Pienso en ti como acto de revolución, como síndrome de Estocolmo, como la cicatriz con mejores recuerdos. Pienso en ti como si con eso lograra desencadenarme de mis miedos, como si aquello me solucionase la vida, como esperando que tú también lo hagas. Pienso en ti para vengarme de la tristeza, como buscándole razones a la prisa del tiempo, como si tu nombre fuese la palabra que resuelve el crucigrama. Pienso en ti preguntándome si acaso existe algo más bonito y triste, al mismo tiempo; como pidiendo clemencia, como justificando mi conducta autodestructiva. Pienso en ti como sólo te pensaría alguien que tiene la cordura con días contados, como perdiéndose en la neblina de tu recuerdo, como buscando la salida de emergencia entre un montón de caminos inciertos. Pienso en ti contradiciendo la sobriedad de los momentos, queriendo siempre romper los esquemas, ir más allá de lo que alguien con un impulso profundo puede llegar. Pienso en ti reconstruyendo mis caminos, recogiendo mis pasos. Pienso en ti con las manos vacías de pretextos. Como si de pronto hubiese olvidado el norte y sea tu boca la que me espere si sigo adelante. Pienso en ti como fuente de inspiración y me gusta. A veces, entre tanta tormenta, es bonito encontrar un lugar resguardado de la lluvia si es contigo. Voy a seguir pensándote mientras avanzo.





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Heber y mi voto desde Andalucía
Ana-Stone
Muy bueno, como siempre, un saludo!