.

¿Qué otros motivos se sustentan detrás de la desigualdad?

Puede parecer duro pero hay que decirlo claro. La esclavitud que oficialmente fue abolida, nunca se ha acabado. Si, tal como la vemos expresada en las películas y en la literatura. Sin embargo en pleno siglo XXI, el trabajador no tiene capacidad alguna en cuanto a su relación con los medios de producción.

Estamos viendo como mejoras sociales que se habían alcanzado, se han roto desde los inicios de la crisis. El patrón impone y el asalariado asume las condiciones ante el temor de perder el puesto de trabajo. Esto está ocurriendo en todas las economías mundiales.

El empresariado por su parte está contento. Ya que con salarios bajos, condi-ciones laborables deficientes y un largo etc…mejora sustancialmente los beneficios. Si bien lo expuesto no puede considerarse como algo generalizado, sí que obliga a otros empresarios que se ven abocados a seguir las directrices de unos cuantos, para no perder parte de sus beneficios.

¿Qué otros condicionantes abocan a la desigualdad?

Llevamos varios años, en los que se están produciendo una escalada de gue-rras locales a lo largo y ancho del mundo, que producen una inusitada emigración de sus gentes hacia los países europeos, pensando que tal vez allí van a encontrar la solución a sus vidas.

a) Las mafias venden humo a estas personas necesitadas. Luego las dejan a merced de las corrientes marítimas, ya que ni siquiera les han proporcionado gasolina suficiente, para llegar a las costas.

b) Los países de la costa mediterránea, la mayoría de ellos con graves proble-mas de paro entre sus habitantes, no están en posición de hacerse cargo de la ingente masa de personas, que acuden a sus costas de una manera continuada.

c) La llegada masiva de emigrantes a las ciudades, también crea un sentimiento de rechazo entre la población nativa, dado que en algunos casos se ha dado atención económica a los recién llegados, cuando los propios nativos no la recibían.

d) La necesidad del día a día de los recién llegados, les lleva en ocasiones a infringir la ley. Y esto hace acrecentar la desconfianza hacia ellos. Ejemplo: Los vendedores ambulantes, que han comprado a las mafias produc- tos robados o falsificados, causan un daño al comercio local al hacer una competencia desleal, ya que ellos no pagan impuestos.

¿Se puede parar esto?

Es muy difícil. Sin embargo, toda la humanidad debería ser consciente, de que continuar por esos derroteros, puede hacer estallar una crisis social sin prece-dentes. No existen respuestas ni recetas para todo, pero si una necesidad de parar el avance de la desigualdad.

Cuando se produce una catástrofe en el mundo, todos se convierten en solidarios. Ceden una parte de si y de sus bienes, para ayudar a los necesitados. Llegados a este punto, sería bueno comenzar a buscar una fórmula, que permita que todos podamos vivir. Para ello nada mejor que aplicar la justicia.

En el ámbito de cada país, todos los poderes públicos deben asumir sus res-ponsabilidades, para evitar que la situación actual pueda llevarnos al caos. Mejora de las relaciones sociales, (trabajo, salud y educación). Los empresarios, de los que depende la creación de riqueza, haciendo que sus trabajadores reciban un salario digno y condiciones laborables seguras.

Mientras que las autoridades gubernamentales, estudien la manera de que los parados reciban al menos un salario, que les permita cubrir sus necesidades básicas. Por dignidad, éstos deberían efectuar labores sociales, como compensación a la sociedad que les paga. Que cada individuo pueda desarrollar sus actitudes en un ambiente de igualdad de oportunidades.

Que los estudiantes se esfuercen en obtener una buena calificación, para más tarde volcar sus conocimientos en la sociedad a la que pertenecen. A nivel mundial, esto es más complicado. Hay países que han recibido millonarias cantidades de ayuda, que sus gobernantes han aprovechado para enriquecerse. Estas transferencias solo se deberían dar, en el caso de ser gestionadas por organizaciones no gubernamentales, garantizando su distribución en los nú-cleos necesitados.

CONCLUSIÓN

El reto que debe asumir la humanidad en los próximos años es ingente. Sólo desde una visión humanista, en la que la economía pase a estar al servicio de la gente y no al contrario, se podrá avanzar. Enumerar las organizaciones, que luchan por mejorar la vida de los pueblos sería interminable.

Cito tres como ejemplo de esa actividad. Cáritas, Cruz Roja y Médicos sin Fronteras que sin desmerecer al resto, hacen bandera de su solidaridad. Solo se acabará la desigualdad, cuando se cumplan todos los derechos humanos señalados por la ONU y las propias cartas nacionales, garantizando: Educación, vivienda, salud, trabajo, igualdad de oportunidades. Este es uno de los retos principales, para los próximos años.

Comentarios

  1. Mabel

    26 diciembre, 2015

    Muy buen texto, me encanta. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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