Existen en todos nosotros varias memorias y en mi caso, mi cerebro guarda diferentes motivos para no olvidarte. Tu piel dorada por el sol. Tu cuerpo desnudo tumbado en la arena. Tus salados besos de mar. La forma que tienes de abrazarme, de quererme, incluso hasta de usarme.
Un día te pregunté mientras me acariciabas, por qué conocías perfectamente lo que mi cuerpo deseaba en cada momento. Tu respuesta fue una cita de Colette. “Una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio.” Entonces lo entendí todo.
Pero si hay una cosa de ti que no quisiera perderme jamás, es mirarte mientras te duchas y observar como resbalan las gotas de agua por tu cuerpo, fruto de esa forma tan especial que tienes, de impregnarlo todo él con aceites esenciales.
Comienzas siendo un placer visual.
Y acabas siendo una auténtica delicia.





Mabel
¡Qué sensualidad! Un abrazo Josep y mi voto desde Andalucía
Laurie
Como siempre Mabel es un placer saberte lectora de los microrrelatos. Un beso de esos de los de dar las gracias.
Yumi-Chan
¡Me has dejado con la boca abierta! ¡Dios!
No es que sea una pervertida… Pero Dios, que me encantó. Es algo muy hermoso.
¡Gracias por compartirlo!
Mi voto es seguro.
Laurie
¿Pervertida porque te guste un microrrelato…? Ains… [léase como un suspiro] A mi si me dejas con la boca abierta por tu sinceridad. Un beso de esos de los muy agradecidos.