Confesión de un perro

Escrito por
| 183 | 20 Comentarios

Mi nombre es Maya; no hace falta decir qué soy, pues una breve descripción de mis características basta para acertar mi identidad: tengo cuatro patas, el ladrido es mi forma de expresar algunas de mis emociones, soy juguetona y muy leal a esa persona que me cuida y me alimenta: mi amo.

Mi amo es un humano bastante agradable, aunque a veces un poco temperamental; es sensible y le gusta compartir conmigo su comida de vez en cuando, sobre todo cuando le insisto mucho con mi mirada y pongo mi hocico en su pierna mientras come; eso siempre funciona. Mi amo es bastante peculiar; no le veo salir mucho de casa, a veces puede pasar horas encerrado en su habitación o en el baño; me preocupo mucho cuando paso tanto tiempo sin verlo. A veces llega llorando a casa, eso me entristece bastante y suelo acercarme a él y lamo su rostro para despejarlo de esas pequeñas gotas saladas que emanan de sus ojos; otras veces llega a casa riendo y se sienta a jugar conmigo. No hay forma de que alguna de estas cosas que acabo de mencionar puedan despertar en mí alguna preocupación, siempre trato de compararlo conmigo: en algunos momentos me entristezco cuando estoy aburrida, entonces me dejo caer al suelo y lanzo algunos aullidos con la intención de que él venga y podamos divertirnos; y en otras ocasiones me siento alegre sin ninguna razón y empiezo a saltar por todo el patio.

Es normal pensar que, al igual que yo, él también tiene sus altibajos; sin embargo, hace varias semanas, he podido sentir como una profunda preocupación se apodera de mi perruno corazón, y, como ya mencioné antes, ninguna de las características emocionales de mi amo, mencionadas anteriormente, es la génesis de mi angustia.

Su ira…

Mi mente de perro no es lo suficientemente audaz como para detectar emociones más profundas que las simples buenas o malas intenciones que un humano u otro perro puede tener hacia mí; aunque en la mayoría de los casos somos tan inocentes que la malicia suele pasar desapercibida cuando la confianza y la devoción hacia nuestros seres queridos representan nuestros sentimientos más fuertes e imponentes; ahí es cuando nos entregamos sin pensar en manos de humanos que nos tratan bien aunque sea una vez, y confiamos en que lo seguirán haciendo… o al menos eso anhelamos.

He podido ver a mi amo tener contacto con otras personas, aquí en la casa, sobre todo con mujeres; a veces un par de compañeros venían y se sentaban a hablar, pero mi amo es muy callado, y no me parece que disfrute tanto la compañía de otros…, por lo menos no tanto como yo disfruto la suya o la de otros perros. El prefiere hablar solo; es divertido verlo, mantiene conversaciones consigo mismo durante horas. Cuando vienen mujeres a la casa me alegra mucho ya que muy rara vez veo gente nueva; algunas me acarician, mientras que otras se alejan de mí diciendo que no les gustan los perros; a fin de cuentas: me hace feliz que mi amo tenga compañía, y a mí también me hace feliz cuando me acarician, así que considero que es bueno que haya gente en la casa; así sea sólo de vez en cuando.

 

Desgraciadamente mi amo hoy en día no es lo que solía ser. Su ánimo al llegar a casa nunca es bueno, parece irritarle cualquier cosa. No me saluda como lo hacía antes, hasta parece molestarle mi presencia. Mis insistencias ya no sirven para nada; incluso posar mi hocico en su pierna ya no parece funcionar, al contrario, puedo ver el disgusto en su rostro y agita su mano en el aire con la intención de que me vaya. Pareciera que, de un día para otro, todas las lágrimas y la alegría que expresaba de vez cuando, hubiesen sido reemplazadas por la inminente y colérica maldad que se nota en sus ojos ahora. Las conversaciones que mantenía consigo mismo, ahora se han convertido en discusiones infernales y hasta lo he visto golpear su cabeza contra la pared; no entiendo cómo puede hacer estas cosas, nunca he visto a un perro hacerse daño a sí mismo, tal vez sólo esté confundido y el chocar contra la pared sea sólo un accidente, yo también suelo chocar contra las mesas y algunas columnas cuando estoy distraída.

Las charlas con sus compañeros fueron menguando hasta extinguirse, supongo que a ellos también les confundió la actitud de mi amo y por eso se alejaron… sí, tal vez sea eso.

Es muy raro, antes el procedimiento cuando venían mujeres a casa siempre era el mismo: entraban, conversaban un rato en la sala –un rato muy mínimo-, luego se iban a su habitación, ahí se quedaban un rato bastante largo conversando también, supongo -aunque no lo creo, no escuchaba ruido salvo una especie de sonidos de lo más extraños que provenían de la mujer, y mi amo no es muy conversador con otras personas, sólo con él mismo-; y luego salían. La mujer se despedía de mí con una caricia, si es que alcanzaba a agradarle, si no, movía su mano en el aire a lo lejos y gritaba: ¡adiós, Maya! Y se iban. El auto se encendía, y lo veía desplazarse hasta perderse en las sombras de la noche.

Ahora al parecer no es así; la última vez que vino una mujer, charlaron por un periodo mucho más escaso que el habitual, se metieron en la habitación, él cerró la puerta lentamente y, al cabo de un par de horas, él salió solo, pero esta vez no fue al baño o a la habitación contigua, como hacía de costumbre, sino que salió semidesnudo, arrastrando el cuerpo de la mujer por el piso; debió ser algún tipo de juego como el que él y yo jugábamos con una soga, en el que yo la mordía y me tiraba al suelo mientras él me arrastraba por toda la casa, era muy divertido; sin embargo, la mujer que estaba arrastrando tenía los ojos cerrados, y eso explicó todo para mí: ella estaba dormida, por eso esta vez no se escuchó mayor ruido que un sonido que había venido de ella, un sonido fuerte pero que, tan súbitamente como apareció , así dejó de escucharse.

El sudor recorría todo su cuerpo; sus labios, agrietados de tanto mordérselos mientras arrastraba a la mujer; todos los músculos de su cuerpo estaban tensos. Se le veía esforzándose, pero no puedo negar que en su rostro se veía la alegría, esa alegría con la que llegaba a veces a casa, esa alegría que aparecía en su rostro cada vez que jugaba conmigo; eso me hizo entender que se estaban divirtiendo con su juego, y me sentí feliz por mi amo… hacía tiempo que no se le veía tan alegre.

El arrastró su cuerpo, lo envolvió en unas sábanas para que ella no sintiera frío, y atravesó la puerta de la casa hacia afuera. Lo único raro de todo es que esta vez la mujer no se despidió de mí… ni siquiera a lo lejos.

 

Comentarios

  1. AVM

    27 febrero, 2016

    Vaya quiebro le has dado ahí al final, jeje. Me ha parecido muy interesante y muy bien escrito. Un abrazo!

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Muchas gracias, hermano. Un abrazo de vuelta.

  2. Bheltane

    27 febrero, 2016

    Un final inesperado y aunque se vislumbraba la locura no podía ni imaginarme algo así, excelente relato visto desde los ojos de el único ser que siempre te será fiel, enhorabuena, mi voto.

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Qué bueno que te haya gustado, muchas gracias.

  3. Charlotte

    27 febrero, 2016

    Un excelente relato como narras el proceso de enloquecimiento a través de los ojos de un perro. Enhorabuena. Saludos

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Muchas gracias, me alegra que te haya gustado. Te mando un saludo, Charlotte

  4. jon

    27 febrero, 2016

    Magnífico documento de una acción muy propia de un animal en presencia del mudo testigo caracterizado como una fiel perra.
    Original artículo, amigo Yacoel. La foto de exposición. Esa mirada….me encanta.
    Felicidades.

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Te lo agradezco mucho, me alegra mucho que te haya gustado. Te mando un saludo, hermano.

  5. Mabel

    27 febrero, 2016

    ¡Impresionante! Un abrazo Yacoel y mi voto desde Andalucía

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Muchas gracias, Mabel. Te mando un abrazo de vuelta.

  6. CHARIS.CAVERA

    27 febrero, 2016

    Muy bien escrito desde la mirada de un can. Me gusta. La foto, espectacular y la perra o perro preciosa/o.
    Un abrazo!

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Me contenta que te gustó, gracias por leerme. Saludos.

  7. veteporlasombra

    1 marzo, 2016

    El perro parece una buena persona, aunque algo corto de entendimiento. Bien retratada su personalidad. Un saludo…

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      La inocencia y devoción encarnada. Saludos.

  8. JoaquinGede

    1 marzo, 2016

    Me basta del sexto párrafo en adelante. Muy bueno, y mi voto. Saludos

    • Yacoel

      2 marzo, 2016

      Muchas gracias. Y sí, aunque fue necesaria la construcción precedente al 6to párrafo para lograr más inmersión, el verdadero asunto está a partir de ese párrafo. Saludos.

  9. VIMON

    2 marzo, 2016

    Un relato excelente. Pleno de imaginación. Saludos.

  10. Anakin85

    9 marzo, 2016

    Me ha encantado, has sido capaz de captar y expresar las emociones de un perro de una manera muy certera, y el final genial. Saludos!

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas