Debe ser…

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Unos dicen: “la poesía debe ser de este modo, y de ninguno más”.

Otros responden: “no, la poesía debe ser de este otro modo, y cualquier otra manera de hacerla es errónea”.

Algunos opinan que debe ser ligera como el viento, sutil como la seda, eterea como el pensamiento…

Otros opinan que debe ser un puño de hierro dentro de un guante de acero que tan sólo diga verdades, que denuncie falsedades, que huya de banales veleidades…

Los hay que sostienen con totalitario énfasis que la belleza debe ser su meta última y el sentido de su existencia, y los que de esta acepción reniegan sostienen con igual totalitarismo que ella es un fin en sí mismo, que ella es su propia meta y que en su esencia debe estar el secreto de su existencia…

Hay quien asevera que la poesía en sí misma no es nada, pues tan sólo importa el poeta y el ser humano que tras ese título (quiera decir esto lo que sea) se oculta…

Y también existe quien dice que el poeta no es más que un instrumento en manos de la poesía, que ésta lo maneja (quiera decir esto lo que sea) a su caprichoso antojo…

Cada vez que sale al mercado alguna nueva tendencia, los que a ese carro se apuntan despotrican con fiera saña de todo lo que se escribió anteriormente: “es caduco”, comentan con ardor, “no refleja la realidad de la nueva poesía”, mientras que los defensores de lo clásico se atrincheran preparados para recibir los ataques de los nuevos tiempos, gritando al viento: “esta nueva poesía está vacía, no tiene forma ni fondo, ni en lo alto ni en lo más hondo”…

Y mientras tanto, a la poesía, como a una muñeca de trapo disputada por niños furiosos, la estiran de un lado y de otro, la zarandean, la maltratan, la etiquetan, la encasillan cada uno en su corta visión de una única verdad, la moldean a su gusto y capricho, le ponen nombres de escuelas, generaciones, movimientos…

Y al final… ¿Qué es lo que queda?

Un rotundo LA POESÍA DEBE SER.

Todo lo que no se amolde a ese siniestro DEBE SER será catalogado como malo, oscuro, antiético y antiestético, pobre de forma y de fondo, será vilipendiado por la crítica especializada (quiera decir esto lo que sea), y estará escrito tan sólo para caer en el más absoluto de los olvidos…

Por el contrario, todo aquello que lleve en su frente la marca del DEBE SER, será considerado bueno, y podrá ser publicado, y será leído y elogiado por el selecto club de elegidos para la gloria, aquellos llamados a vivir en el olimpo de las letras, la clase alta entre los poetas, los que ostentan el insigne deber de salvaguardar la pureza del poema…

¿DEBE SER?

Me confieso humano, quizá antes que poeta.

Puede que no me haya ganado el derecho a definirme de ninguna de las dos maneras, pero que venga quien quiera a discutírmelo…

Soy humano, y lo que escribo es humano.

Son las palabras que germinan en mi pecho las que a través de mi mano florecen.

¿Son poesía? Ni lo sé ni me importa.

Tan sólo soy un pobre humano, y como tal soy cambiante.

¿Soy poeta? Ni lo sé ni me importa.

No puedo decir lo que soy, pero sí lo que no soy.

No soy una categoría.

No soy una definición.

No soy un molde industrial del que sale siempre, una y otra vez, la misma pieza de cerámica, repetida hasta la saciedad o hasta la muerte (que viene a ser lo mismo).

No soy una copia de mi mismo, mi presente no es un plagio de mi pasado, y mi futuro es un libro en blanco.

Así es como DEBE SER.

Reivindico mi derecho a ser un ente cambiante, a mostrar a cada instante algo nuevo de mí mismo al tiempo que poco a poco yo mismo lo voy descubriendo.

Todo lo que no sea así, me supondrá una barrera, una celda…

No sé si soy poeta, no sé si lo que escribo es poesía, pero a veces me gusta pensar que así es (quiera decir esto lo que sea).

Comentarios

  1. Jose_Lobo

    6 abril, 2016

    ¡La poesía tiene tantas acepciones y concepciones! Probablemente tantas como existencias. Maldita, visceral, sentimental, onírica, consonante, asonante, libre, No sé si todas son válidas, pero si sé que quien la escribe saca al exterior su yo. En poesía no existe la ficción, o quien la haga, en mi concepto, yerra en ello. Al respecto, me quedo con aquello que escribió José Agustín Goytisolo al respecto, donde la definió como «la prostituta más vieja de la historia». Un abrazo. Muy buena exposición/disertación/confesión. Daría como para un buen debate o tertulia.

  2. Mabel

    6 abril, 2016

    La poesía se puede interpretar de muchas maneras, lo importante aquí es el sentimiento, la profundidad que alberga, que es la que te hace experimentar, conocer ideas nuevas, conceptos. Por eso la poesía al igual que muchos escritos tiene que evolucionar y sobre todo ser original, para quien lo lea se admire de su belleza. Un abrazo Alfredo y mi voto desde Andalucía.

  3. Nana

    6 abril, 2016

    Vaya que sí da para un debate tu escrito. Empezando por qué diantres significa ‘ser’. Creo que yo lo simplificaría, reflexionar está bien, ante todo para que aquello que leemos, escribimos e interiorizamos evolucione y cambie en nosotros mismos, pero a la poesía, como a la literatura, le da lo mismo los debates que hagamos en torno a su concepto, su forma o su manera de asumirla. Al final de la reflexión lo que queda es no limitarse a uno mismo, probar, gozar haciendo lo que nos mueve el ingenio e intentar ‘agredir’ al que lee (entendiéndose por agredir a hacer chocar nuestra palabras en la mente del que las lee). Así lo veo yo.
    Por supuesto, me encantan los textos que dan para debate y dejan un poso en el que los lee, como el tuyo. Un fuerte abrazo 🙂

  4. El.Gólem

    6 abril, 2016

    Jamás llegué a pensar que mis pobres y humildes palabras dieran para tanto debate… Jejejejeje!

    Al final, lo que poco más o menos quise decir, es que todo en esta vida en general, y en la poesía en particular, tiene su momento y su lugar. No hay que cerrarse a conocer nuevos estilos, tendencias, formas de expresión. Hay que mantener la mente abierta, tanto como lectores como escritores. No, miento: como escritores estamos obligados a mantener una mente más abierta aún, comprender todos los puntos de vista, ponernos en la piel de todo el mundo. Porque si no, ¿cómo vamos a dar vida a nuestros personajes?

    Me alegro mucho, compañeros y compañeras en el arte de las letras, de que mi poema les haya gustado, mi más sincero agradecimiento a todos y todas, y con saludo comunal.

  5. jon

    7 abril, 2016

    ¿Qué es poesía? –dices mientras clavas
    en mi pupila tu pupila azul.
    ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
    Poesía… eres tú.

    De mi eterno y querido autor: Gustavo Adolfo Becquer

  6. jon

    7 abril, 2016

    Jejejeje, muy buena esa refexión tuya.
    No debe ser, porque ni debe ni es.
    Tan solo palabra salida del alma que provoque una imagen irrepetible en el tiempo.
    Amar la poesía como al relato, cuento, prosa poética, y todo los géneros literarios.
    Darse al pensamiento por completo y ser exigentes con nuestro «yo» para crear un universo de palabras donde el hombre pueda encararse a ellas en una lucha sin cuartel.
    En definitiva, amar y respetar la palabra.

    • El.Gólem

      7 abril, 2016

      «No debe ser, porque ni debe ni es». Qué sabias palabras, maestro Jon.

      Me alegro de que mi reflexión te haya gustado. Agradezco tu voto y tu comentario.

      Un saludo.

  7. lorni

    7 abril, 2016

    En poesía, paralelamente a lo que se quiere expresar, está la forma de hacerlo. Stanislaw Ulam (matemático) decía – hablando de los procesos centrales que informan al pensamiento – que tanto la rima como la métrica están al servicio de una especie de máquina automática productora de originalidad. Es decir, que los tradicionales recursos formales de la poesía estaban ahí para forzar al lenguaje a encontrar nuevas asociaciones y poder, así, escapar de los «encadenamientos rutinarios y de las inercias mentales». Esta idea es muy atractiva, pues viene a decirnos algo así como que los viejos moldes no son sino el «látigo del domador de fieras» con objeto de dominar, pero que no es lo que hay que dominar». Admitido ésto, este «domador de lenguaje» bien puede ser sustituido por cualquier otra herramienta. Muy tardíamente hemos comenzado a tener en castellano un verdadero verso libre. Verso que ha crecido siempre a la sombra del la llamada «Silva castellana». Esta composición se sostiene en los versos «imparisílabos», con preferencia del «endacasílabo, heptasílabos y a otros muchos. La combinación de estas medidas permite al autor o poeta manejar un fraseo capaz de saltar del endedcasílabo al «alejandrino» y de éste a formas más extensas, hasta llegar a la prosa – prosa medida, por supuesto – sin que el lector lo advierta. Incluso se pueden incluir versos «parisílabos» sin alterar la organización de lo sucesivo en el oído del lector. O sea, la libertad es mucha sin merma alguna de la función que la «máquina de imaginar» debe cumplir. De esta forma libre – pero bien gestionada -, siguiendo estas mínimas normas, se consigue la musicalidad del poema, uno de sus más importantes aspectos (el otro sería el ritmo). Una musicalidad de fraseo conseguida tras la terminación en vocal de una palabra y comienzo en vocal de la siguiente, que puede distinguirse del habla natural, precisamente gracias a la libertad que permite. ¿Se puede «prescindir absolutamente» de este recurso? Por supuesto. Y negarse a ello constituiría un esfuerzo, que a su vez convertiría a ésta en otra «máquina de imaginar».
    Hay quien huye de la medida. Y a menudo, ese esfuerzo es el verdadero responsable de que se consigue eludir el tópico y encontrar soluciones nuevas.
    Personalmente creo que la métrica en poesía, como el dibujo clásico en el dibujo, puede no usarse, pero no puede no saberse usar.

    Siento haberme alargado tanto en mi opinión, El.Gólem. Imposible sintetizar más. El tema suscitado lo requería.
    Saludos

    • El.Gólem

      7 abril, 2016

      Para nada lo sientas, Lorni. Lo has explicado muy bien. Al final, lo único que restaría por señalar, a modo de conclusión, sería: ¿qué es realmente la poesía?

      Si alguien tan sólo vomita lo que le bulle en las vísceras, como ya señaló alguien por aquí, como simple impulsividad sin raciocinio, casi como escritura automática, y aunque lo que ha escrito carezca por completo de toda métrica y toda rima, pero resulta que ha sabido «pintar» unas metáforas de una profundidad y belleza inimaginables, ¿ha hecho menos poesía?

      Por supuesto, como tú muy bien has dicho, cualquiera de nosotros conoce los fundamentos formales, y por eso podemos, precisamente, saltarlos.

      Pero si se tratara de otra persona, completamente anónima y que no tiene ningún contacto con el mundo de la poesía academicista (que, admitámoslo, a veces tiende a ser endogámica y excesivamente selectiva, como casi todo el mundillo del arte en general), que quizá ni siquiera ha leído a los clásicos que cualquiera de nosotros consideraría obligatorio, pero que tiene ese algo inexplicable, ese duende que le bulle dentro, y que tiene un don a la hora de expresarlo (he tenido la suerte de conocer a algunas personas así), ¿es menos poeta? No sé yo qué decirte.

      Al final, y como intentaba decir en el poema, las personas no podemos encasillarnos en categorías, moldes y clichés. Y nuestras creaciones, si salen del alma, tampoco. Y ojo, no quiero decir con esto que cualquiera que garabatee lo primero que se le viene a la cabeza en un bloc ya sea poeta, desde luego que no. Que nadie me malinterprete. Pero cuando algo, además de sentimiento, tiene ese algo, ese don, ese duende inexplicable del que hablaba, negarnos a decir que es poesía porque no se amolda a lo que se supone que DEBE SER la poesía tampoco me parece correcto.

      No obstante, en la disensión y el debate está precisamente la gracia de todo este asunto, además de ser sano y saludable para nuestra salud mental.

      Por ello, no puedo más que agradecerte, primero, el haber leído mi texto, y segundo, que hayas comentado.

      Un cordial saludo. Espero sinceramente que sigamos leyéndonos y escribiéndonos.

  8. irisdeasomo

    7 abril, 2016

    Maravillosa reflexión, y buen punto de vista. Me dejaste pensando y seguro tendré este concepto en mi cabeza varios días, pero eso es lo bonito de leer. Saludos amigo.

    • El.Gólem

      7 abril, 2016

      Muchas gracias por tus palabras, Iris. Me alegro mucho de que te haya gustado. Un cordial saludo.

  9. Anakin85

    8 abril, 2016

    Cada uno es capaz de ver la poesía a su manera, todo cambia según los ojos con los que se mira. Creo que unas manos capaces pueden transformar la poesía como si fuera plastilina, transmitiendo a través de ella tanto amor, como sufrimiento. Un abrazo!

    • El.Gólem

      8 abril, 2016

      Buen punto de vista, Anakin. Y al final la plastilina es la poesía, igual que somos los poetas y escritores en general somos plastilina en manos de las musas.

      Un abrazo, amiga.

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