Un camino sin iluminación, violento, desconocido, donde sólo hay sombras e intriga en él.
Una silueta comienza a caminar sobre el sendero, tiene cuerpo, cabeza, manos, la figura de cualquier hombre pero sin rostro o tal vez si tenga pero la oscuridad no permite revelar su rostro.
La sombra anda sin parar, no se ha dado cuenta pero va encendiendo luz detrás de él, todo es conocido después de su paso; paisajes, texturas, colores, personas, rostros, figuras, amores, ilusiones, dolores. Sin embargo es incapaz de voltear, porque ya conoció todo sin saber que era, vio primero la profundidad y verdad de las cosas, cuando tienen luz ya no tienen secretos ni miedos, ya no tienen la parte oscura en ellos, por eso él sólo ve oscuridad, ve lo oculto y real antes que lo superficial.
Va tirando sueños con cada paso que da, en los extremos de la angosta línea hay ramas con tenazas fuertes y hambrientas que muerden atrapando esos sueños sin posibilidad de escape, debieron aferrarse a continuar con su destino pero la falta de compromiso los hizo débiles y sucumbieron.
Promesas se lanzan desde los bolsillos hacia el precipicio, sienten asfixia, necesidad de salir para cumplirse en verdades absolutas y no palabras sin cuerpo, buscan la redención, convertirse en hechos con alma y esperanza, ha sido tan pronto que caen de tajo sobre piedras bajo la luz, no era su momento, algunos están moribundos, ven como el cuerpo sigue y sigue, gritan para que regrese, para que gire la cabeza, los vea, sienta compasión y los recoja, los lleve de nuevo y se lancen en el momento adecuado.
Pedazos de sentimientos se debilitan, el frio los congela en cuanto los toca, el viento los hace explotar cerca de su corazón para que sienta una sensación desconocida de agujas incrustadas, un dolor mundano porque ya no existe tal sentimiento por ende ya no tiene que sufrir pero lo hace.
El hombre entra en pánico, su rostro no lo refleja porque no existe pero lo que va dejando hace que lo tenga, empieza a perder seguridad y confianza en si mismo, su cuerpo erguido ya no lo es. Intenta voltear, quiere regresar, tiene miedo, prefiere ver lo conocido, recoger lo que dejó pero seguir andando, sabe que es imposible, lo sabe a la perfección, si se detiene, detiene su andar, detiene su presente, evade su fututo y regresa al pasado. No puede mirar y caminar, su cuello se lo impide, no gira totalmente, lo obliga a ver hacia el frente, no puede hacer otra cosa que caminar, seguir tirando, dejando caer y perder toda esperanza posible con el único fin de no llegar en cuerpo al infinito camino pero lo que dejó, la luz encendida perdurara por la eternidad y nada lo podrá apagar.





Mabel
Un camino que vamos recorriendo poco a poco, donde esa oscuridad está presente, pero siempre a lo largo de nuestro andar, el miedo y esa oscuridad se va iluminando para así poder encontrar nuestro verdadero camino. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
neuf
Gracias por tomarse el tiempo en leerlo y comentar. Saludos.