-¿Entiendes porque sospechamos de ti verdad?- La agente policial me apuntaba con su mirada, amenazante, intimidante, o al menos, creo que eso intentaba. A ese punto me daba igual, no iba a decir nada, estaba en mi derecho de no hacerlo.
-La observabas todos los días, a toda hora, y resulta que el día de su asesinato no estabas pendiente de ella. ¿Acaso estabas ocupado pervirtiendo tu mente con otra? ¿A cuántas acosas?
En realidad solo a ella. Rara vez salía de mi domicilio, y en ese barrio solo ella captaba mi atención. Verla salir a correr en las mañanas era el desayuno para mis ojos. Nada antes me obligó a levantarme a las cinco de la mañana, ni la escuela, ni el trabajo, solo ella podía lograr que hiciera semejante proeza. La agente está convencida de que fui yo, pero no abriré mi boca, aunque quizá me ría, eso la volverá loca.
-¿Qué significado tiene el telescopio en tu cuarto? No me vengas con que eres el próximo Carl Sagan. La espiabas, tienes un excelente ángulo desde tu habitación.
No estaría mal ser el próximo Carl Sagan, aunque creo que Neil se lo merece. Se esfuerza tanto.
Se me juzga mal. De hecho el telescopio lo compre con fines astronómicos, y no anatómicos como lo cree la agente de investigación. Con esa herramienta alcancé a ver a Venus, a veces sin su monte. Vi el espacio invertido, me explico, el blanco de las estrellas sustituía la oscuridad del espacio, y esta oscuridad se encerraba en las estrellas. Creí que eran lunares, pero no, eran estrellas negras, y espacio blanco. Y un gran sol ondeaba sus rayos sobre ese cosmos. También capte ondas gravitacionales y un hoyo negro, pero esos temas ya son muy delicados.
-Tampoco me digas que las fotos de ella esparcidas por todo tu cuarto son algo normal. Eres un enfermo, un rechazado. Ella nunca te habló, es más, posiblemente te rechazó y por eso la mataste.
Bueno, bueno, bueno. No me rechazó. Salimos al cine un par de veces, cené en su casa y ella almorzó en la mía. Nos llevábamos muy bien. Y sus fotos claro que son algo normal, todos lo hacen, todos tienen miles de fotos de sus musas en su cuarto. La diferencia es que yo no uso una red social para verlas, soy un poco más chapado a la antigua.
-La paciencia se me está agotando. Si no dices nada será peor para ti.
Incorrecto. Si no digo nada es porque sé que puede ser perjudicial para mi. Jamás pasó algo bueno una vez yo haya musitado palabras.
-¿Qué hacías el día que la mataron? Y no me vuelvas a apuntar tu libro. Apuesto a que ni sabes leer.
Me ofendió con eso. Claro que sé leer, por eso mismo pude romper el hielo con la finada. Todos los días la miraba leer, entonces decidí adquirir el hábito de la lectura para ver si por esa vía la conquistaba. Hablábamos mucho de Poe y su cuervo, incluso memorice el poema entero en español y en ingles para impresionarla. Quedo fascinada, tanto que esa misma noche la pasó conmigo.
Me sentiré muy orgulloso de haber aguantado una interrogación de siete horas. Fue un partidazo de Tenis, donde me dedique a defenderme, hasta que la agente se cansó. “Lo tendremos vigilado y ni se le ocurra salir de la ciudad”. !Ja! Claro, como si eso llegase a ser posible.
Extrañaré mucho esos días en que observaba ese inmenso y sublime cosmos, en el cual también llegue a ser un astronauta al explorarlo. Me pregunto, si el fin del universo será cuando lo poseamos por completo, y lleguemos a explotarlo, a generarle un big bang, y así comenzar otro universo. O lo que es más escalofriante, que allí termine todo, que no exista nada más luego de la explosión o implosión en su defecto. ¿Que sucedería, un nuevo cosmos u oscuridad plena?
Al final solo sé que nada sé, y la agente de investigación tampoco podrá saberlo.



Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo Alejo y mi voto desde Andalucía
VIMON
Muy buen relato. saludos con mi voto y mi bienvenida.
Valentino
Me gustó el hecho de que sutilmente jugarás con dos generos que a mí me encantan: el policial y el de ciencia ficción.
Libélula
Preciosa la metáfora del cosmos y la chica.
Charlies
Muy buen relato. Saludos!