5. El Viaje de Los Grandes: Inexorable

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El tiempo parecía transcurrir despacio, más lento de lo normal. La batería de su mp3 se había agotado y no podía entretenerse escuchando música, lo que le molestó en gran medida.

            -Menuda estampa hay en esta guagua –dejó caer el chico estirándose.

           -La verdad es que sí. Pero cada uno tiene una gran historia a sus espaldas -agregó el aventurero que también parecía un guerrero.

            -¿De verdad? ¿Cómo cual?

            -Ves a ese músico de ahí. -Señaló al chico que continuaba tocando sin parar-. Lleva más de tres horas así. La mujer que está llorando detrás de él es su prometida.

            -¿Por qué no están sentados juntos? -Quiso saber, sorprendido por el hecho de que fueran pareja.

            -La pobre mujer no tenía dinero para subir a la guagua, así que el chófer ha hecho  con ellos un trato: él debe tocar hasta llegar a nuestro destino sin mirarla una sola vez.

            -Pero entonces, ¿por qué está llorando?

            -Porque sabe que él no podrá evitar mirarla. Entonces los dos tendrán que separarse para siempre.

            Se le hizo un nudo en el estómago imaginándose la triste escena de la pareja diciéndose el último adiós por algo tan natural como es el mirar a la persona amada.

            -Y esa mujer de ahí que no deja de leer -pronunció el hombre inclinando la cabeza en su dirección-, se llama Leda. Por lo que me comentó cuando me acerqué a hablar con ella, está leyendo la desgracia que provocó la infinita hermosura de su hija -remarcó sonriendo con tristeza-. Dice que mil naves partieron a la guerra por ella.

            -Pero… eso es terrible -apuntó incrédulo el chico.

            -Díselo a los hermanos que están detrás de ella –espetó, riendo con fuerza.

            Sonaba como si su risa ocultara algún tipo de pasado del que no quería hablar, pero del que se sintiera extremadamente orgulloso.

            -¿Qué me dices del la lanza y el escudo?

            -Ah, ése. Un gran hombre. Valiente como muy pocos y un fantástico estratega –habló admirado-. Pero ni la estrategia más brillante puede hacer nada contra la traición.

            Ambos guardaron silencio unos minutos hasta que el muchacho volvió a hablar.

            -¿Y esa bestia parda que está en la misma fila? No deja de mirarte, ¿le conoces?

            El interpelado giró la cabeza sólo para ver como los ojos de aquella mole se clavaban en él mostrando un odio sempiterno.

            -Bueno –carraspeó el hombre de expresión sagaz-. Es una larga historia cuya conclusión se debe a la gracia de los dioses.

            El chico le miró sin comprender.

            -Digamos que nos jugamos el mayor tesoro que podría haber caído en nuestras manos y que sobre su testa cayó la ignominia.

            -No entiendo nada. Pero veo que fuera lo que fuese, la cosa no acabó bien entre vosotros.

            El hombre río en voz alta.

            -No. Desde luego que no.

            -¿Y qué hay del que ocupa toda la fila trasera? –dijo el chico, extrañado por la risa de su compañero, pero ansioso por conocer la historia de ese macarra cojo.

            -No ha habido ni habrá un hombre como él, por mucho que alguien pueda creer que sí. –La risa se apagó con la misma facilidad que llegó, hablando entonces con voz grave y profundo respeto-. Es una lástima lo de su talón, pero así debía ser. La historia no olvidará nunca jamás su nombre.

            -Todo esto es muy confuso, no entiendo nada de nada. ¿Se puede saber a dónde diablos nos dirigimos?

            -¿No lo sabes? Vaya chico, estás más perdido que yo. Vamos a ser juzgados.

            -¿¡Juzgados!? -exclamó aturdido- ¿Por qué? ¿Para qué?

            -No te amargues. Todos hemos de ser juzgados al menos una vez, es nuestro destino como seres humanos -concedió dándole una palmada en la espalda al joven que se quedó desolado al oír esas palabras.

            -Pero entonces… estamos… ¿muertos? -musitó apenado, pensando en su familia y sus amigos. Entendiendo al final el porqué de todos los interrogantes que se formaron en su mente desde que había abierto los ojos en aquel lúgubre lugar.

            -Así es. Pero es absurdo preocuparse ya por ello, ¿no crees?

            -¿Quién eres tú? –preguntó, pensando que el nombre de su acompañante le haría despertar de la horrible pesadilla en la que se había convertido el viaje.

            -¿No me he presentado? Perdona, mi mente ya no es lo que era, y con tanta pregunta se me había olvidado -contestó cordialmente-. Mi nombre es Odiseo. Y será para mí un verdadero honor responder a cualquiera de tus preguntas.

Fin

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Comentarios

  1. jon

    13 febrero, 2016

    Ufffff, querido amigo, formas parte de la tragedia de tus escritos, éstos que acaban de noquear el interés de mis pupilas por escrutar quién se ocultaba tras esa voz que daba explicaciones a los interrogantes del infeliz muchacho. No. No podía ser otro: «Odiseo»
    Enhorabuena por esta entrega y por la narración completa.
    Un fuerte abrazo.

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      Puestos a tener un guía en esta suerte de periplo por el Hades, ¿quién mejor para hacer de guía que el propio Odiseo? Me alegra que te gustara el relato, Jon. He de decir que este fue siempre mi favorito de entre todos los que he escrito. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  2. CHARIS.CAVERA

    13 febrero, 2016

    Muy buen relato y muy bien estructurado. Un saludo y te dejo un voto.

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      Me alegra que te gustara el relato, Charis. Como le dije a Jon, le tengo especial cariño a este escrito en particular. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  3. Mabel

    13 febrero, 2016

    ¡Impresionante! Un abrazo Reaper y mi voto desde Puente Genil

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      Todo un gusto que haya sido de tu agrado esta última entrega, Mabel. Un abrazo desde Tenerife. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  4. Skuld

    13 febrero, 2016

    Sensacional entrega, amigo Reaper. Un abrazo fuerte.

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      Me alegra que te gustara la entrega, Skuld. Otro abrazo para ti. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  5. guardiña

    13 febrero, 2016

    ¡ Tremendo!! Un desenlace buenísimo!! Solo decirte que me ha encantado. Enhorabuena. Un abrazo.

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      Al final conseguirán ponerme colorado, Guardiña. Me alegra que te gustara el desenlace de esta aventura al más allá. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  6. VIMON

    14 febrero, 2016

    Excelente micro, amigo Reaper. Felicitaciones y un fuerte abrazo.

    • Reaper El Chivo

      14 febrero, 2016

      ¡El fin de una aventura, Vimon! Ahora toca dar el inicio a otra. Me alegra que este viaje fuera de tu agrado. Gracias por leer y comentar.
      Un saludo.

  7. Nana

    15 febrero, 2016

    Gran final, como siempre, querido Reaper. Tienes una forma de narrar que engancha, muy dinámica, sutil,.. disfruto mucho leyéndote. Me tienes esperando a tu siguiente escrito. Un fuerte abrazo 🙂

    • Reaper El Chivo

      16 febrero, 2016

      Al final han logrado sacarme los colores, Nana. Todo un placer que estas pequeñas entregas hayan sido del gusto de tan estimados compañeros de letras. Nos seguimos leyendo. Gracias por leer y comentar, y un abrazo devuelta.
      Un saludo.

  8. Ana-Stone

    25 febrero, 2016

    Una gran conclusión para este viaje de los grandes. Un saludo!

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