Esto sucedió hace mucho tiempo, allá cerca de los albores de la humanidad. Había una comunidad tranquila que se dedicaba a cazar y a recolectar lo que los arbustos de los alrededores buenamente proporcionaban.
Todo marchaba bien hasta que uno de ellos empezó a esgrimir ideas delirantes y a garabatear en todos lados. Y cuando digo en todos lados quiero decir en todos lados. Un día se iban a dormir y al día siguiente aparecían todas las rocas y árboles pintados de las chozas al horizonte. Tal era el grado de creatividad del individuo que algunos temían levantarse con los taparrabos o el cuerpo dibujados.
Evidentemente el espacio disponible para crear menguó y el artista ya no encontraba sitio dónde plasmar sus ideas. Se le veía exhausto, boqueando y pidiendo por favor un trocito de tela o incluso la parte inferior de alguna roca que se le hubiese escapado. La gente se reía de él, le decían señalando al sol: “Mira, ahí tienes mucho espacio, loco. Vete allí y déjanos tranquilos de nuevo”.
Al día siguiente la comunidad despertó y descubrió unas sombras extrañas. Alzaron la vista y leyeron: GRACIAS POR EL CONSEJO.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Andrés y mi voto desde Andalucía
Claudio_3
Buen consejo y buen relato, te dejo mi voto y mis saludos.
Temor
Buen trabajo- gracias por el consejo, aunque pienso no seguirlo, como se debe hacer con un buen consejo, jajaja- Saludos!
Lourdes
En todas las comunidades tiene que haber un “loco”. Me encantan los locos porque en su locura hacen cosas inimaginables.
Buen relato. Mi voto.
AVM
Muchísimas gracias por pasaros un momentito en mis relatos y tolerarlos. Saludos!!
Valentino
Como dizen: “Los locos azen´l Mundo i los tontos lo viven”, jeje…
Albatros Negro
Me pereció un tanto cómico. Me imagino el gesto de los demás al ver que nuestro amigo se salió con la suya. Me has hecho admirar a tu personaje. Tienes mi voto.
gonzalez
Me gustó mucho, amigo Miranda! Es un consejo para tener en cuenta jeje! Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!