La Tierra se encontraba enferma, débil. La estaban asesinando lentamente. No podía seguir así por mucha pena que le diera el virus que estaba acabando con ella. Como una diálisis humana, retiró lo malo de ella, todo lo que la hacía enfermar a pasos agigantados. Lo que le provocaba la fiebre que el “virus” humano llamaba calentamiento global. Su sistema inmune intentó bajar la temperatura derritiendo los polos, pero no fué suficiente. Nadie quería ayudarla a curarse. Seguían a lo suyo. Bombas que la herían profundamente, saqueos de sus entrañas sin control, contaminación de sus venas con un nuevo sistema inventado por su virus, fracking. Arrancado a cuajo parte de sus bronquios en la zona que los asesinos llamaban Amazonia. Sólo unos pocos luchaban por ella, pero nadie les escuchaba. Eran los que la entendían y veían sus males y sus mensajes. Fueron los únicos que se salvaron al entender los mensajes que dió antes de actuar.
Un día se paró y su atracción dejó de actuar. No hubo gravedad en tres días. Se sacudió con terremotos para arrancarse todo lo artificial. En sólo tres días se había desecho de casi todo su virus. Ahora todos esos deshechos artificiales vagaban por el espacio eterno.
Ahora a descansar y a recuperarse.





Mabel
La Tierra tenemos que cuidarla, es parte fundamental de nuestra existencia, pero la estamos perjudicando demasiado, no dejando ver esa belleza. Por más que lo intentamos solo algunos quieren esa atracción que tiene pero el ambiente, la insatisfacción y el egoísmo de las personas hace que esto termine por sucumbir. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Claudio_3
Muy buen micro, tiene la calidad de ser publicado. Saludos y mi voto.
Beele
Muchas gracias Mabel, cargada de razón. Muchas gracias Claudio_3 por el halago. No se merece.
Frank
Nuestra Tierra es sagrada y no es digna de ser humillada. Deberíamos ser nosotros quienes nos humillemos frente a ella y por ella.
Me encanta el texto, un abrazo.