Ella, libre.
Moría cada noche
para volver a nacer,
al día siguiente.
Fanática de aquello
que nadie más
veía bello.
La chica de los cordones desatados.
Andaba perdida,
en un mundo
que siempre era igual.
Y yo, desvaído,
intenté entender
su oscuro mundo,
pero me quedé en el proceso.
Ella, imán puro,
sólo podía
entenderse a sí misma.




Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Mireia y mi voto desde Andalucía
Ana-Stone
Muy buen poema, un saludo!
Bheltane
Precioso, mi voto y te veo en portada.
Castalia
Vale, está bien, ama la soledad. Ha nacido con la marca 🙂