Periodista-La verdad es un orgullo poder hacerle una entrevista, querido Juan. Como todos sabemos todo acerca de su carrera, voy a tomarme el atrevimiento de preguntarle algo muy personal, ¿Me deja hacerlo?
Juan-Bueno… Me asusta un poco pero sí, pregunte…
Periodista-Si tiene que elegir a un amigo suyo, sea conocido o no, ¿Podría elegir rápido, sin tanto que pensar o tendría que pensar mucho a quién elegir?
Juan-No me llevaría ni un segundo. No es conocido, su nombre es Luis.
Mire…
“¿Y, amigo, qué te voy a decir? No hace falta que te escriba casi nada, si ya lo sabés todo de mí. Avanzó mucho en este último tiempo, el dolor se agudiza, los tratamientos cansan y las ganas, las ganas faltan…
¿Supiste algo de Natalia? Bueno… Si es como vos decís, y no como yo creo, ya me contarás…
Te quiero.
Abrazo de gol”
Juan-Esa es una carta de él
Periodista-¿Cómo se inició la amistad de ustedes dos?
Juan-Luis iba a jugar al fútbol con sus amigos en un club que había ahí, en nuestro barrio… y yo al bar de ese club a tomar un café, escribir canciones, películas, novelas. Un día pasó por al lado de la mesa en donde estaba sentado y me preguntó, “¿De qué escribís?” Le contesté, “De la soledad”, el libro era justamente “La soledad”
Periodista-Uno de los libros más vendidos en todo el mundo
Juan-Sí, fue mi primer éxito. Bueno, ese día empezamos a hablar y así empezó
Periodista-Y dígame, Natalia… ¿Quién es?
Juan-Natalia es mi mujer desde hace… Ya perdí la cuenta, me va a matar si me escucha, y la mujer que siempre amé, amo y voy a amar. En el momento que me escribió esa carta, ella y yo ya éramos novios pero se había enojado por algo y se había ido. No supe nada de ella por unos días hasta que la encontré y nunca más nos separamos
La entrevista siguió un rato y terminó. Hablaron de todo menos de lo que Juan hablaba sólo con Natalia.
Natalia-¿Cómo estás?
Juan-Triste, ¿Cómo voy a estar?
Natalia-Ya va a pasar
Juan-Todos me dan la espalda, llego y se van. Los quiero saludar y me corren la mano y la gente… la gente me esquiva, me ignora
Natalia-Ya va a pasar. Ya va a pasar, mi amor
Juan-Amigo, amigo era Luis. ¿Te acordás cuando estaba hablando con él en una plaza y ahí te conocí?
Natalia-¿Cómo no me voy a acordar…?
En la plaza…
Luis-No, yo no creo en Dios ni en la eternidad, en nada de esas cosas. La única vida para mí es esta, esta que me está doliendo cada vez más y que, tal vez, yo mismo adelante su final. No nos vamos a ver más
Juan-No digas esas cosas. Yo sí creo en Dios, en la eternidad y que siempre nos vamos a ver, nos vamos a encontrar para hablar en esta vida y también después de muertos
Natalia-Hola, perdón, ¿Me firmás el libro?
Juan-Encantado. ¿Cómo te llamás?
Natalia-Natalia.
Muchas gracias
Juan-Qué linda que sos, Natalia
Ahora…
Juan-Seguís siendo igual de linda
Unos días después Juan llegó a otro bar que solía ir y muchas personas conocidas por él se levantaron, y antes que se vayan, dijo,
Juan-¿Qué les pasa? ¿Todo porque veo bien las cosas que hace este gobierno? Sigo siendo el mismo de siempre, critico mucho a los políticos, sólo me parece que las cosas mejoraron
Un viejo conocido le contestó,
-¿Para quienes mejoraron las cosas? Estás haciendo un programa de radio a favor de un gobierno que nos va a traer una guerra
Juan-¿Pero qué decís? No va a haber ninguna guerra
La gente no le perdonaba que hable a favor de un gobierno que, al principio, no había llegado democráticamente. Años después fue la gente quién eligió a ese gobierno.
Los años pasaban, algunos problemas de salud y la tristeza…
Juan-El otro día me dijo el dueño del teatro que las entradas se habían agotado en cinco minutos. Fuimos a hacer la obra y no había nadie en la sala, la gente compró las entradas para humillarme
Natalia no pudo decirle nada, entre lágrimas, lo miró con dolor
Juan-¿Qué hay en esa caja?
Natalia-Nada, cosas que junté de la casa que ya no usamos (Le quiso ocultar lo que era)
Él se acercó a la caja y vio que eran sus libros, sus canciones, todas sus obras rotas que alguna persona le mandó
Juan-¿Por qué me hacen esto?
Los días seguían pasando… Y la tristeza nunca es buena compañía para la salud…
Juan, se murió acostado en la cama, abrazado a Natalia, de un paro cardiaco.





Charlotte
Qué historia tan triste pero qué bella. Me gustan mucho tus relatos. Retratas muy bien los sentimientos más profundos del ser humano. Gracias por compartirlos con nosotros. Un abrazo
gonzalez
Muchas gracias por tan lindo comentario, amiga Charlotte! Este escrito, principalmente, es la historia resumida y con algunas cosas cambiadas, de la vida de Enrique Santos Discépolo mezclada con partes de la vida de Aníbal Troilo y Alfonsina Storni. Me pareció que, tal vez, estaba bueno mezclar y hacer una historia de estos tres personajes, que por lo menos a mí, me gustan mucho. Un fuerte abrazo!
Iván.Aquino L.
Es muy triste lo que acabo de leer, pero buena en todos los aspectos.
Mi enhorabuena para ti y mi voto. Que pases un excelente día amigo.
gonzalez
Muchas gracias, amigo! Igualmente y un fuerte abrazo!
LluviaAzul
Amigo mío, que triste, lo triste. Un abrazo, fuerte.
gonzalez
Muchas gracias, Jessica! Un fuerte abrazo!
Mabel
¡Qué te puedo decir de tus relatos! Son maravillosos, con un buen diálogo que atrapa al lector. Un abrazo González y mi voto desde Andalucía
gonzalez
Muchas gracias por tan lindo comentario, amiga y bella Mabel! Yo qué puedo decir entonces de tus poemas, no? Un fuerte abrazo!
Gusadro
Me gustó mucho, a Portada. Saludos y mi voto
gonzalez
Muchas gracias, amigo Gusadro! Un fuerte abrazo!
Anakin85
precioso, Gonzalez,muy triste pero precioso, lo bonito no tiene que ser siempre feliz y alegre. Me ha gustado mucho, un abrazote!
gonzalez
Muchas gracias, amiga y tan bella Ana! Un abrazo fuerte y cariñoso!