Al día siguiente

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Al despertar, al día siguiente, la encontré en la bañera del segundo piso. Había vapor, porque ella acostumbraba bañarse siempre con agua muy caliente, así que demoré un rato en ubicar su cuerpo dentro de la tina de baño. Además me dolía la cabeza de manera espantosa por el vino de la noche anterior.

Yacía boca arriba, con los labios ligeramente separados -como esperando un beso- y los ojos entreabiertos, mirando hacia un cielo remoto. Sus dos manos se afianzaban a los bordes de la bañera, como si hubiera hecho un esfuerzo, en algún momento, por escapar de aquella acuífera prisión.

Dentro del agua brillaba el perfil de la rasuradora eléctrica, que ella misma me regaló en un pasado aniversario.

No encontré la forma de sacarla sin mojarme, así que me puse una bata de ella, la saqué de la tina y la tendí en la cama. Descubrí moretones en sus brazos, en su cuello y en sus pechos, como la clara evidencia de una intensa lucha. Tenía, además, profundos rasguños en la espalda.

Mi primera intención fue llamar a la policía, pero reparé en lo difícil que sería brindar una explicación razonable. Tomé el celular y marqué el número de mi casa; mi mujer siempre me ha ayudado a salir de estas situaciones complicadas.

Contestó la sirvienta y me dijo que la señora no estaba, que no había regresado desde la noche anterior en que salió conmigo.

Me sentí muy confundido y con un desagradable mareo busqué la cama. Ella seguía ahí, con su mirada inerte fija en el cielo raso de la habitación.

Entonces descubrí los dos pequeños orificios en su cuello y recordé todo…

Comentarios

  1. Charlotte

    20 mayo, 2016

    ¡Qué inquietante, Vicente! Un gran micro. Un abrazo muy grande

    • VIMON

      20 mayo, 2016

      Muchas gracias, Anita. Un gran abrazo.

  2. Beatriz Álvarez Tostado

    20 mayo, 2016

    Ay, VIMON! Qué texto tan intrigante hasta el final, que me pareció tremendo. Felicidades. Muy buena narración. Mi voto junto con un regio abrazo.

    • VIMON

      20 mayo, 2016

      Me alegra que te haya gustado, Betty, un fuerte abrazo.

  3. Mabel

    20 mayo, 2016

    ¡Tremendo! Un abrazo Vicente y mi voto desde Andalucía

    • VIMON

      21 mayo, 2016

      Me alegra mucho que te haya gustado, Anaí. Saludos.

  4. Tati

    21 mayo, 2016

    Muy buen relato Vicente. Ni siquiera la única que lo podía salvar se pudo salvar de él. Un abrazo.

    • VIMON

      21 mayo, 2016

      Así es, Tati. Muchas gracias por tu visita y un abrazo.

  5. gonzalez

    21 mayo, 2016

    Te felicito, amigo Vimon! Para mi gusto, de lo mejor que te leí! Mi voto y un fuerte abrazo!

    • VIMON

      21 mayo, 2016

      Muchas gracias, amigo González. Un fuerte abrazo.

  6. jon

    21 mayo, 2016

    Tu maestría hace que nos ofrezcas estos finales tan bien logrados.
    Mi ovación, amigo Vicente.

    • VIMON

      21 mayo, 2016

      Muchas gracias, Jon, por esos comentarios tan estimulantes como generosos. Un abrazo.

    • VIMON

      22 mayo, 2016

      Mil gracias, Lluvia. Un fuerte abrazo.

  7. Jose_Lobo

    22 mayo, 2016

    Muy bueno Vimon, una excelente creación con un broche inesperado,
    Un abrazo

  8. Bheltane

    22 mayo, 2016

    Querido amigo no puede sino pensar en la continuación, es excelente, un abrazo.

    • VIMON

      23 mayo, 2016

      Me alegro que te haya gustado, amiga. Un fuerte abrazo.

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