Desconcierto
Pestañee rápido para cerciorarme de estar distinguiendo correctamente, pero al reparar en sus ojos me doy cuenta de quién se trata, esos ojos los reconocería en cualquier lugar.
-¿Ryan?-mi voz sale sofocada.
-Hola Kate.-Susurra.
Mientras sus ojos no me pierden de vista, me tomo mi tiempo para analizarlo mejor y es cuando me doy cuenta de una cosa. ¿En dónde quedo el chico del que me enamoré? No es que me queje, ahora se encuentra mejor.
Esta su rostro más perfilado y su cuerpo más fuerte, pero no excesivamente musculoso, sus brazos se ven más fuertes. Unas de las cosas que me encantan de Ryan son sus ojos. Solo son unas palabras que lo pueden describir, sexy, si muy jodida mente SEXY.
-Te ves bien. -Apenas puedo hablar.
Él da un paso lento pero firme lo que me hace quedarme sin respiración, ni los años han podido evitar que deje de sentir este sentimiento.
-Igual tú. - No puedo dejar de ver la manera como mueve los labios.
Mi cuerpo reacciona y me comienzan a entrar ganas de besarlo. ¡Dios que calor tengo!
-Vamos, -Habla Rocío -Quiero mover este hermoso cuerpo de infarto.
Me sonrojo al darme cuenta que me olvide que ella se encontraba aquí y que no estábamos solos. Sonrió cuando pienso en la cara de tonta que debo de tener.
-Nunca dejaras de ser tan pesadita.-Me quejo mientras sacudo la cabeza para poder recobrar los sentidos.
-Quien habla.
Salimos de casa y nos subimos al auto. Voy al lado de Ryan que va conduciendo mientras hablamos de tonterías, cosas sin importancias. A pesar de eso, no me dejo de preguntar que tanto habrá cambiado.
Mientras voy sentada y veo sus manos, comienzo a sentir ganas de tenerlas por mi piel. Me tomo el tiempo para observarlo mejor y mientras más lo veo, más me entran ganas de probar sus labios. Las sensaciones que sentía antes, se vuelven a despertar, sólo con estar a su lado por unos minutos.
Al llegar al bar, comenzamos a buscar a Mario. Yo lo invite, pero siento algo extraño, como si se acercara problemas, pero como debo de tomar esto.
-¿Dónde está Mario?-Pregunto a nadie en particular.
Al darme la vuelta Ryan, está atrás mío, se encuentra tan cerca que logro percibir el calor que emana de su cuerpo, haciendo que se me comience a secar la boca. Doy un paso atrás, en el momento que levanta su mano y la posa en mis hombros.
Su mano me comienza a quemarme la piel y por más que intento apartar la mirada de su rostro, no lo obtengo.
-Lo distinguí. - Habla un poco fuerte para que lo escuchemos -Síganme.- Me toma de la mano y me comienza a guiar.
Su mano busca la mía y la toma de una manera firme pero suave a la misma vez, haciendo que los nervios se apoderen de mi cuerpo. Al ir al lado de Ryan me siento tan bajita a pesar de no serlo.
-Se trajo a esa perra.-Escucho refunfuñar a Rocío.
Levanto la vista y veo a Mario junto a Anastasia. ¿Qué hace esa perra aquí?
-¿Le dijiste que la invitara?- Escucho a Ryan que me pregunta.
Levanto la vista y sus ojos verdes no me dejan de observar de una manera un poco extraña. Frunzo el ceño al no poder descifrarlo.
-Claro que no, no esperaba que viniera con ella.
Se supone que esto era una salida sólo de nosotros cuatro. Únicamente las personas que quiero y ella no se encuentran en ese grupo.
-No nos queda de otra que soportarla.-Continúa quejándose Rocío.
Sé que Anastasia es una zorra, pero no comprendo la tirria que tiene hacia Rocío. Lo que me comienza a pareces muy extraño.
-¡Compórtense!- Nos reprende Ryan.
-A quien le hablas así. -Le habla Rocío enojada.
Me quedo viendo de un lado a otro.
-Soy tu hermano mayor-Él enarca una ceja con arrogancia.
-Solo por minutos.
-Lo que me hace el mayor.
Continúan discutiendo quien es el mayor y yo prefiero sonreír al escucharlo, no lo puedo evitar, es muy entretenido.
Llegamos donde Mario y no puedo evitar notar la manera que Anastasia nos observa, en realidad diría la manera que ve a Rocío. ¿Qué sucede con estos tres?
Suelto mi mano con la de Ryan para acercarme a Mario, pero lo único que quiero es permanecer así pegada a Ryan.-¡Mario!-Grito.
Me tiro en sus brazos y mientras le beso la mejilla, me abraza y luego me levanta del suelo.
-¡Kate!-Me analiza detalladamente- Estas hermosa.
Sonrió alegremente y me doy cuenta que tengo la mano de Ryan en mi espalda. Levanto la vista y Ryan está observando hacia un lado donde hay unos hombres que nos observan.
¿Acaso él me está marcando, como suya? No lo creo. No veo el porqué.
-Hum, te veo un poco distinto. -El solo me guiña un ojo.
Lo veo y no veo mucho cambio, pero… él es más bajo que Ryan, tiene el cabello negro y los ojos azules claros y unos hermosos hoyuelos en las mejillas. Continúo observándolo y hasta el momento no sé cuál será el cambio.
-¿Qué te has hecho?- Le pregunto.
-Más ejercicio.
Sonrió mientras Ryan lo saluda para luego dirigirse a Anastasia, pero la que no se ha movido es Rocío, permanece de pie y con las manos apretadas a su costado y con los ojos llenos de dolor.
-Hola Kate, Rocío.-Escucho que me habla Anastasia.
Ella me ve con amistad fingida de la peor manera. Lo que me extraña que los dos chicos están hablando sin percatarse de la tensión que hay entre las tres.
-Hola. -Señalo a Mario -Me enteré que son novios.
-Así es, llevamos como cuatro meses juntos- Habla pero no me lo dice a mí, se lo dice a Rocío.
Ella permanece con el rostro pétreo y con la mirada perdida y los labios apretados con amargura.
-¡Cuatro meses!-Casi grito y hace que Mario nos observa-¿Porque yo no lo sabía?
Él se encoge de hombros quitándole importancia.
-Se me olvido comentarlo.
¿Se le olvido comentarlo? Cuatro meses saliendo con ella y se le olvido. Aquí hay algo extraño. Este no es el Mario que yo conozco. Levanto la vista hacia Ryan que él piensa lo mismo que yo. Sacude la cabeza porque tampoco lo sabe.
-Amigos así.-Habla Rocío enojada.
-Ya Rocío, vinimos a divertirnos.- La increpa Ryan.
-Así es. -Sonríe dulcemente Anastasia.
Me comienza a entrar ganas de darle un golpe en la cara y Ryan se da cuenta ya que aprieta su mano en el hombre para que me tranquilice. Me acostumbre a sentirlo cerca que no me di cuenta que no me había quitado la mano de encima.
-Ven amor, vamos a bailar. -Anastasia le dice toda cariñosa a Mario.
¿Amor?
Él se pone de pie, pero noto como respira de una manera ¿cansada? ¿Qué está sucediendo? Todo lo que está aconteciendo me comienza a frustrar.
-Ya regresamos.-Le toma la mano y se marchan a la pista de baile.
Al quedarnos los tres, nos sentamos y nos volvemos a ver sin mencionar nada. La tensión es espesa.
Ryan se pone de pie-¿Ustedes quieren algo?
-A mi tráeme una cerveza. -Le pide Rocío.
-Un Martini, gracias.-Me observa por unos segundos y lo único que quiero es perderme en sus ojos.
Se marcha Ryan dejándome con Rocío que no le quita la mirada de encima a Mario.
-¿Qué rayos te sucede con Mario?
Me vuelve a ver y sus ojos veo sorpresa, miedo y mucho dolor. En el pecho se me hace un nudo. ¿Qué habrá sucedido? Nunca había visto a Rocío así.
-Escúchame Kate, si acepte que lo invitaras fue por ti. -Ella suspira -Mario y yo ya no somos amigos.
¡¡Eh!!
-¡Que!
-Escucha,-Me tranquiliza - comenzó a haber química entre nosotros, bueno eso fue lo que creí -Aprieta las manos fuertemente -ya sabes, te fuisteis y comenzamos a salir solos y no sé, sólo se dio.
Vuelve a observar a Mario que baila.
-¿Qué paso?
Guarda silencio durante muchos segundos, por lo que me parecieron minutos.
-Todo iba bien, hasta que comenzó a salir con otras y demande una explicación.
¿Por qué Mario saldría con otras, cuando está saliendo con Rocío?
-¿Celosa?
-No estaba celosa, pero no es bonito que te dejen a un lado, además éramos amigos. -Respira hondo para tranquilizarse - Arreglamos todo, no quería arruinar nuestra amistad así que decidimos ir despacio.
Se queda en silencio, lo que me pone con ascuas, quiero saber que más paso.
-¿Y?
-Hace tres meses quedamos que saldríamos, pero me dijo que tenía un problema y así que no vi nada mala, hasta que más tarde, fui al supermercado y él estaba con esa perra.
¿Eso era el problema? Mentiroso.
-¡Te engaño incluso sabiendo que te gustaba!
-Así es. -Sonríe sin rastro de humor -Le exigí una explicación y como no me quiso decir nada, entonces le dije que no quería ser amiga de un mentiroso.
-Oh.
Justo, cuando ella quiere hablar, llega Ryan con las bebidas.
-Aquí tienen. -Frunce el ceño -¿Qué les pasa?
Rocío se pone de pie-Nada. .Se toma un gran trago de la cerveza -Los dejo, acabo de ver a un hombre que esta para comérselo.
Se marcha sin dejarnos decir algo.
-¿Qué fue eso?-Me pregunta mientras me toma de la mano.
Me comienzo a poner nerviosa y lo peor es que él lo nota. Parece que le encanta verme así.
-Se llama, Mario.-Murmuro.
Su mirada se posa en mis labios, haciendo que el corazón se me quiera salir del corazón.
-No sé, cuando lo olvidara.
Me tomo un trago, ya que la boca la siento seca.
-No creo que sea muy sencillo…-Me encojo de hombros.
El corazón manda, uno no.
-Cuando uno quiere a alguien-Se inclina un poco- Es difícil olvidar.
¡Dios mío! No sé, cómo tomarme sus palabras, después de todo, no logro comprender muchas cosas que él dice. Pero a la misma vez parece que habla por experiencia.
-Un momento-Ahora soy yo la que se inclina hacia el- ¿Estás enamorado?
Quedamos tan cerca que logro percibir su respiración en mi rostro, más rápida de lo normal.
-¡Que! -Se aleja rápidamente - No, no. -Se pone nervioso y sus mejillas se tiñen de rojo -¿Cómo se te ocurre?
Como me encanta verlo así, aún hay algunas cosas del viejo Ryan y justo son las cosas que me encantan de él.
-Todavía te sonrojas. -Le sonrió -Nunca, cambies, por cierto, gracias.-Lo digo mientras levanto el Martini.
Él aparta la vista, como buscando a alguien.
-¿Dime, vas a regresar a Los Ángeles?- Habla con el rostro recio lo que me deja sorprendida.
Su cambio de humor me sorprende y me asusta. Es como si no le gusta que lo vean nervioso. ¡Por Dios! Si yo estoy temblando como una hoja.
-No, ya pedí mi traslado, quiero terminar aquí la universidad.- Continuó -¿Cómo te va, ya decidiste en que campo de la medicina quieres especializarte?
-Me gusta medicina general.
-Que bien. -Sonrió -Seguro serás uno de los mejores, tienes la vocación que es lo importante.
Continúa buscando a alguien, lo que me deja pensando en varias opciones y son: Está esperando a alguien o espera que lo vengan a rescatarlo de mí. No me gusta la última y prefiero pensar que eso no es lo que le sucede.
-¿Y tú, qué me dices?- Vuelve a concentrarse en mí, pero veo lo tenso que se encuentra.
-Humm bueno…
Un grito fuerte no me deja continuar.
-¡Ryan!
Desvió la mirada mientras se acerca, una chica alta, de cabello rubio. Son de esas mujeres que pueden hacer que los autos de detengan. ¡Oh, maldición!
-Clara - Ronald se pone de pie y se acerca a ella -Llegas tarde.
¿Quién es ella?
-Lo siento guapo. -Le da besos por toda la cara, incluida la boca -No sabía, qué ropa ponerme, quería que me vieras guapa.
En ese instante lo único que quería era vomitar con tanto, dulce. Pero lo que más me sorprende es que Ryan no le importa.
-Mira, haya se encuentran mis amigas que quieren conocerte.-Las señalas y ellas saludan.
-¡Clara!
-Por fis, sí. Te van a agradar.
Clara les hace señas a sus amigas para que se acerquen. Aunque lo que me deja un sabor amargo en la boca, es qué no me quiso presentar. Son estos momentos que prefiero estar en cualquier lugar menos aquí.
¿Dónde se encuentra, Rocío?
Se acercan dos chicas despampanantes como la zorra de Clara.
-Amigas él es Ryan, verdad que esta para comérselo.-Comienza a presumirlo.
-Claro.- Responden, unísono.
El muy imbécil, sólo sonríe. Veo como las tres se le pegan y comienza a coquetear con él.
-Yo me llamo Samanta pero me puedes decir Sami.
Se le acerca y le da besos en la mejilla que duraron horas, eso me pareció a mí.
-Ryan, ven vamos a bailar. -La otra que no la presentó lo comienza a arrastras hacia la pista, él se va muy gustoso y con una gran sonrisa.
Sabía que no debía de venir. ¿Cómo pude estar tan equivocada?
-Esa zorra de Tere, se acostara con él. -Comienza a refunfuñar Clara -Y yo quería repetir hoy.
Siento como mi algo en mi pecho se quebrara. Lo único que quiero es irme de aquí. ¿Pero cómo hacerlo sin parecer sospechosa?
-¿Y es tan bueno…?-Pregunta Samanta muy interesada.
-Ni te imaginas. -Se comienza a dar aire con la mano -Me da calor solamente de acordarme.
Los vuelvo a ver y antes mis ojos veo la imagen de Ryan, sonriendo mientras Tere se le frota…Sólo quiero hacer una cosa.
Huir.
Continuara…




Mabel
¡Me encanta esta historia! Un abrazo Mirian y mi voto desde Andalucía
Mimi
Muchas gracias Mabel, me alegro que te guste. Un abrazo.
JulSanc
Interesante el capítulo, saludos.
irisdeasomo
!Que ganas tengo de seguir leyendo! Saludos amiga