Fernando, Mateo, Elizabeth, Támara y Raúl practicaban la exploración nocturna, la cual consiste en salir acompañado por la noche y explorar lugares abandonados sólo por simple diversión. Por curiosidad de saber que había, que hay en lugares abandonados. Además personas con esta afición a veces terminan siendo millonarios, ya que algunos con suerte han encontrado dinero, joyas o incluso tesoros. Raúl y Mateo les habían platicado a Elizabeth, Támara y Fernando sobre sus aventuras en lugares inhóspitos. Eran jóvenes de 20 a 25 años, despreocupados de todo, no obstante Raúl y Mateo llevaban cada uno un revólver, sabían que a pesar de ser lugares abandonados, podía haber gente no grata ahí. Todos hicieron mochilas con artículos de supervivencia para una noche, máximo para una noche y medio día.
Viajaban en una camioneta ford, habían salido de la ciudad al anochecer. Tomás sabía de la existencia de muchas casas antiguas abandonadas en la carretera. Esas eran las ideales para explorar pues en medio de la carretera era nula la posibilidad de encontrar peligro. También estarían a salvo de denuncias por allanamiento de morada, ya que al estar en la carretera carecían de dueños. Y lo más importante para algunos. Al ser casas antiguas en la carretera, había más posibilidades de encontrar algo de valor. Antes las personas enterraban su dinero, o lo guardaban entre las paredes de su casa. Al no ver ni una sola casa o construcción siguieron avanzando hasta alejarse por completo de la ciudad. Entonces divisaron una casa de adobe, en ruinas. Estacionaron la camioneta enfrente, el grupo de 5 personas bajó. Todos se internaron en las ruinas de la casa. Encendieron sus linternas, estas sólo pudieron mostrarles figuras católicas rotas en el suelo, parecía que habían caído en algún enfrentamiento. De hecho en las paredes había señales de pelea, en el suelo se encontraban marcas de uñas en dirección a la puerta. Mateo avanzó hasta entrar en una habitación, se encontró con una especie de cama improvisada. Sobre ella una biblia abierta en el salmo 91. -Yo diría que los habitantes de esta casa fueron sacados por la fuerza- dijo Raúl. Mateo río sarcásticamente al leer algunos párrafos del salmo. - Bueno, pero ¿creen que haya dinero aquí escondido?- comentó Elizabeth. -Todos los muebles y bienes están rotos, no hay nada de valor- contestó Fernando. Támara se agachó al suelo y recogió un rosario de oro. Luego exclamó -Pues este rosario se ve costoso, es de oro- Raúl se acercó rápidamente. -Hey amigo, yo lo encontré… Así que es mío. Ok?- dijo Támara. -Está bien, así lo acordamos. Sólo quiero verlo- Aclaró Raúl. Tomó el rosario, sin duda era de oro. Eso fue todo lo que pudieron encontrar los 5 jóvenes en aquella casa, así que decidieron seguir su camino hasta encontrar alguna otra construcción. A unos pocos kilómetros de la primera casa encontrada, se toparon con un pequeño pueblo, tan pequeño que sólo contaba con 7 casas y una iglesia. Una muy extraña iglesia. Hecha con tintes de arquitectura expresionista y gótica. Tallada a mano en piedra. Sin duda un templo muy antiguo, dedicado a un culto igualmente antiguo y perturbador. Las casas eran pequeñas, hechas con decadente madera. Los 5 jóvenes exploraron las casas. Para su sorpresa lo único que había en las casas eran instrumentos bélicos, muchos dedicados a las torturas más elaboradas. Había rastros de que las viviendas no estaban abandonadas, ¿pero en donde estaba la gente ahora? El grupo de exploradores se reunió afuera de las casas, comenzaron a hacer hipótesis sobre qué había pasado. Mateo pensó que quizás lo que sucedió en la primera casa tenía algo que ver con los habitantes de las segundas. -Podrían ser instrumentos de cacería y no de tortura- opinó Fernando. -Sea lo que sea son casas modestas y pobres, no vamos a encontrar nada. Mejor vámonos- continuó Raúl. –Sí, yo digo que nos vayamos, este lugar es muy raro- dijo Elizabeth apoyada por Támara. -Bueno pero antes, ¿no quieren ver la iglesia? Ahí debe haber cosas de oro- exclamó Mateo. -Hagamos algo, visitemos la iglesia y nos vamos, ok?- propuso Fernando. Las 2 chicas y Raúl aceptaron con la condición de entrar y salir lo más rápido posible. Abrieron las pesadas puertas de madera de la iglesia entre los 5, entonces se resolvió el misterio de donde estaba la gente. La gente estaba sentada de espaldas a las puertas. Hasta el fondo, detrás del púlpito y delante de los ventanales, había una estatua de un ser tan horrible y abominable que causaba aberración de sólo verlo. A todo su alrededor había velas rojas, las cuales daban un aspecto macabro a la escena que los chicos presenciaban. En el mismo púlpito había un hombre con la cabeza cubierta, estaba leyendo un extraño libro de pastas viejas y negras. Las palabras que decía el hombre eran ininteligibles, pero aparentemente los feligreses las entendían a la perfección, ya que escuchaban atentamente. Los jóvenes consternados por lo visto decidieron salir en mutis, pues parecía que nadie les había prestado atención. No obstante el hombre del libro pronunció unas palabras a gran voz, acto seguido todos los feligreses se volvieron a los 5 jóvenes. Los jóvenes se aterraron al ver locura en los ojos de aquellas personas. Así que intentaron salir, pero los feligreses dieron un grito de furia y corrieron hacía ellos, los jóvenes salieron corriendo a su camioneta, pero todo fue inútil, los fieles de aquel extraño culto los rodearon. Estaban encerrados en aquel pequeño pueblo.
El Hombre de la cara cubierta, quien parecía ser el líder de la extraña secta, se acercó a los 5 rodeados, levantó el brazo derecho y gritó -¡Venerado seas por todo lo vivo y todo lo muerto!- al término de estas palabras la multitud exclamó -¡Venerado seas!-
La multitud de fieles amarró a los 5 exploradores. Acto seguido los introdujeron a la extraña iglesia, dentro de la anterior los encerraron en una pequeña celda, en aquel lugar había cadáveres que servían como registro de las decenas de desafortunados que cayeron en esa iglesia. Los 5 chicos aún con vida, ignoraban que esos cadáveres no eran los únicos, este culto aberrante llevaba miles de siglos practicándose, millones de vidas se habían sacrificado a la deidad de esta práctica. Era aún más antiguo que el culto al dios del sol. Era un culto más antiguo que cualquier dios en el universo. Era el culto ritual primogénito -¿Qué nos van a hacer? Nos van a matar, ¿verdad?- dijo Elizabeth entre sollozos. -Lo más probable es que pidan rescate por nosotros- exclamó Raúl tratando de calmar la situación. -¿Rescate? ¿Estas pendejo o que te pasa? ¿A caso no se dan cuenta que fuimos secuestrados por una secta ritualista? Por eso los instrumentos de tortura en las casas, y la casa que encontramos primero, seguro sus habitantes terminaron aquí. Así que sí, nos van a matar- dijo Mateo. -Pensar así no nos va a ayudar en nada- comentó Támara. Mateo continuó -Pues perdóname por ser realista Támara, ¿qué quieres que diga? Vamos a morir si no intentamos salir-
-¿Cómo piensas salir?- dijo Raúl. - Pues no lo sé podemos… Podemos, podemos esperar a que vengan los tipos esos, los atacamos y corremos sin detenernos, después de todo sólo tenemos las manos atadas- propuso Mateo. -¿Y si vienen con armas? Todo esto es mi culpa, nos hubiéramos ido cuando pudimos- dijo Fernando y echó a llorar. La peste de los cadáveres era insoportable, los 5 chicos estaban bloqueados por el miedo, se quedaron en silencio, se miraban los unos a los otros. Támara se sentó en cuclillas con el rosario que había encontrado, entre las manos lo apretó fuertemente y comenzó a rezar en murmullos. De pronto se escuchó que se acercaban tres personas por el pasillo. Intentaron correr como pensaron pero, fue inútil. Los llevaron a la iglesia, en donde habían improvisado algo así como un altar. Era claro lo que sucedería, serían parte de un sacrificio ritual. Los hombres encapuchados desnudaron a sus 5 víctimas, mientras tanto los demás habitantes del pueblo, los feligreses, comenzaron a entonar extraños cánticos aberrantes a los oídos cuerdos. En medio de un ambiente iluminado en matices ámbar, el líder del desquiciado grupo comenzó a recitar plegarias blasfemas al cielo. Los encapuchados tomaron a los 5 jóvenes y los colocaron en el suelo como si cada uno fuese una punta de una estrella de 5. Colocados como se narró antes, les fueron abiertas las piernas a las 5 víctimas. Por último colocaron en el centro de la mórbida estrella humana, un niño de no más de 1 año. Según ese rito ancestral y aborrecible, el niño al contener inocencia, sería perfecto para servir como puente entre la deidad invocada y sus súbditos. Para después poder pasar completamente a nuestro mundo. Sólo por unos minutos. Un calor descomunal comenzó a llenar el lugar, el templo junto con todos los presentes se estremeció. Por supuesto las 5 víctimas quisieron huir pero estaban encadenadas. Los cánticos se volvieron más estridentes a la par de las palabras dichas por el líder. El aquelarre de caos y perversión estaba por comenzar. El pequeño niño comenzó a convulsionar, Efudmassenum se acercaba a nuestro mundo. Las venas de los ojos del pequeño estallaron, provocando una hemorragia que los tornó rojos, la sangre empezó a desbordarse por sus párpados inferiores. Un trueno hizo temblar a todos, entonces el líder levantó los brazos al cielo y gritó a sus fieles: -¡Contemplen la llegada de nuestro señor Efudmassenum el devastador de dioses!- los fieles cayeron de rodillas al suelo con la mirada a los cielos para admirar a su dios. Una luz morada proveniente de las alturas bañó al niño, quien se encontraba en shock de llanto y gritos al igual que los 5 chicos. La luz era tan potente que la piel del niño comenzó a despedir vapor, acto seguido vómito un líquido espeso, el cual poco a poco empezó a tomar forma, al igual que poco a poco el corazón del infante dejó de latir. El vómito por fin tomó su forma y todos los presentes pudieron contemplar a su señor, aquel cuyo fin es la destrucción. Aquel que tiene como encomienda dada por los demás dioses, el borrar nuestra galaxia del cosmos, sólo para colocar en ese espacio su propio reino. Describir a Efudmassenum no es fácil, ya que contar la forma que poseía en ese ritual sería tan sólo dar a conocer, una de las miles de formas en las que puede presentarse. Narrar y describir lo que todos los presentes vieron, sería tan abominable para la mente humana, que esta, en un intento por olvidar semejante shock enloquecería sin remedio. La mórbida deidad introdujo algunas de sus extremidades en sus víctimas, la sensación era insoportable, invadía el cuerpo entero haciendo que las víctimas desearan la muerte. Aparentemente el extraño ser absorbía la energía de su sacrificio, al tiempo que implantaba espinas que poseía en sus extremidades. En medio de una agonía brutal y de un sufrimiento sin precedentes, Elizabeth decidió que no quería morir como parte de un aquelarre de locura y perversión. Decidió que quería vivir, o mejor dicho sobrevivir. Así que desafiando la voluntad de los dioses dormitantes en el universo, comenzó a moverse. Tenía que liberar sus manos de los grilletes. Sus manos eran delgadas pero no lo suficiente para pasar a través del grillete, sus dedos pulgares le estorbaban. Mientras la extremidad del monstruo se movía dentro de su cuerpo ella luchaba por liberarse. Si tan sólo no tuviera pulgares, maldita evolución pensó. Así que movió sus manos hacía su boca y comenzó a morder sus dedos pulgares, era lo único que la separaba de la libertad. Miró a sus compañeros pero para ellos ya era tarde, ni siquiera quiso mirar a la deidad, sabía por los rostros de los demás que no era prudente observarla. Su boca se llenó de sangre al querer arrancarse los dedos, sus terminaciones nerviosas se llenaron de dolor. Hasta que por fin, tomó determinación como nunca lo había hecho, mordió sus 2 pulgares al mismo tiempo, respiró profundo y los arrancó. La aberración viviente le estaba provocando tanto dolor que ni siquiera sintió sus dedos desprenderse. Sacó a toda prisa sus manos de los grilletes. Se liberó por fin, se arrastró hacía la salida, mientras se acercaba más y más a la puerta la extremidad de la bestia invocada se salía de su cuerpo. Nadie la detuvo, todos estaban en éxtasis mirando a la invocación, está al ver que Elizabeth se iba, y antes de que se liberara por completo de él, le enterró algo con sus espinas. Ella sintió el dolor, fue en ese momento cuando inconscientemente por instinto miró hacia atrás. Elizabeth miró a Efudmassenum. La locura la invadió, sintió que sus ojos ardían. Los cerró inmediatamente y gritó de la impresión, la cual no sé si nombrar como horror o sólo impacto. Elizabeth corrió hacía los ventanales blasfemos del maldito templo. Salió rompiendo uno de ellos, cayó al suelo de tierra. Al salir por la ventana es obvio decir que se hizo múltiples cortes en todo su cuerpo desnudo. Ya no estaba cuerda, por lo menos no del todo. Corrió tambaleándose hacía la camioneta ford, pero esta ya había sido destruida por los habitantes del pueblo. Por lo tanto no tuvo de otra más que correr, desnuda y sangrante hasta la carretera. Ahí fue recogida por un camionero. Este le preguntó al verla así -¿Pero qué te sucedió muchacha?- Ella no podía hablar, sólo balbuceaba entre sollozos, Efudmassenum. -Está bien, no te preocupes, te llevaré a un hospital, te llevaré a un hospital- repetía el desafortunado camionero. Elizabeth comenzó a vomitar como un río sin cauce. El vientre se le retorcía descomunalmente, algo había ahí dentro. Ella gritaba de dolor, el camionero comenzaba a horrorizarse por lo que sucedía, de pronto el vientre de Elizabeth fue desgarrado desde dentro. El camionero sólo pudo gritar hasta casi desgarrarse la garganta.
La policía acudió a la carretera al escuchar de un camión que se había volteado y caído de la carretera. Con ayuda de rescatistas pudieron bajar hasta donde estaba dicho camión. La escena que encontraron es algo que nunca olvidarán. El camionero había sido desfigurado a mordiscos y arañazos, sus entrañas estaban al descubierto como si algo se hubiera alimentado de ellas. Había muestras de forcejeos, el camionero se había querido defender inútilmente de lo que sea que lo atacó. Y sobre Elizabeth, bueno, los policías jamás encontraron a ninguna mujer desnuda. Al momento que encontraron el camión, el único cadáver era el del conductor masacrado. Los padres de los 5 jóvenes levantaron denuncias por desaparición, pero jamás fueron encontrados ninguno de los 5 jóvenes que, en busca de tesoros cayeron en las garras de una maligna, mórbida y aberrante deidad, llamada Efudmassenum.





Mabel
¡Impresionante! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Vlad.Stoker
Gracias¡¡
VIMON
Buen relato de terror, Vlad. Saludos con mi voto.
Vlad.Stoker
Gracias por tu opinión y apoyo.