Mamá

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– Mamá, ¿puedo salir al jardín?

– No, hijo, no. Ya sabes que no puedes salir.

– ¿Por qué no?

– No hagas esas preguntas. Nadie puede verte. Nadie debe verte.

– ¿Por qué?

– Porque se asustarán, gritarán, huirán despavoridos.

– Mamá, ¿he hecho algo malo para aterrorizar a la gente?

– Sí, hijo. Nacer. Has nacido.

– Pero mamá, nacer no es nada malo.

– Tienes razón. Nacer es bueno, para los otros. Pero no para ti. Tú no deberías haber nacido.

– Mamá, ¿por qué dices eso?

– Porque soy tu madre. Fuiste un error.

– No fui un error. ¡Estoy aquí! ¿Por qué fui un error?

– Tranquilo, hijo. Naciste muerto. Naciste muerto. No logré darte vida.

– No, ¡no! Aquí estoy, mamá. No estoy muerto.

– Eso es lo que siempre has creído, hijo. Pero no es verdad.

– ¿Qué dices? ¿Nada de lo que ha ocurrido hasta ahora ha sido verdad?

– Eso es, pequeño.

– No lo comprendo. Recuerdo cada momento que he pasado en esta casa hasta ahora.

– Oh, claro. Eso no quiere decir que estés vivo. Los muertos también recuerdan cosas.

– Es imposible. Los muertos no viven. Yo vivo. ¡Vivo!

– Está bien, hijo. No voy a discutir más contigo. ¿No quieres verlo? ¿No puedes?

– Me ocultas algo, mamá. ¿Por qué no puedo salir a la calle? ¡Quiero respirar aire puro, dejar de estar aquí encerrado!

– No debemos, hijo mío. Ninguno de los dos. Aquella noche, cuando saliste de mis entrañas, tu padre te vio. Me maldijo, te maldijo, nos encerró aquí. Y aquí seguimos. No debemos salir.

– ¿Qué? ¿Estamos aquí encerrados, detrás de esta pared, para siempre?

– Sí, hijo. Olvidados, para siempre, mientras tu padre se consume en el Infierno.

– Pero debemos escapar, mamá. Si gritamos, alguien nos escuchará al otro lado.

– No, hijo. No podemos gritar. Ya no.

 

 

Tras la pared, el esqueleto de una mujer, envuelta en un tenebroso vestido de negra noche, sostenía entre sus brazos el de un recién nacido. Al otro lado del muro, un dormitorio cualquiera…

 

Comentarios

  1. escritorfrustrado

    7 enero, 2016

    Escalofriante, amigo. Una historia que me hizo pasarlo mal, pero muy buena. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  2. jon

    7 enero, 2016

    Sorprendente y, como siempre, bien narrado.
    Un abrazo.

  3. Charlotte

    7 enero, 2016

    Qué bien escribes, Llamas. Tu historia es muy original, con ese final escalofriante e inquietante. Enhorabuena. Un abrazo muy fuerte

  4. Mabel

    7 enero, 2016

    Un relato impresionante. Me dejas sin palabras, es para vivirlo. Un abrazo Llamas y mi voto desde Puente Genil

  5. gonzalez

    7 enero, 2016

    Excelente dialogo. Me encantó, Llamas! Te dejo mi voto y un gran abrazo!

  6. VIMON

    7 enero, 2016

    Excelente relato, con un final sobrecogedor. Saludos con mi voto.

  7. Ana-Stone

    8 enero, 2016

    Impresionante amigo, un relato espeluznante y tierno a la vez. Un saludo!

  8. Joaquin Gede

    8 enero, 2016

    Estas cosas también pasan. Magnífico relato. Enhorabuena y mi voto

  9. Luis

    10 enero, 2016

    Buenísimo! me alegra por fin poder leer un texto tuyo con serenidad, aunque el texto en concreto sea éste, que tiene una atmósfera realmente malsana, un saludo con mi voto!

  10. Manger

    11 enero, 2016

    Sencillo y directo, que no siempre es fácil. Mis saludos.

  11. Castalia

    21 enero, 2016

    Hostia, qué bueno!!! Me ha hecho reír porque creía que era de humor cuando la madre contesta al hijo:
    – Qué he hecho mal, mamá
    – Nacer.
    Ahí me he reído mucho pero joder luego me ha dado un vuelco el corazón al final.

  12. Reaper El Chivo

    24 enero, 2016

    ¡Bravo, bravo! Me quito el sombrero, Llamas. Un microrrelato magnífico. Mis felicitaciones más sinceras, un saludo y mi voto.
    Salud y suerte.

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