Para alguien como ella, despertarse cada mañana ya es una victoria, una batalla ganada, agotadora. Tan sólo levantarse de entre las mantas mientras que los primeros pensamientos cargan sobre su alma. ¿Para qué madrugar si podría dormir unas horas más? Saltar las clases por un día. Dos… A nadie le importaría… Igualmente tarde o temprano acabaría enterrada junto a todos los demás. Sin diferencia alguna. Bueno, una tal vez. Algunos habrán disfrutado mientras que para ella era un sufrimiento día tras día.
Mecánica se levanta, se viste y sale por la puerta. Rutina, ya ni si quiera lo piensa. Despeinada y con prendas descombinadas. Mangas demasiadas largas, pantalones desgastados. Pintas extrañas. ¿Que importaba? Su mente y alma seguía siendo siempre la misma. No valía la pena vestirse con falsa hipocresía. ¿Que importaba, si muerta daba igual? Había tantas cosas que carecían de importancia en su día a día, pero quien podría reprendérselo. Ella luchaba en cada paso que daba. Cada inspiración, cada latido. Mientras sonríe cansada su mente sigue luchando contra la oscuridad en ella. Cada minuto. Cada segundo. Si. Tal vez ante ojos extraños parecía vaga, cansada por nada, pero nadie se percataba de su guerra interna. Batallas diarias durante años y años. Que sabían ellos quienes la juzgaban sin conocerla, sólo por verla. Para alguien quien no vive para vivir sino esperando morir, tanto carece de importancia. Ropas, formas, superficialidades, obligaciones… Tan solo dejadla tranquila.
Observa el mundo, fascinada. No hay necesidad de hablar para ella, diálogos vacíos sin esencia. Mira y disfruta del silencio, de aquello que pasa desapercibido para aquellos que piensan que la vida es eterna, la muerte lejana. Una hoja al caer, una gota de rocío bajo el sol, curiosas sombras sobre el asfalto y dibujos en las nubes. La paz de un bello paisaje, el más allá de una ruidosa y contaminada ciudad… Tantas bellezas desapercibidas por personas ajetreadas por materiales inertes que no les servirá de nada. ¿Para que una vida larga si no se disfruta de ella? Jamás lo entenderá, mientras observar el cielo desde la ventana.
Aquella mañana era una bendición para muchas personas, quienes agradecen un día más de vida que desperdiciarán en monotonía. Ella suspiraba al haberse encontrado con esa nueva amanecer. Esa nueva batalla. Cuánto desearía haber podido abandonar aquella guerra durante la noche mientras dormía. Sumida en un sueño del cual cada noche anhelaba que no despertaría.
¿Cómo era la vida para ella? Sabía hace mucho que ya no la vivía, sobrevivía.
Ve un coche pasar, parada al borde de la acera, preguntándose si algún día tendría el valor de caminar delante de uno, para que terminara con ella. Espera, junto a la llegada del metro, mirando las vías bajo ella, preguntándose que se sentiría si saltara. ¿Sufriría? En silencio observa mientras los escenarios pasan por su mente, calman su tristeza.
Día tras día sobrevivía luchando consigo misma, sin saber por qué aún seguía caminando cuando ya nada le importaba, nada le servía la vida. Por qué sufrir un nuevo amanecer, por qué sufrir los gritos de personas quienes no la entendían. Por qué sufrir de nuevo, año tras año, los cuchillazos en su alma en aquella vida.
Había muerto hace mucho, ya tan solo vaga perdida, sin comprender el mundo que la rodea, como si fuera una espectadora, lejana a toda ella. Sin voluntad, sin fuerza, sin temer la muerte cuando ha de llegar a ella. Si tan solo alguien lo hiciera, algo la matara, por fin sonreiría. No tendría que volver a sufrir, a respirar, a sentir… Por fin todo acabaría…
No, no temía la muerte, el suicidio… Temía salir de ello con vida…
©Tasukra
©Imagen:Nanfe





Mabel
La depresión nos causa dolor, desesperación, no podemos ver o admirar las cosas tal como son, estamos en esa situación sumergidos en un profundo infierno del cual queremos salir. Un abrazo y mi voto desde Andalucía