El extraño de la línea C

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Emergí al mundo por la escalera mecánica de la estación Lavalle. Venía de Constitución y tenía como destino un encuentro con compañeros de la universidad; creo que estábamos diagramando un programa de radio o televisión, no recuerdo bien, pero sé con certeza que era mi último año en la carrera de Periodismo.

Debía caminar algunas cuadras, así que me tomé el tiempo de encender un cigarro en una esquina. Lavalle estaba, como siempre, atestada de peatones, turistas y oportunistas, por lo que no me sorprendí cuando una mano me tocó el hombro para llamar mi atención y una voz me preguntó, valga la redundancia, si podía hacerme una pregunta. Me preparé para el inminente asalto, no era la primera vez que me robaban en la city porteña. Sin embargo un extraño, del que no recuerdo más que unos ojos azules, me sonrío tímidamente y dijo: ¿Te puedo dar esto?. Confundida, bajé la mirada hasta su mano derecha, en la que sostenía un papel doblado en varias partes. No le respondí, tenía las pulsaciones aceleradas por el miedo y había olvidado los que son las cuerdas vocales, pero acepté la oferta. Volvió a sonreírme y así como apareció, se esfumó entre el gentío.

Aquello que el extraño atesoraba era una carta, que deduje por su explicación y por la caligrafía, había sido escrita en movimiento, tal vez minutos antes en el vagón del subte.

10/11/2014

Hola!

Perdón la letra, espero que se entienda, no puedo dejar pasar esta oportunidad y por eso te escribo.

Tu belleza me dejó paralizado, pero por suerte me animé a escribirte esta nota.

Me encantaría que me escribas.

 

Hubo un estallido de pensamientos en mi cabeza, acompañado por las bocinas de los autos que despertaban del ensueño a algún conductor que no había notado la luz verde. Releí la nota, mientras caminantes me empujaban y pisaban por estar (inmóvil como una tonta) impidiendo el paso. El mensaje me pareció dulce, valiente, triste…triste porque no había tenido tiempo de reparar en los rasgos del autor. Y sobre todo porque el extraño no me había dicho su nombre ni dónde debía escribirle.

Quizás ya un poco tarde, hoy decidí responderle, aunque es probable que el extraño nunca en la vida se entere. ¿Por qué hoy, justo hoy? Porque encontré el papel –que una tarde gris de noviembre fue arrancado de una libretita de hojas lisas de un blanco perfecto- dentro de mi billetera, donde lo guardo desde entonces, junto a las fotos de mis sobrinos y la envoltura de un chocolate que una vez me regalaron. Ahora el tesoro es mío.

Creo que nunca más nos volvimos a cruzar. Esos fueron mis últimos días en la facultad y, por lo tanto, mis últimos viajes en la línea C.

Siempre creí que las historias de amor perfectas, o acaso las únicas que merecen la pena, son aquellas que duran efímeros instantes, como la de Romeo y Julieta, como la de Rose y Jack, como la del extraño del subte y quien redacta estas líneas.

22/04/2016

Querido extraño de la línea C:

Si algún día lees esto, ¡perdón por haber tardado tanto en escribirte!.

Ahora casi siempre viajo en la línea A, así que ya sabes dónde buscarme.

M.

 

 

(Imagen: Google)

 

Comentarios

  1. Mabel

    21 abril, 2016

    Muy buen relato. Un abrazo Magali y mi voto desde Andalucía

  2. Llamas.J.M.

    21 abril, 2016

    Genial relato. Muy bien elaborado, y muy buena esa tensión del principio que desemboca en la sorpresa. ¡Un saludo!

  3. VIMON

    21 abril, 2016

    Muy bueno, Magali. Felicitaciones y saludos.

  4. Anakin85

    23 abril, 2016

    Buen micro, amiga, espero que el extraño contestase a esa carta. Un saludo!

  5. Mike

    24 abril, 2016

    Magali,
    Buen relato. Efímero amor a primera vista que quizá te aleja de tus preocupaciones diarias alentando tus esperanzas de volvértelo a encontrar algún día. Es más, sospecho que te lo encontrarás en la línea A o a lo mejor te abordará con “alevosía y ventaja” en la concurrida calle Lavalle. Saludos y mi voto.

  6. veteporlasombra

    25 abril, 2016

    ¡Ay…! Buena historia. Te deja el regusto nostálgico del envoltorio de chocolate. Un saludo…

  7. ContarEnBreve

    17 marzo, 2017

    Qué suerte que yo sí te ha haya encontrado para poder leerte Magali. Me gustó, mi voto ya está. Saludos.

  8. Mariano Azur

    8 abril, 2018

    Buen gancho! Me hiciste sentir en baires por un rato. Mi voto y un abrazo!

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