Érase una vez, una princesa
que bajo un hechizo queda encantada,
y por ello debe ser despertada,
con un beso de amor verdadero.
Dormida espera, perfecta y preciosa,
a que ese príncipe de brillante armadura,
joven, galán y apuesto,
acuda a darle el beso que ella espera.
Y ese alguien, el amor verdadero,
llega, pero no es quien ella esperaba,
no lleva capa, ni espada,
no va montado a caballo,
ni tiene escudero detrás.
Esa persona, viste a su manera.
Con pantalones,
aunque dista de ser un hombre.
Camina a paso rápido,
pero desgarbado,
poco digno de la sangre real.
Un beso, marcado con carmín,
se posa en los labios de la princesa,
haciéndola despertar.
Cuando ella abre los ojos,
lo que ve, es una melena rojiza,
hasta la cadera.
Curvas dignas de un cuerpo femenino sano,
y ataviada con un pantalón corto.
La princesa, lejos de ser enfermizamente esbelta,
se levanta del catre en el que dormía,
quedándose frente aquella moza,
que con su beso de amor verdadero,
había conseguido romper el hechizo.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Mireia y mi voto desde Andalucía
Mireia Oliver
Gracias Mabel.
Vate
Genial vuelta de tuerca, Mireia. Me gusta =)
Abrazos^^
Mireia Oliver
Gracias, Vate. Nos leemos.
Loremac
Excelentes imágenes poco convencionales y encantadoras en su libertad.
Mi voto, te invito a pasear por mis letras.
Mireia Oliver
Muchas gracias, Loremac. Por supuesto, nos leemos.
Anakin85
¡Me ha encantado Mireia! Esta genial!, Un abrazo y mi voto!
Mireia Oliver
¡Gracias, Ana! Un gran saludo
veteporlasombra
Qué bueno: darle la vuelta a un clásico es como dar una doble vuelta. Un saludo…
Mireia Oliver
Gracias. Un saludo(;
algebet
Valiente poema, sí señor; si es lo que hay es lo que hay.