«¿Busca a alguien?» pregunta el gigante tuerto, ocultando con su corpachón la entrada de la mansión. Su ojo escruta la noche como un faro solitario que se posa en mí cuando respondo: «A Humphrey Bogart». Entonces franquea la puerta. Dentro me cachea un tipo canijo de manos grandes antes de conducirme a la sala de juego ilegal. Entre el rien ne va plus y el humo de los Montecristo me imagino ganando dinero a raudales, sonreído por Fortuna y opulentas damas. El hechizo dura hasta la puerta trasera por la que salgo acariciando sueños y al caniche enano del jefe.
lalenguasalvada




Mabel
Muy bueno. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Anakin85
Que simpáticas palabras, amigo! Me ha gustado mucho, sobre todo el gigante tuerto! un saludo y mi voto!