Odio al nomo cabrón. Lo odio a muerte. Para atrapar a uno, sería capaz de nadar entre tiburones hambrientos con los brazos mutilados; correr entre leones famélicos con una pata de palo; y pasear desnudo entre caníbales en ayunas con un collar de dientes de ajo. Y, aún sabiendo que no existe ser más peligroso que el nomo cabrón, en cuanto me dan un permiso, me juego el culo y salgo de cacería.
El nomo cabrón es una especie de nomo que no tiene nada que ver con la que todos conocemos. Es quince veces más fuerte que tú, muy superveloz, y siempre está cabreado de cojones. Puede cargar sobre sus espalditas con la prima gorda de tu mujer, recién salida de un bufé, y doblar a un fórmula uno que va en vuelta rápida; o excavar, con sus propias manitas, un túnel que comunique el Banco de España con el Palacio de la Moncloa en menos tiempo que la tuneladora de la “calle” 30.
A diferencia del típico atuendo de nomo vulgar, este viste camiseta blanca de tirantes, falda escocesa y botas de cuero. El gorrito lo utiliza como letrina.
Si quieres cazar a uno de estos repugnantes hombrecillos, lo primero que tienes que hacer es vacunarte, porque el nomo cabrón se alimenta de escorpiones bizcos y de pitufos yonquis, y, si te muerde en algún apéndice articulado de los que tienes al final de la mano, es muy posible que no vivas para ver enfermar a tu suegra.
Para conseguir atraparlo necesitarás: una cesta de mimbre en la que quepan dos melones, una brújula que marque el norte, un litro de peyote en brik y un martillo de madera como el que tienen los jueces corruptos.
Si vives en Madrid, coge la carretera de La Coruña y conduce hasta que llegues a un bosque que esté dentro del territorio gallego. Si vives en otro sitio, pásate primero por Madrid.
Una vez en el bosque, tienes que llenar la cesta de unas setas rojas con rayas verdes, que son alucinógenas, y comerte once. Si no las encuentras o ves que no te hacen efecto, vuelve a Madrid, píllate nueve ácidos en un after y, cuando estés de nuevo en el bosque, cómetelos todos. Para no atragantarte, ayúdate con un buen trago de peyote y, ahora sí, ponte a buscarlo (toda esta ingesta es preceptiva si quieres ver al nomo, lo de cazarlo ya va a ser otra historia).
Abre bien los ojos y busca una zona en la que haya robles —aunque pueda parecer sencillo, si te encuentras en el estado que se necesita para ver un nomo, te aseguro que no te resultará tan fácil—. Con la ayuda del resto del peyote, trágate la brújula (sin dañarla) y camina siguiendo tu instinto hasta que encuentres el árbol más frondoso de la zona. Sitúate enfrente de él, orientado hacia el este (sí —“¡mierda!”—, para eso necesitas la brújula… ¡Piensa un poco!). Cuando estés bien colocado, saca tu martillo de madera y date fuertes golpes en la cabeza hasta que se abra el tronco y salga de dentro algún nomo cabrón. En ocasiones tarda en salir (entre otras razones, porque suele estar ocupado persiguiendo hadas y troles para sodomizarlos), pero tú insiste y, en cuanto lo veas, aumenta la velocidad de golpeo hasta que se quede paralizado por tu estupidez. Aprovecha ese instante de sorpresa y, sin moverte del sitio, escúpele en un ojo. Si aciertas con tu disparo, se quedará petrificado para siempre y podrás exponerlo en tu jardín, pero, si yerras, estarás en una situación peligrosa e incómoda, ya que el factor sorpresa habrá desaparecido y él se habrá cabreado un huevo. Si esto último pasa, corre sin mirar atrás porque, si te atrapa, el cabrón del nomo se quitará la falda y dará cuenta de ti como si fueras un trol antes de hacerte tragar el gorrito.
Si no finalizas con éxito tu misión, no te preocupes, visita al psiquiatra más cercano de la zona y cuéntaselo todo. Seguro que acabas aquí conmigo y salimos juntos, de cacería.
Y recuerda: no te fíes de las hadas ni de los troles, que si el nomo los persigue para joderlos… será por algo.





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
Alberto.del.Vado
Gracias, Mabel, por la bienvenida y tu voto.
Un saludo.
Ana
Jajaja. Qué bueno!
Alberto.del.Vado
Muchas gracias, Ana.
Un saludo.
Llamas.J.M.
Si algún día me encuentro un nomo de estos… es posible que necesite ayuda profesional, je je. Muy buena historia. Pura locura. ¡Un saludo!
Alberto.del.Vado
Es seguro, Llamas. Gracias por el voto y el comentario.
Un saludo.
Alberto del Vado.
Manger
Extravagante y cómico micro, Alberto. Bienvenido a esta red de amigos de las letras. Un cordial saludo.
Alberto.del.Vado
Muchas gracias, Manger.
Un saludo.
Alberto del Vado.
Reaper El Chivo
Una historia harto graciosa y entretenida, amigo Alberto. ¡Veamos con qué nos sigue sorprendiendo! Mis felicitaciones, un saludo y mi voto.
Salud y suerte.
Alberto.del.Vado
Muchas, muchas gracias, Reaper.
Un saludo.
VIMON
Un relato muy divertido. Felicitaciones mi voto y bienvenido.
Alberto.del.Vado
Muchas gracias, Vimon, por la bienvenida y el voto.
Un saludo.
Anakin85
Ja, ja, ja, ja. Me ha encantado tu historia, ¡es super original y divertida! Además de estar escrita de forma impecable. Enhorabuena! Un saludo!
Alberto.del.Vado
¡Gracias Anakin!
Un saludo.
Beele
Muy psicodélica. Terry Guilliam podría adaptarla al cine perfectamente. Mi voto y un saludo.
Alberto.del.Vado
Muchas gracias, Beele, por tu voto y tu comentario. Un saludo para ti.
arcano
Es una historia muy original y divertida. Felicidades Alberto.