La vendedora de muñecos, vendía estos como pan caliente, en su modesta mesita ubicada al pie del parque del pueblo. Yo salía de una cita médica con mis dos pequeños mellizos, Hansel y Gretel de apenas tres años.
15 años en una relación que quise eternizar con resignación por el resto de mi existencia. Sin pensar un solo día en mi propia felicidad, manipulado cual muñeco de cuerda me refleje en estos que repasaría para obsequiar a mis pequeños. Frutos de un equivocado apego y miedo a la soledad a desprenderme de lo banal condicionado e infructuoso, costumbre mal sana de la que somos víctimas muchos.
Había entre juguetes un pájaro de llamativos colores de pico largo y luz en sus ojos (era extraordinariamente hermoso). Mientras observaba el juguete, mis hijos reían con la mujer de ojos oscuros y cabello negro, ella los enamoraba con sus mimos mientras decidido compre casi todos. En gratitud me obsequio el ave, que como un niño acepte. Feliz y agradecido me marche mirando hacia atras, para eternizar ese instante en que aquellos ojos no se despegaban de los míos. Con la hermosa mano levantada en gesto coqueto, me sonreía despidiéndose.
Al llegar a casa, saque la lora del empaque y dándole cuerda mis oídos no podían dar crédito a lo que escuchaban. El inanimado cobro vida y sus ojos oscuros semejantes a los de la mujer me observaban mientras con voz suave entonaba preciosas melodías infantiles y recitaba poemas con mensajes de aliento, atónito le oía mientras mi vida iba vislumbrando nuevos horizontes, con el corazón en mi sitio, lleno de fortaleza pude tomar la decisión acertada de rehacer mi condición de hombre libre con ganas de tomar el timón.
Corte los hilos que me habían hecho muñeco de ventrílocuo por mucho tiempo. La difunta ex dueña de mis quereres convulsa e histérica en un arranque de celos esquizofrénicos golpeo mi alma pisoteando al muñeco, sacándole los ojos, tironeándole de la cuerda. En un intento desesperado por devolverlo a la vida enceguecido con dolor en el corazón por la pérdida, me fui de nuevo al sitio a buscar a la mujer que me lo obsequio, pero no tenía otro pájaro, comunicándose por señas, note dos lágrimas en sus preciosos ojos que miraban perdidos al horizonte.
“Apreciad con valor y cuidado al verdadero bien amado”





Princesa_Tarasca
Hermoso mensaje!
Atala
Gracias por tu lectura y comentario.
Mabel
Muchas veces no apreciamos y no valoramos lo que tenemos. Un abrazo Atala y mi voto desde Andalucía
Atala
Lo que en la casa desprecian en la calle lo aprovechan…
Elsa Eithne
Una buena reflexión, escrita con palabras muy bien escogidas para este micro. Un saludo.