El día apenas amanecía, eran las 5:46am y la ciudad lentamente se levantaba. Los jóvenes nocturnos terminaban sus turnos y José María miraba al techo del cuarto de Leticia junto a ella, la luz de su cortina apenas entraba y se notaba ese color azul espeso de la mañana que aún no se arregla para el día. Suspiró un momento y poco a poco se le acercó cuando dijo: “Todo está perdido, Leticia.” Mientras la acariciaba por detrás y ella ayudaba a José María a que sus dedos recorrieran más rápidamente sus cabellos. “En verdad que si, ¿pero sabes? Esto me da consuelo de que la vida no va a terminar así; porque, acéptalo, todo esto no estaba yendo como debería, pretender todo y hacernos los estúpidos fue justamente lo que te causa tanta frustración y a mí tanta rabia interna, por eso mismo apenas puedo articular bien las palabras.” “¿Entonces todo esto está mal?” “Yo debería estar con Mauricio escapando y tú asesor… ¿En serio, José María? ¿Asesorar? A ti te deberían ayudar a escribir. Un día revis{e un cajón tuyo y encontré libretistas llenas de palabras, de frases y recuerdos. ¿Qué esperas de la gente? ¿Qué esperas de mí?” “Poder volverte a encontrar, solo eso, pues no sé cuando más podré tan siquiera hablarte o verte.” Se acarició a ella y suavemente besó el lado izquierdo de su cuello mientras sus cabezas lentamente se acercaban y las respiraciones se hacían una. “No quiero o quería irme sin que supieras que esto lo hago por mi carrera y por Mauricio, ambas cosas son importantes en este momento.” “Es medio ridículo que quieras arriesgar tu futuro por él” “No te está pasando lo mismo con Julia?” José María se volteó para verla, se miraron un momento, pero era una mirada exhausta, con los ojos pesados de la noche y la crueldad de la mañana, estos momentos eran los que José María apreciaba más que la misma Leticia: la naturaleza de lo mágico, hacerse uno con la crudeza de la realidad. “Estaré muerta por unas semanas, así que no intentes perder tu tiempo buscándome” Le susurró, mientras sus sombras se acercaban lentamente hasta hacerse una pero sin tocarse los labios. “Qué perfecto es ser bohemio, aunque sea por una noche más, Leticia”. “Sí, supongo… Pero creo que es hora de levantarnos. No sé cuando me iré pero es mejor que lo sepas antes, pues es necesario.” “¿Crees eso por mi?” “No, José María, por los dos”
Gusadro




Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Gusadro y mi voto desde Andalucía
Claudio_3
Me gustó tu relato. Saludos y mi voto.
gonzalez
Me gustó mucho, amigo Gusadro! Esos amaneceres… Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
Iván.Aquino L.
Saludos va mi voto.