[Extracto de un manuscrito que encontré guardado. Si no me equivoco, es de mis 15]
No tengo sueños, metas, ni nada de eso, mi vida se asemeja al blanco de mis paredes, pura quietud, pura inercia, nada definido, sólo un infinito blanco que desespera e inmoviliza. Sólo nada, eso es todo. ¿Que quiero? No sé ¿Cómo lo busco? No sé ¿Entonces que hago? Piensa ¿Lo tienes ya? No ¿Y ahora? No ¿Algún día? No sé, pero ojalá pronto… El tiempo pasa. Sí. Aún pasa. Sigue pasando… Siento que mientras más pienso en qué quiero o qué soy, menos lo sé. Inseguridad e inercia, las dos palabras que me resumen ¿Qué debo hacer si siento que cada día muero un poco? Dicen que estoy creciendo, pero en verdad me estoy deshaciendo. De a poco las palabras que para mí definían la vida desaparecen. A este paso moriré antes de morir. Quizá a eso le llaman ser adulto. Resignación. Pero que más dá.





VIMON
Interesantes reflexiones para tu edad. Te dejo mi voto, sólo cuida un poco más tu ortografía…
Kalula
Ups. gracias por la remarca, ya está corregido. Saludos
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Cristóbal y mi voto desde Andalucía
Germán Lage
Si sí escribías con 15 años no me extraña que hoy escribas como escribes, Kalula.
Un cordial saludo, y un voto.
Kalula
Gracias Germán
Saludos tambien!
Claudio_3
Plasmas muy bien los sentimientos de tu adolescencia. Veraz, dramática. Saludos y te dejo mi voto.