*Suena alarma de fondo*
6:30 A.M.
Como cada día, durante los últimos 18 años, me levante, sintiendo la monotonía de esta vida que prometía extravagancias, placeres y emociones inimaginables, una vida que ciegamente escogí.
Para las 7:41 ya estaba bañado y desayunado, si es que un mísero café barato puede considerarse un desayuno.
Fui y volví del trabajo, se supone que solo iría a tramitar un permiso para asistir al funeral de mi padre, pero en vez de eso presente mi renuncia, no tenía caso alargar más las cosas.
En el hospital, mientras firmaba los papeles necesarios para el entierro de mi padre, no pude evitar mirar a todas esas personas que, vanamente se aferraban a la vida, mientras que otras con falsa esperanza de que todo saldría bien animaban a esas animas andantes a seguir con su lucha, aun a sabiendas que les sería imposible.
Una vez en casa me quede mirando de frente el espejo en la pared, ese enorme espejo de cuerpo completo en el que más de una vez falsamente me jure que todo cambiaria, y ahí, mirando en silencio mi reflejo, sin protección alguna ante mi desnudez, solo vi un ente solitario, parado, inexpresivo, con un vacío en los ojos, ese vacío acompañado de desesperanza, desesperación, de muchas… demasiadas ilusiones rotas, unos ojos que solo suplican cerrarse, no tienen un alma que los habite, pues esta sea ido hace ya mucho tiempo.
Y así, sin más que pensar, salgo a la calle, sin mirar atrás. No tiene caso hacerlo.
.- Nota encontrada en el bolsillo de una chamarra abandonada.





Mabel
Solo el reflejo de tu persona hace que veas realmente como eres. Un abrazo Ángel y mi voto desde Andalucía