“Jake”, gritó a viva voz. “No permitas que nos separen”, intentaba hacerse escuchar. Sin embargo, el chirriante sonido de las vías del tren se lo impedía.
Ana lloraba, sentía desesperación. No podía separarse de Jake, su hermano. A pesar de ello, corría y corría y ninguna solución había, pues Jake se hallaba en el tren, mientras que ella se desvivía por subir sin lograr su objetivo. Pero no, Ana nunca dejaría que la guerra los separase. Allá donde fueran, allá donde se encontrasen, estarían juntos.
En un momento de lucidez, Jake consiguió coger la mano de su hermana. Un dolor agudo le presionaba el pecho y sus palpitaciones aumentaban con la misma velocidad que lo hacía el tren. “Por favor, sube”, deseaba con todas sus fuerzas el muchacho. A pesar de ello, a pesar del frío que sentían en su interior y de los escalofríos de horror, la mano de Ana sudaba y se escurría poco a poco dejando atrás amores eternos, incondicionales e infinitos como los de una hermana.
“No”, chilló Ana. “¡Jake!”, lágrimas de angustia recorrían el rostro de la niña mientras veía alejarse, en la lejanía, aquel ser que ya jamás encontraría.
“Siempre hermanos, siempre juntos…”, susurró Jake con el corazón encogido.




tinotomix
Buenisimo, tu escritura hace que uno se meta en la piel de los personajes y me hizo sentir la angustia de ellos
Mabel
¡Excelente! Un abrazo María Eugenia y mi voto desde Andalucía
Nelo
Bonito texto, que apela a la sensibilidad del lector. Me gustó mucho.
Solo una observación: pon Jake entre exclamaciones en la primera frase, dado que es un grito desesperado. Quedará mejor.
Abrazos
“Jake”, gritó a viva voz.
“¡Jake!”, gritó a viva voz.
Iván.Aquino L.
Que bonito escribes amiga, te envío mi voto. Un beso.