Tercera parte
La asistente del Dr. Wolfang, una secretaria y otros tres investigadores del CISPU y el mismo doctor eran los únicos seis personas, que al parecer era los únicos seis sobrevivientes después del colapso del terremoto, se impresionaron por la repentina transformación del planeta tierra; Todos las superficies, todos los animales, las plantas, los mares, los ríos y cielo se habían tornado de un mismo color azul fuerte casi morado; pero ahora lo que mantenía su atención era la aparición de ese enorme aro de luz morada que giraba sobre su propio eje y cubrió la misteriosa esfera azul. De ese mismo aro comenzaron a descender miles de criaturas con piel azulada, no rebasaban el metro y medio de estatura, muy delgados, su forma era humanoide, de ojos redondos, su nariz era simplemente dos orificios, su boca era muy similar a la de nosotros, sus orejas eran puntiagudas como las de los duendes que tenemos en nuestra imaginación. Entre esas criaturas había macho y hembra, los machos estaban vestidos con una túnica de color beige, un gorro del mismo color, las hembras estaban vestidas con hermosos vestido blanco, ellas tenían una figura mucho más parecida a la de las mujeres terrícolas; a pesar de su corta estatura, se veían muy elegantes, su rostro era de facciones muy finas, parecido a un diamante, también tenían sus orejas eran iguales a la de los machos, el pelo era rizado y anaranjado, sus ojos eran rasgados pero grandes; el color de la pupila tanto de los machos como de las hembras eran del mismo color de su piel y su lengua era parecida a la de las serpientes. Lo curios de aquellas criaturas es que los machos traían consigo un pala y una hoz y las mujeres un abanico. Cuando las criaturas tocaban tierra, miraban a su alrededor para encontrar el mejor lugar para establecer su hogar, encontrado el lugar, la criatura macho comenzaba a excavar en la tierra un hoyo, a la tierra que había sacado le agregaba unas cuantas gotas de una sustancia que traía en una pequeña botella, preparaba una mezcla y con esa misma mezcla construían sus casas. Todas los hogares tenían el mismo diseño, parecían un paleta de caramelo, su base era muy delgada y la parte superior, que era la parte donde vivían, era una esfera perfectamente bien hecha, a la cual accedían por medio de una escalera, toda la construcción de la casa era realizada por el macho, mientras que la hembra se encargaba de cuidar a su hijo y si no tenían hijos, la hembra construía una cerca alrededor de la casa y tenía la misma circunferencia de la esfera donde vivían. Al terminar de construir la casa, la criatura macho araba la tierra que estaba dentro de la cerca y sembraba semillas. Este mini cultivo lo poseían todas las casas. Antes de que la cosecha estuviera lista, todas las criaturas machos se reunieron para construir lo que parecía ser un granero, donde guardaban todas las cosechas de los cultivos, mientras que las criaturas hembras e quedaban en casa para preparar la comida y educar a los hijos siempre y cuando tuvieran hijos. Ninguna familia se quedaba con su cosecha, aportaban toda la cosecha para el granero, nadie aportaba de más ni nadie aportaba de menos. Las cosechas eran convertidas en diferentes tipos de alimentos que eran repartidos en misma cantidad a cada una de las familias; la provisión les debería durar una semana en tiempo terrícola. De igual manera, a cierta distancia construían una maquina tele transportadora que los podía llevar a cualquier lugar que ellos quisieran. También algo curioso de aquella sociedad es que no existían banderas, ni fronteras para separar territorios y mucho menos lenguas, pues todos hablaban el mismo idioma. Era una sociedad donde eran iguales, nadie poseía más que el otro, todos poseían lo necesario para vivir, no conocían el lujo ni el derroche de su dinero como los seres humanos, una sociedad que no necesitaba de un ejército para defender lo que era suyo y atacar a sus prójimos, no había religión, tampoco trataban de imponer sus creencias a los otros; todas las criaturas trabajan por el bien común, trabajaban para vivir y vivían para el trabajo; los animales no era objetos de ningún tipo de explotación, pues no los usaban para vestirse, ni para divertirse, mucho menos, para comérselos; los animales caminaban libres y convivían en armonía con aquellas criaturas azules; Cuando los animales tenían algún problema, eran las mismas criaturas azules quienes los cuidaban y los curaban. Después de que todas las criaturas llegaron a la tierra y encontraron un nuevo espacio para vivir, comenzaron a descender otro tipo de especies muy diferentes a las primeras, sólo coincidían en el color de la piel, pero era aquellas nuevas criaturas medan 3 metros de altura, eran muy delgados, sus brazos llegaban hasta el suelo, contaban con unas garras muy afiladas que eran capaces de desgarrar y destruir cualquier cosas que se les pusiera en frente; tenían un solo que iba de sien a sien, no tenían orejas, todos sus dientes eran colmillos muy largos que se podían observar a una distancia considerable. Aquellas horribles criaturas eran centinelas que se encargaban de mantener el orden y la buena convivencia entre las criaturas pequeñas, también ayudaban a las criaturas a realizar tareas cotidianas y reparaban las maquinas tele transportadoras e iban recogiendo a todos los seres humanos que fueron afectados por los rayos y los amontonaban mientras que a los que murieron en los temblores se los comieron; otros, se encargaban de desaparecer las ruinas de los edificios que habían sido destruidos con un rayo de luz azul claro que expulsaban de la palma de sus manos. Una de aquellas criaturas se acercó al CISPU para seguir cumpliendo con su tarea, las seis personas cerraron nuevamente la contrapuerta del sótano y apagaron la luz para que la criatura no los percatara, permanecieron en silencio, se quedaron estáticos dentro del sótano, escucharon como la criatura piso la contrapuerta, dios tres golpes fuerte, todos se espantaron con aquellos golpes, el doctor Wolfang junto con los demás compañeros corrieron a hacia uno de los rincones del sótano para esconderse; ahí permanecieron en silencio, la criatura dio un último golpe a la contrapuerta que se aboyó, per, para suerte de los sobrevivientes, no se rompió. Se escuchó que la criatura siguió su camino. Todos los sobrevivientes sintieron un gran alivio, pues pensaron que su muerte estaba cerca. Los sobrevivientes tuvieron la curiosidad de saber qué era lo que estaba pasando en el mundo exterior, quisieron saber qué había ocurrido con toda la raza humana, pero ninguno de los sobrevivientes se atrevió a abrir la contrapuerta, prefirieron esperar la muerte en aquel oscuro sótano, aceptando que ya no podían hacer nada para salvar al planeta tierra. El doctor Wolfang fue el único que se atrevió a ver lo que ocurría, abrió poco a poco la contrapuerta para no llamar la atención de ninguno de las criaturas; se asomó y pudo ver que ahora una nueva raza tuvo la capacidad de apoderarse, controlar y habitar el planeta tierra en tampoco tiempo; la raza humana estaba completa extinta, de igual manera como los humanos extinguimos a una gran cantidad de animales, también los monumentos que el hombre había preservado durante siglos, ahora ya no existían más, ahora sólo estaban en la memoria de los sobrevivientes, porque aquellas criaturas sabían que una manera de acabar con cualquier sociedad era acabar con todo aquello que representaba su historia. El doctor Wolfang cerró la contrapuerta y su expresión facial reflejaba cierta conmoción porque lo que vio.
-Doctor ¿Qué pasa? Dijo su asistente con tono de preocupación.
-Somos los únicos.
-¿Qué? Expresaron todos al mismo tiempo con incredulidad ante las palabras del doctor Wolfang.
-La raza humana se ha reducido a tanto sólo seis personas. Antes nosotros éramos los amos y señores de este mundo, ahora somos nosotros los invasores.
-¿No podemos hacer algo?- preguntó el Doctor Richards.
-No, ya no podemos hacer nada, sólo nos queda extender nuestras existencias con los víveres que quedan aquí.
Algunos de los sobrevivientes enmudecieron y entristecieron; otros sintieron esa impotencia de no haber podido defender la existencia de la raza humana. Todos los que estaban en el sótano se alimentaron de las reservas que había gracias a que siempre se dejaba alimento para soportar las largas jornadas de trabajo que se realizaban en el CISPU. La mayoría de los alimentos eran enlatados, agua embotellada, galletas, café y leche en polvo. Con esos alimentos sobrevivieron dos meses, pero todo en esta vida se tiene que acabar y las reservas empezaron a escasear, además el hacinamiento, la mala nutrición comenzaba a repercutir tanto en la salud física como en la salud mental de algunos de los sobrevivientes. Llegó el momento en que debían buscar alimento y el único que podían conseguir estaba allá fuera; El doctor Wolfang se asomó por la contrapuerta y vio que uno de los cultivos de una casa cercana estaba listo para ser recogido, pero era la cuestión era cómo conseguir y en qué momento hacerlo, pues los centinelas vigilaban muy bien, además no sabían si las nuevas condiciones del planeta podrían ser mortales para ellos.





Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo Rodrigo y mi voto desde Andalucía
eSe Mero
Solo he leído la Segunda y la Tercera Parte, así que mis comentarios podrían estar sesgados por tal circunstancia. Las narraciones descriptivas tienen el riesgo de llevar a mucho detalle algunos aspectos que podrían no ser necesariamente relevantes aunque reconozco la acusiocidad con que lo presentas.
Resulta complejo hacer una novela Mono personaje, aunque solo hay seis sobrevivientes no se justifica porque una secretaria? Porque seis nada más?
El Dr. Wolfang brinca a conclusiones poco convincentes de ser los únicos sobrevivientes tan solo por echar un vistazo al exterior. No hay diálogos entre los personajes, solo el Dr. es el protagonista pero no está sólido.
Todo parece que sucede en una línea de tiempo indefinida y parece que todo es simultáneo, la esfera se desvía de la órbita, llega con su luz y destruye todo!
El escribir a renglón seguido sin pausas de comas o puntos y seguido o puntos y aparte hacen que resulte una lectura atropellada, sin descanso. No permite paladear los hechos o la narrativa. Si interrumpo la lectura es complejo saber dónde me quede la última vez, ya que no hay párrafos de referencia.
Si pudieras editar esta parte ayudarías al lector en su concentración y seguimiento.
Describir un mundo comunitario e igualitario es interesante, aunque no hay un conflicto o una justificación de esto que parece un ejercicio profuso y descriptivo. No hay un motif en la destruccion total y la utilización de herramientas básicas terrícolas -hoz y pala- no concuerdan con un escenario de Máquinas Teletransportadoras. Coherencia de hechos es fundamental en el planteamiento situacional.
De acuerdo con la obvia referencia a La Guerra de los Mundos, pero antes de encuadrarla habría que entender cuál es el hilo conductor, acá no hay guerra, no hay batallas, armas o estampida, sufrimiento o dolor. Solo hay una destruccion inmediata con seis supervivientes. Pero, como se justifican esos seis? Estaban protegidos, dormidos, preparados o como? Fueron elegidos? Solo Por casualidad ? Poco creíble hasta ahora.
También soy escritor aficionado, y me gusta hacer análisis de las obras, hago estos comentarios por el placer de hacerlo, solo me mueve el interés de aportarte mis observaciones que no tienen ningún sustento teórico o académico, la única base es mi preferencia como lector.
Espero sean de utilidad mis comentarios y ayuden a que puedas revisar los hilos conductores de tu obra para que tengan cierta estructura en beneficio de que logres una obra que motive su lectura.
Saludos,
Tu amigo eSe Mero.