Y al emborracharse bailan sobre el césped de los parques de buenos aires
Y continúan hasta perder el ultimo brillo en sus conciencias.
se acarician
se besan
Juegan con sus manos ardientes hasta quemarse vivos
Mientras las decrepitas tumbas de los futuros próceres
esperan ansiosas ser cargadas con el odio de todo un pueblo
Pueblo que cayó, cayó dejando su culo al aire, luego de una decena de infecciosas y viles mentiras
Y sienten el dolor verdadero mientras se hinchan sus ojos y sus cabezas
Con gigantes chichones que encapsulan sus ideas en el lado equivocado de su cráneo
Y allí están todos
mirándolos
Los que aman y los que odian
los frívolos
los que creen en un dios y los que nunca fueron atendidos,
los que comen y con la boca rebalsada de comida ríen a carcajadas
Aquellos que gritan para hacerse escuchar porque le sangran los oídos.
Las niñas que perdieron su alma en un antro sangrando por la vida mal educada
¡Mejor, que ya no exista, que no se atreva a despertarse en este mundo!
Asi terminamos
llorando, abatidos
Bebiendo nuestras lagrimas
Imaginando que es la cicuta
Que nos arrebatará este dolor del pecho





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Andrés y mi voto desde Andalucía
Luis
Hermosísimo canto de desesperación y desprecio. Un saludo y mi voto!