Mi caminar por la calle es lento, bajo las lámparas veo pasar mi sombra, la suave luz de la luna no alcanza a resaltar mi rostro, veo el cielo por un momento… siempre tan lleno de calma, tan misterioso…
Al seguir caminando me encontré con la parte más obscura de la ciudad, un callejón, es tan popular que lo llaman “el rincón del olvido”, ahí se albergan algunos indigentes, todos creen que esas personas están olvidadas por su familia, por el estado y hasta por el señor, me da pavor el pensar en el solo hecho de pasar, así que de pronto suspendo mis pasos y me poso en la orilla del callejón tratando de sostener un poco el valor, esta tan obscuro que abro tanto como puedo mis ojos pero no se puede observar nada… ahí estoy parece que me pudiese ver desde el cielo, ¿Qué hago allí?, he pasado por aquí cada noche desde hace un año y nunca había tenido tanto miedo como para quedarme paralizado…
Empiezo a escuchar voces en el callejón, cada vez más cerca y se logra oír perfectamente sus voces, se distinguen dos niños y una mujer:
– Ya mamá es hora, trae la vela. -Esto me sorprende mucho pues los niños ríen, muy al fondo me siento bien.
– ¿mamá hoy que soñaremos?, puede ser con un plato de sopa… – Lo dice con tantas ansias.
– sí, puede ser lo que deseen, ya lo saben… – Con una voz tan quebrajosa que se le dificulta terminar la frase.
– que bien que llego la noche, así podemos soñar. – los niños no terminan de reír, yo solo pienso en correr, a pesar de eso me recargo en la pared.
– ¡mamá prende la vela!, ya estamos acostados… – los niños lo dicen con mucha alegría que me da mucha curiosidad por saber que aran.
– está bien… entonces empecemos… – lo dice la mama tratando de hablar con voz fuerte.
– quiero que allá un rey… – lo dice uno de los niños.
– yo un caballo… – el otro niño lo dice pensándolo un poco.
– bueno… Hera un rey que estaba en su gran comedor con su esposa e hijos cuando grito – ¡quiero un plato de sopa!-…
– Je je ¿y los demás también comían sopa?
– si todos comían sopa, cuando de pronto llego un sirviente corriendo, le dijo al rey que estaban robando su huerto de manzanas, el rey dejo su plato de sopa y pidió su caballo, pues para el su huerto de manzanas era muy preciado porque con el obtenía mucho dinero además de que era perverso y egoísta, cuando llego le avisaron que se habían retirado los ladrones y los guardias muy sorprendidos dijeron que habían sido niños sobre un caballo, el rey no lo podía creer y pensó en que tenía que cobrar esas manzanas.
Al siguiente día se levantó muy temprano el rey, cogió su caballo y salió a dar un paseo por su gran huerto de manzanas, entonces empezó a escuchar voces y risas, siguió esos sonidos, se impactó al ver un enorme caballo negro muy hermoso, pero estaba cargado de manzanas, cuando el rey se intentó acercar el caballo se asustó y salieron los niños que muy rápido se treparon al caballo y lo pusieron a correr, el rey iba tras ellos pero el otro caballo era mucho más rápido y resistente así que no los alcanzo.
Ese mismo día por la tarde el rey salió al pueblo a dar un paseo, poniendo mucha atención en los caballos y preguntando sobre ese caballo. El rey solo pensaba en castigar a esos niños por haberle robado. Un vendedor le dijo al rey que ese caballo pertenecía a algunos niños que Vivian en las ruinas de una casa, el rey y sus guarda espaldas fueron a ese lugar, justo ahí los niños se encontraban dando de comer al caballo. El rey furioso grito muy fuerte que les quitaran el caballo y los guardias corrieron por el caballo, los tres niños asustados corrieron asustados hacia la puerta de la casa, ellos le dijeron al rey que por que hacia eso y el rey respondió que ellos le habían robado sus manzanas ahora él se lo cobraría con el caballo, el caballo que le había gustado mucho al rey, los niños le rogaron al rey que no se lo llevaran pues era lo único que tenían le dijeron que por favor no se lo llevara, pues su padre se los había regalado antes morir y si se lo llevaba como podrían cuidar a los ansíanos , el rey pregunto cuales ansíanos y se metieron en las ruinas las cuales en el solo hecho de estar adentro era peligroso pues se podrían derrumbar, adentro se encontraban varios ansíanos que casi no podían mantenerse en pie, los niños le explicaron que los ansíanos eran de todo el pueblo pero se habían quedado sin familia así que ellos trabajaban un poco con los vendedores, a veces rentaban el caballo para que hiciera trabajos pesados, pero después encontraron más ansíanos y ya no podían cuidarlos a todos, ellos intentaron pedir manzanas pero los guardias no les dieron y pidieron trabajo en el huerto pero los guardias decían que no serían productivos, así que terminaron robando. El rey quedo conmovido con la historia, se le ablando al corazón y hasta una lagrima salió, pues había entendido que los niños eran buenos y solo querían ayudar, así que ordeno soltaran al caballo y les dio muchas manzanas para que vendieran. Pero el rey no solo izo eso sino que desde ese día fue más bondadoso y regalaba manzanas a todo mundo. Y fin.
– ¿y después fue a terminar su sopa? – lo dice rápido antes de que termine l final.
– si hijo, termino su sopa, pero lo importante es que tenemos que ser buenos con las personas que lo necesitan. Ahora a dormir, apagare la vela, ven como soñar es divertido, recuerden que ustedes pueden soñar lo que quieran para que luchen por su sueño y logren cumplirlo… – la mamá vuelve a su voz tan quebrajosa que muy apenas puede hablar.
– sí y yo también soñare dormido… – lo dice el niño muy cansado y con sueño.
– yo cuando sea grande quiero ser como el rey. – y la mamá responde…
– si hijo tendrás sopa todos los días. – pero el niño repela rápidamente…
– no mamá… para darle manzanas a las personas que tienen hambre.
Después no se puede escuchar nada más, solo pasos y después de algunos segundos un llanto queriendo retenerlo, pero hay veces que llorar es lo mejor, igual que yo ahora…
Quede impactado con la inocencia y bondad de los niños, como puede ser corrompida por la sociedad, ahora me salva la luz de auto que pasa por ahí, así que sigo caminando.
Esto me ha sucedido,
se lo he contado a mi hermano menor y me respondió:
“por qué no caminas del lado contrario de la acera,
así no tendrás miedo al callejón”.





Noemí Hernández Muñoz
Un relato conmovedor. Me ha encantado. Sólo le encuentro una pega (y discúlpame si te ofendo, pues no es mi intención): las faltas ortográficas. Para ser perfecto, a tu relato le queda repasar un poco la ortografía. Aparte de eso, me ha gustado muchísimo. Te felicito. La estructura de una historia dentro de otra me ha encantado y la ilusión de los niños es conmovedora.
Saludos.
Cessar
al contrario señorita noemì, le agradezco
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
LluviaAzul
¡ Me encanto! Un abrazo, fuerte.
irisdeasomo
!Maravilloso!
Me ha encantado, cuenta con mi voto y espero que continúes con este maravilloso trabajo. No me cansaré de leer maravillas como esta.
Cuando gustes puedes pasar por mis relatos y descubrir alguno de tu agrado.
Un abrazo desde Madrid, nos leemos compañero.
Cessar
gracias, igualmente un fuerte abrazo para ustedes.
VIMON
Muy buen relato. Tan solo cuida un poco más la ortografía. Saludos.