La mancha y el espejo

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Se levantó muy temprano y lo primero que hizo fue verme en el espejo. Una mancha café, ni pequeña ni grande, casi simpática, si no fuera porque desde que me miró resurgió en su alma la vieja y muy común preocupación: un lunar nuevo, una lesión desconocida, un granito inofensivo, una mancha de sol o, -por supuesto- cáncer. La palabra contundente, el miedo helado, la muerte enmascarada…

Hospitales, doctores, cirugías, una larga agonía, y la muerte desnuda, desfilaron en cámara rápida por su mente atribulada. Pero también -y más importante- la prueba definitiva que le ayudaría a  forjar su indomable espíritu y demostrarle al mundo su firme entereza.

La primera consulta con el dermatólogo, y nada. -No tiene usted nada, amigo, no le encuentro en la frente ningún problema. Está usted completamente sano.

-Pero si yo mismo vi ahí la mancha esta mañana. Se lo aseguro. Aquí, en el centro de mi frente…

Y regresó a su casa tranquilo, pero decepcionado. Triste y a la vez contento: ya no habría consuelo de amigos; los familiares cercanos no tendrían por qué visitarlo y los lejanos no se preocuparían más por algo por lo que nunca  tendrían que haberse preocupado. Alicia no lo vería con ojos piadosos y no sería jamás el magnífico héroe que habría luchado a brazo partido contra un enemigo invencible.

Pero entonces, como para confirmarse en su decepción, volvió a verse otra vez en el espejo.

Y sí, ahí estaba yo: fresca, puntual, inconmovible. Una mancha café, ni pequeña ni grande, casi simpática, que al observar su alegría y su conmovedora expresión al verme, no tuve el  valor suficiente para borrarme del espejo.

Comentarios

  1. ABDERRAMÁN III

    3 enero, 2016

    Excelente la construcción con el desenlace final inesperado y original. Me encantó.

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Muchas gracias, Abderramán III. Saludos.

  2. Charlotte

    3 enero, 2016

    Qué pícara mancha, aprovecharse de esa manera de un hipocondríaco. Qué micro más original. Te felicito, Vicente. Un abrazo muy fuerte

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Hay manchas en la vida que así son, Anita, tercas y aprovechadas. Mil gracias por tu visita y un fuerte abrazo.

  3. Mabel

    3 enero, 2016

    Muy bueno. Un abrazo Vicente y mi voto desde Andalucía

  4. JAVIDIOS

    3 enero, 2016

    Aplaudido y votado el relato. Que proliferen en 2016.

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Muchas gracias, Javi. Haremos todo lo posible.

  5. Mike

    3 enero, 2016

    Muy buen relato. El final excelente.

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Agradezco mucho tus generosos comentarios, Guardiña. Un fuerte abrazo.

  6. gonzalez

    3 enero, 2016

    Me pareció excelente lo que escribiste! Te felicito y más que nada por el final, Vimon! Mi voto y saludos!

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Me alegra que te haya gustado el texto, González. Muchas gracias por pasar y un saludo.

  7. jon

    3 enero, 2016

    Eres genial, querido, Vicente.
    Un abrazo. Enhorabuena.

    • VIMON

      3 enero, 2016

      Muchas gracias por tan estimulantes como inmerecidos comentarios, Jon. Un fuerte abrazo.

  8. Beatriz Álvarez Tostado

    4 enero, 2016

    VIMON, yo creo que ese espejo necesita una replateada. No, ya en serio, me parece muy buen relato que me hace pensar en esas manchas que no quisiéramos haber tenido en nuestra vida o en otras que no deseamos borrar nunca porque no son tan desagradables. Mi voto junto con un regio abrazo.

    • VIMON

      4 enero, 2016

      Muchas gracias, Betty, por tu visita y tus amables comentarios. Un abrazo y nos vemos pronto.

  9. Tati

    4 enero, 2016

    ¡Excelente! Me ha traído a la memoria a Benedetti. Un abrazo.

    • VIMON

      4 enero, 2016

      Muchas gracias, Tati, por ese comentario tan elogioso como inmerecido. Un fuerte abrazo.

    • VIMON

      5 enero, 2016

      Muchas gracias por tu visita y tus estimulantes comentarios. Leox. Saludos.

  10. Skuld

    7 enero, 2016

    Un relato fantástico, amigo Vicente. Un abrazo fuerte.

    • VIMON

      7 enero, 2016

      Me alegra que te haya gustado, María Jesús. Un fuerte abrazo.

  11. JulSanc

    10 enero, 2016

    Genial jeje! Sabía que mi percepción del principio traía algo sorpresivo al final. Saludos!

  12. Reaper El Chivo

    11 enero, 2016

    Toda una gran pena que este protagonista necesite de esa horrible enfermedad para sentirse querido y sentirse alguien. Mis felicitaciones por el texto, amigo Vimon. Un saludo y mi voto.
    Salud y suerte.

    • VIMON

      11 enero, 2016

      Así es, amigo Reaper. Mil gracias por tu visita y saludos.

  13. veteporlasombra

    16 enero, 2016

    Me encantan las contradicciones de lo que somos: lo malo de no estar malo. Una historia amable 😉

    • VIMON

      22 enero, 2016

      Muchas gracias por tu visita y comentarios. Saludos.

  14. VIMON

    21 noviembre, 2018

    Muchas gracias, Brayner. Saludos.

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