La pradera del Amor

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Veo en tus ojos, el verde pasto, en el que un día vamos a correr de la mano.
Veo en ti la esperanza, de vivir en la pradera del Amor.

Cuando todo se acabe, y el perdón venza todos los miedos.
Cuando compartamos este Mundo, creado para compartir.
En la verde pradera del Amor descansaremos de la mano tirados en el pasto, mirando esa fuente de luz que nos vio crecer durante todo este tiempo, sin haber hecho nada más que haber dado su testimonio, de entrega y Amor. Todos las horas, todos los días actuando de igual manera, esperando nuestro despertar. Por fin el ejemplo venció a las palabras.
 
Hoy todos callan y contemplan lo que cada uno tiene para dar.
Hoy todos perdonan con una sonrisa. Y le sonreímos al sol, y nos sonreímos a nosotros mismos.
Estamos tan cargados de luz que hasta ese astro aprendió a compartir con nosotros. Hablamos el mismo lenguaje.
 
Miro tus ojos, el verde de tus ojos y ya me siento en la pradera del perdón.
 
Hablar ante tanta belleza es dudar, las palabras se vuelven casi un insulto, es ultrajar esa perfecta realidad, se vuelven vulgares y groseras. Es de poca educación.
El silencio y el agradecimiento son la mayor sabiduría.
La comprensión, el abrazo. Estamos maravillados todo el tiempo, es el paraíso en la tierra la pradera del Amor.
 
El hombre ya no teme, volvió desde las guerras a casa después de tanto tiempo.
La mujer ya no se esconde, sale a las afueras sin temerle a ningún peligro. Al encuentro de los sexos, en las fronteras de la ciudad mientras el sol reía, redondo y rebosante, enorgullecido por sí mismo. Por fin, por fin el ejemplo venció a las palabras.
 
En la oscura noche, a través de tus ojos me siento despreocupado, simplemente me acuesto al azar, sin buscar ningún lugar, sin usar ningún abrigo, todos los lugares son cómodos, todos los lugares son amigos, en la pradera del Amor.
Si te subes a un árbol desde arriba podrás ver a la gente descansando despreocupada y dispersa en la superficie como si colocaran a cada uno en su lugar graciosamente y de forma aleatoria. Allí, en donde se encontraban en el momento de caer el sol, reposan ahora esperando reencontrarse cuando se vuelvan a levantar.
De manera uniforme, se dispersan nuestros ojos que miran como se deja amar la luna por el sol para la maravilla de todos aquí en la pradera.
Esta noche me dejé elegir por tus manos, y tu te dejaste elegir por las mías. Como la luna se deja elegir por la luz y la luz se deja elegir por el sol.
¡Gracias!.
 
Al fin, después de tanto tiempo, por fin las palabras se dejaron vencer por el ejemplo.
Miro tus ojos, el reflejo de tus ojos.
Y ya me veo en la pradera el Amor.

Comentarios

  1. Mabel

    20 febrero, 2016

    ¡Qué maravilla! Un abrazo Jonathan y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de

    PAPREFU

    21 febrero, 2016

    Amigo, muy buen relato poético, que hermoso, te felicito de verdad. Mas deseo saber directamente de tu persona, si le estás dedicando este poema en prosa a Dios, en el principio de su primera creación Adán y Eva?!… Espero tener tu respuesta. Va mi voto para vos amigo Yona… Desde Venezuela. Bendiciones para vos.

  3. Castalia

    22 febrero, 2016

    Depurada técnica. Por la foto de veo jovencito. Eres un diamente si sigues escribiendo así.

  4. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    23 febrero, 2016

    Muy buen poema. Saludos con mi bienvenida.

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