¿Qué es el amor?

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– Hola, mi amor. Te extrañé hoy, ¿Sabés? Sé que vine a verte ayer, pero hoy en el trabajo estaba aburrido, y me puse a pensar en vos… Dejémoslo ahí. No te traje nada porque salí apurado, vas a tener que perdonarme… Y vas a tener que bancarme, también. Hoy vine con ganas de hablar. Ayer pasó algo interesante… Me hice una sopa, una sopa de verduras como las que me hacés cuando estoy enfermo… Hacías… Y se me vino a la cabeza una de las pocas cosas que nunca te dije, o te planteé siquiera. Ahi va. ¿Te acordás cuando empezamos a salir? Éramos mas pibes, no teníamos nada claro en la vida, de qué íbamos a laburar, qué íbamos a estudiar, cómo íbamos a vivir… Pero teníamos claro que queríamos hacer todas esas cosas (después de averiguar cómo) juntos. Y lo hicimos, pero más allá de eso… Me acuerdo, bueno, me acordé ayer mientras cenaba, de la primer discusión que tuvimos. De la primera fuerte. Nos gritamos mutuamente, la verdad no sé qué era lo que había pasado, pero me acuerdo que, en un momento me miraste fijo a los ojos, y me preguntaste qué era el amor. Si, a los gritos como estábamos, vos llorando y yo a punto, me miraste y me preguntaste que carajo era el amor para mí. Fijate que pasaron muchos años desde ese día, pero me sigo acordando hasta del tono de voz que usaste, una especie de susurro con un dejo de histeria. Tu tono preferido a la hora de discutir. Entendí la pregunta que me hiciste, pero como buen boludo que soy, te contesté lo primero que se me vino a la cabeza. «No sé», te dije, y era verdad. No lo sabía. Teníamos diecisiete años, ¿Cómo iba a saberlo? Entonc… ¡Hola, doña Elsa! ¿Cómo anda?… Bien, muy bien, gracias… Me cae bien la vieja, a veces me quedo charlando con ella… ¿Por dónde iba? Uh, me olvidé. Bueno, la cuestión es que me acordé de muchas cosas ayer. Me acordé de las cosas que hacíamos en esa época, donde la rutina no había vencido a la pasión. Aunque, pensándolo bien, eso nunca nos pasó a nosotros. Me acordé de las cartas que nos escribíamos, de las tardes que nos escapábamos del colegio para pasar un rato juntos en el cine o en la plaza, me acordé de cuando empezamos a estudiar juntos en la misma universidad, aunque tardé un año más que vos en recibirme… Y me acordé, sobre todo, de cuando nos mudamos juntos. Teníamos veinticinco años apenas, un monoambiente destartalado, un colchón y una pila bastante alta de deudas, y éramos felices, porque nos teníamos el uno al otro. Laburábamos el doble que ahora en ese entonces, ¿Te acordás? Había que pagar las facturas. Y yo me acuerdo, me acordé ayer, de las noches en que volvía a casa enfermo o a punto de enfermarme. Vos hacías que me acueste, y me llevabas al colchón una sopa bien caliente, y no sé cómo pero te juro que hacía que me sienta mejor. No sé que le ponías. No podía darme el lujo de faltar al trabajo, y ambos lo sabíamos, pero gracias a vos yo al otro día tenía fuerzas para levantarme e ir a laburar. Tu sopa y unos cuantos besos eran suficientes para recuperar tanto mi ánimo como mi estado físico. Nunca te lo agradecí correctamente. Creo que, de todas formas, no hacía falta. Vos sabías lo que significaba ese gesto para mí. Hola, Victor… Sí, estoy bien, no te preocupes, no es nada… Dale, suerte… Ahi va Victor. Otro que me cae bien. Había otras noches en que me esperabas hasta la hora en la que volvía, sea la hora que sea, tan solo para darme un abrazo y preguntarme cómo me había ido. Tampoco te dije gracias por eso nunca, y espero de todo corazón que hayas sabido en ese entonces lo agradecido que estaba. A lo que voy con esto… Es que mucho antes de todas estas cosas, cuando apenas comenzábamos a salir, eran muchas las cosas de ese estilo que hacías por mí, y que yo o no me daba cuenta o no te las agradecía. Y fueron muchas las que fuiste haciendo después, durante todos estos años en los que intenté devolverte, de una manera u otra, todo lo que me fuiste dando. La primera vez que intenté hacer algo por el estilo, fue ese día que volví del laburo (tendríamos, no sé… veintisiete o veintiocho años) y te vi acostada, con la cara roja y ardiendo en fiebre. Me dije a mí mismo que iba a cuidar de vos así como vos cuidabas siempre de mí, y fui a la cocina a hacerte esa famosa sopa de verduras que siempre me preparabas… Y la hice. Bueno, casi. La verdad es que la probé, y tenía un gusto espantoso en comparación con la que me preparabas vos, pero bueno, al menos estaba caliente. La cocina no era mi fuerte. Ni lo es ahora. Igual te llevé la sopa, pensando que algo tenías que meterle a tu panza, y tomaste mi sopa, esa sopa de gusto raro, con la mirada iluminada y una expresión de ternura tal que sentí que te amaba más que nunca. Eso es lo que quería contarte. Me preguntaste una sola vez qué era el amor, y nunca, nunca fui capaz de contestártelo. Sabía que te amaba, te decía que te amaba y era así, podía decirte mil cosas que me gustaban de vos (y mil cosas que no, seamos sinceros) y aún así, era incapaz de contestarte una simple pregunta que me formulaste a los diecisiete años, una simple pregunta: ¿Qué carajo es el amor? Chau, Elsa, chau… Nos vemos mañana… Ayer me di cuenta. Hice una sopa, de verduras obviamente, no tan rica como las que me hacías vos cuando estaba enfermo pero por lo menos aceptable (algo aprendí en todos estos años). Y me acordé de esos momentos. Eso era amor. Si me lo preguntaras ahora, si vinieras un día y, mirándome fijo a los ojos, me susurrraras histéricamente «¿Qué es el amor?» yo te contestaría «Es una sopa. Es una sopa que se le hace a la persona que amás cuando está enfermo. Es esperar. Es esperar a que vuelva, tan sólo para saber cómo le fue en el día. Es vivir, codo con codo, sufriendo y disfrutando, pero juntos» y estoy seguro, pero segurísimo de que me darías la razón. Lástima que esa respuesta, tan… Tan… Verdadera, no se me haya ocurrido antes de ayer. Me vino a la cabeza un par de años tarde, ¿No? Chau, Victor, saludá a tu hija de mi parte… Cómo crece, ¿eh? Ya va a empezar la primaria, ¿No?… La mía está en el jardín todavía… Dale, nos vemos… Sólo vine a decirte eso. Hay muchas cosas que no llegué a decirte, y por eso vengo todos los días a contártelas. Pero espero, desde lo más profundo de mi corazón, que estas mismas cosas vos las hayas dado por sentadas, que tu sentido de mujer, tu sexto sentido o lo que sea, se haya percatado de todo el amor que sentí por vos durante todos estos años, a pesar de no haber sido lo suficientemente hábil como para transformar los sentimientos en palabras. Por más de veinticinco años no fui capaz de contestarte una simple pregunta, y vos nunca me la volviste a preguntar, así que confío, en el fondo, que quizás sí hayas sabido que cuando te decía «Te Amo» era por algo, y no eran sólo palabras vacías. Chau, mi amor, se hace tarde, tengo que ir a buscar a Sofi al colegio. Nos vemos mañana, tengo muchas más cosas para contarte.

 

Comentarios

  1. Ana-Stone

    20 abril, 2016

    «El amor es una sopa», es una de las mejores definiciones que pueda haber del amor. Te felicito, un saludo!

    • Juli

      22 abril, 2016

      Gracias, Ana. El amor está ahí, en todos los detalles (grandes y pequeños). Un saludo !

  2. LluviaAzul

    20 abril, 2016

    Juli comparto contigo, el amor es una sopa. ¡Me encanto! Un abrazo, fuerte.

  3. Mabel

    20 abril, 2016

    ¡Me encanta! Un abrazo Julián y mi voto desde Andalucía

    • Juli

      22 abril, 2016

      Era inevitable que tenga un toque nostálgico, jaja. Un saludo !

  4. irisdeasomo

    25 abril, 2016

    Genial, no puedo decirte lo mucho que me gustó. Mi sincera enhorabuena y saludos, nos leemos amigo

    • Juli

      25 abril, 2016

      Muchas gracias, Iris, un saludo !

  5. gonzalez

    29 abril, 2016

    Me gustó mucho, amigo Juli! Me quedo con esta parte, «¿Qué es el amor?” yo te contestaría “Es una sopa» Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!

    • Juli

      29 abril, 2016

      Muchas gracias, amigo. Te mando un gran abrazo !

  6. jon

    14 mayo, 2016

    Retazos de una vida en la que los recuerdos de un ayer, no muy lejano, invade nuestro hoy con la esencia de momentos inolvidables.
    Muy buen trabajo, Juli.
    Abrazos.

    • Juli

      15 mayo, 2016

      Bueno, eso suele pasar bastante seguido, ¿No? Vivimos recordando, las cosas buenas y malas por igual. Muchas gracias, Jon. Un gran abrazo !

  7. guadiana

    17 mayo, 2016

    Un relato precioso, honesto y real. Me encantó. Un saludo

    • Juli

      17 mayo, 2016

      Muchas gracias, guadiana. Un saludo !

  8. Wadaky

    31 mayo, 2016

    Muy bueno !!!!! Hace que uno valore esos pequeños grande detalles !!!! Felicitaciones July !!!

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