¡Azulin!

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Llegó a la vida envuelto en algo pegajoso que a él, le pareció  mermelada. Todos eran blancos como pompas de jabón.  Él,  en cambio, era azul y con los pelos de punta así, que mamá Tacataca lo llamó Azulin.   Al abrir  los ojos, el pequeño observó maravillado un mundo de color marfil.  Su primer aliento de vida, fue  descubrir  un  intenso techo azul, que parecía cubierto de  miles de imágenes, que  jugaban con  un sinfín de líneas de todas las formas posibles, que fusionados entre  matices, él,  podía ver a titanes, duendes,  hadas y miles de personajes que lo esperaban  desafiantes para que  les diera vida. Su recién estrenada  imaginación se vistió rápidamente con los trajes de la risa y el llanto. Las  ideas galopaban descabelladas ante sus ojos y él jugaba divertido perfeccionando mil dibujos que se alojaban en  su mente recién creada, con la fuerza arrebatadora de lo extraordinario. Todo a su alrededor, era un mundo de colores e  imágenes. Imágenes negras, blancas, doradas, pequeñas, inmensas, tristes, alegres, perfectas, y sobre todo divertidas. Saltó del cascaron decidido, lleno de pasión por aquel mundo desconocido que a él, se le antojaba colorido y fantástico.

Todos  picoteaban a su alrededor, con una habilidad ya predeterminada desde sus orígenes.  Azulin, más que picotear parecía bailar, algo que a todos les hacían reír. Mamá Tacataca lo observaba en silencio. Ya al nacer supo que era especial.   Pasaron los días. De una manera u otra  el pequeño, era el centro de atención de todos.  Cualquier sitio era bueno para dejar  su forma de ver el mundo y  expresar su interés  por todo lo relacionado con los colores y los dibujos. Pintaba garabatos en las paredes, en  el suelo, en  los árboles e incluso en la mesa mientras comía, sus dedos parecían poseídos por un afán desmedido y sin límites.  Mamá Tacataca pensó que había llegado la hora de que fueran a la escuela.  Los despertó muy temprano y les puso su mejor traje. Orgullosa de sus polluelos se encaminó a la escuela. Por el camino, ignoró los comentarios  y alguna que otras risas dirigidas a Azulin. Al pequeño no le gustaba mucho hablar, él prefería transmitir ilusión y alegría a través de sus dibujos  y  sus movimientos al andar. Él, era feliz expresando con bocetos sus anhelos y sus ideas.

Por fin llegaron a la escuela. La maestra era una negra gata con unas pestañas de vértigo. Los fue acomodándolos en sus pupitres, Azulin estaba radiante. Sus dedos comenzaron a moverse por toda  la recién estrenada mesa.  Aquella gata distinguida, negra como la noche y perfectamente  peinada, se transformó ante él, en  una hermosa  princesa, adornada con una diadema de perlas.  La voz de ésta, rompió el hechizo de sus pensamientos, no antes de archivarlos en su cabeza.  ¡Decidme vuestros  nombres! gritó la maestra en medio del bullicio propio del primer día de clase. Azulin como una flecha  cogió los  lápices, abrió la libreta y mientras los demás iban diciendo sus nombres, él, comenzó una carrera sobre el blanco papel. Sus dedos parecían poseídos de magia.  Cuando llego su turno, aún estaba ensimismado en su trabajo, uno de sus hermanos lo zarandeó desde atrás, para llamar su atención. Azulin volvió a la realidad y  alzó su libreta con decisión. Sobre el papel una  franja del color azul intenso, una luna inmensa y con ojos dorados,  cantaba una nana a un huevo que se resistía a romperse y dar paso a la  vida de un nuevo ser. La maestra se quedó desconcertada, era consciente que delante de ella tenía a un niño especial. Lo  miró con admiración y dijo decidida ¡te llamas Azulin!  Él, muy bajito y emocionado contesto ¡sí! Todos lo miraban sin entender como la maestra  había adivinado su nombre. La maestra viendo las caras de sorpresa de todos,  les dijo; mirad el dibujo ¿no veis que el color azul predomina en entre los demás colores? Hizo un silencio breve y prosiguió, -Azulin ha expresado su nombre de una manera original y muy divertida-  una oca con cara de presumida preguntó ¿y eso que es?  La señorita gata se paseó con porte y se relamió los labios. Por primera vez en mucho tiempo la clase le estaba resultando muy positiva. Miró de reojo a Azulin, los ojos de éste resplandecían como dos perlas vivas. La maestra cruzó las piernas mientras se acariciaba su frondoso rabo y comenzó a explicarles el significado. – a lo que ha hecho Azulin se le llama ilustración. Un ilustrador es el que mediante sus  dibujos sabe  expresar sin necesidad de escribir. Sus pinturas e imágenes deben  hablar por sí solas y llamar la atención de todo aquel que las mire. Un ilustrador es el que sabe dotar a sus dibujos  de vida propia y  conseguir que se preñen  de historias llena de  realidad y fantasías. La  ilustración es un sendero lleno de  infinidad de ideas.  Azulin retuvo en su mente la palabra “ilustrador” él sería un  ilustrador innato- su corazón se aceleró a mil revoluciones al igual que su imaginación que  la dejó volar libremente. Desde ese día fue progresando y se dedicó en cuerpo y alma a ello. Mamá Tacataca sabía que llegaría el día que su pequeño alzaría el vuelo en busca de su sueño: ser un gran “ilustrador. La escuela y la aldea se le habían quedado pequeñas para lo que él ansiaba conseguir.

Mamá  Tacataca se despertó al alba como cada día. Se lavó y se dispuso a preparar el desayuno. Todos fueron apareciendo y sentándose a la mesa. Su mirada se posó en la silla vacía de Azulin,  el corazón le dio un vuelco. Fue corriendo  hasta la habitación. Horrorizada descubrió que las pocas pertenencias habían desaparecido. Sobre la cama  un papel que contenía un dibujo, se reconoció a si misma al instante: abrazaba a un polluelo azul  con cariño y  lágrimas en los ojos, una gran sonrisa rodeaba la imagen  bajo un cielo azul cuajado de estrellas y  sueños.  De pronto recordó la primera vez que Azulin puso sus piececitos en tierra. Sus pisadas eran  profundas, bien marcadas, con carácter, con la seguridad de  alguien  que  tenía muy  claro lo que quería ser en la vida. Desde el momento de nacer mama Tacataca supo que era especial.  La pasión por un mundo de color e ideas estaban en su interior  antes de nacer. Suspiro resignada, ella no pondría obstáculos en sus sueños.  ¡Él volvería con su sueño cumplido mostraría al mundo su vocación y su entrega y seguro que  al igual que pulgarcito dejó migas de pan para volver a su casa. Su Azulin  iría dejando sus  historias ilustradas  por todo el mundo  y un día ya consagrado volvería con sus sueños cumplidos. El sueño de ser un gran “ilustrador”… Todo era cosa del tiempo.

 

Comentarios

  1. Charlotte

    18 febrero, 2016

    Qué historia tan bonita, Guardiña. Me a emocionado este Azulín que no le importa ser diferente y lucha por cumplir su sueño. Me ha gustado mucho cómo le anima la maestra. Así son los profesores que te dejan huella. Un abrazo y mis felicitaciones.

  2. jon

    18 febrero, 2016

    Felicidades, Guardiña, has escrito un cuento muy hermoso, sencillo y francamente didáctico. En él se recogen los diferentes estadios por los que ha de pasar el ser humano desde que nace: desde la enseñanza en sus primeros años de vida hasta la libertad que se supone hay que dejarles para que opten por el camino deseado; todo ello embadurnado por un místico y desaforado amor por parte de sus progenitores.
    Me ha encantado la delicadeza y sensibilidad que has puesto en tus palabras a la hora de definir a este pequeñajo.
    Un abrazo.

  3. Julia.Ojidos

    18 febrero, 2016

    Tiernas y encantadoras palabras en esta historia. Un fuerte abrazo y mi voto

  4. Reaper El Chivo

    18 febrero, 2016

    A la portada, amiga Guardiña. Un cuento muy bonito, repleto de ilusión y color, además de original y e ingenioso. Mis felicitaciones, un saludo y mi voto para Azulin el Ilustrador.
    Salud y suerte.

  5. gonzalez

    18 febrero, 2016

    La verdad que te felicito, amiga Guardiña! Es hermoso lo que escribiste. Encima me agarra en un día que no estoy muy bien que digamos y creo, me llega mucho más tu cuento. Me encantó! Te dejo mi voto realmente merecido y un muy fuerte abrazo!

  6. Mabel

    18 febrero, 2016

    ¡Qué maravilla! Un abrazo Vale y mi voto desde Andalucía

  7. guardiña

    18 febrero, 2016

    ¡ Gracias amigos! Quería escribir algo más ameno para recompensaros por mi debilidad anterior! Abrazos muy dulces a todos.

  8. Labrida

    18 febrero, 2016

    Precioso cuento Guardiña, muy emotivo, felicidades y un saludo.

  9. Castalia

    19 febrero, 2016

    No es casualidad que Azulín sea eso, Azul. El azul es el color de lo inconsciente de la creatividad, del artista. En los 60 con el movimiento hippie surgió el concepto de Niños Ïndigo, niños azules que tenían una sensibilidad especial, de artistas. Eso se ha quedado medio en mito, pero hay mucha gente aún que cree en ello.
    Bonito cuento, me recuerda a Juan Salvador Gaviota. Mi voto, sin duda. Un abrazo.

  10. Nana

    19 febrero, 2016

    Te ha quedado una historia muy tierna, Guardiña, la que he leído con sumo agrado. Un fuerte abrazo 🙂

  11. VIMON

    22 febrero, 2016

    Precioso relato, amiga Guardiña. Felicitaciones y un fuerte abrazo.

  12. Ana-Stone

    27 febrero, 2016

    Qué preciosidad de cuento, espero que Azulín cumpla su sueño. Un saludo!

  13. Bheltane

    15 marzo, 2016

    Que cuento mas bonito, me ha encantado, felicidades. Un abrazo

  14. Iván.Aquino L.

    10 junio, 2016

    Va mi voto y mis felicitaciones. Saludos cordiales de mi parte que pases un excelente día amiga escritora.

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