Y con mis señales de humo,
intenté alertarte de lo peligrosa que era,
que con un simple movimiento
podría dejarte en la estocada.
Sin embargo, ningún caso
me proferiste y más tarde
de ello te arrepentiste.
Rompí tu corazón,
tu alma y todo aquello
que te hacía funcionar.
Lo que te insuflaba vida.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Mireia y mi voto desde Andalucía
Yamilet
Muy bueno Mireia.. Un saludo