Por fin había conseguido que doliera menos. Las heridas seguían aún, pero estaban cicatrizando.
Había rehecho su vida, salía con sus amigos y amigas. Ahora estaba tranquilo, aunque de vez en cuando le asaltaba la tristeza y se pasaba una hora llorando sin que pudiera reprimir las lágrimas que salían a borbotones de sus ojos como cascadas de un río desbordado.
¿Por qué había abierto la puerta? Sabía que aquella había sido una mala decisión. Cuando recibió el mensaje anunciándole que iba a ir a verle se había propuesto no contestar y no abrir nunca aquella puerta. Eso significaría volver al mismo sufrimiento de siempre, a las mismas humillaciones de siempre. No lo haría. Sería fuerte y no abriría.
Cuando oyó el timbre su corazón saltó del pecho, su respiración se aceleró, sus piernas se volvieron de goma y una arcada amarga inundó su boca .Se aferró al sillón en el que estaba sentado repitiéndose que no abriría. Pero el timbre siguió sonando, una y otra vez martilleándole el cerebro. Oyó su voz al otro lado de la puerta, “abre por favor, no puedo vivir sin ti. Te echo de menos, siento todo lo que te he dicho, siento todo lo que te he hecho. Ábreme, sólo quiero hablar, nada más. Te quiero”.
Y aquella maldita puerta se abrió y lo que en los primeros días fue el paraíso, en unas semanas volvió a convertirse en el infierno que ya antes había conocido, aquel infierno que había vivido y que se había prometido no volver a repetir. Su dignidad había desaparecido, su autoestima se había enterrado en el lugar más profundo de su ser.
Sabía que aquello iba a ocurrir, lo había presentido desde el día que ella se fue dando un portazo, y en el fondo, muy en el fondo, había albergado la esperanza de que ocurriera.
Ya no sabía vivir si no era en el infierno.





Mabel
Una puerta que siempre hay que sellar, por mucho que duela, eso te llevará a perder la personalidad. Porque lo importante eres tú misma y todo lo demás son complementos. Hay que ser fuerte y valorar la situación que se está viviendo. Un abrazo Lourdes y mi voto desde Andalucía
Lourdes
Muchas gracias Mabel. Denunciar el maltrato a la mujer nunca será suficiente, pero del maltrato a los hombres muy pocas veces se dice algo…mi granito de arena.
Charlies
Duro y triste, pero por desgracia demasiado real, como cualquier maltrato.
Muy buen microrrelato.
Lourdes
Muchas gracias por leerme Charlies, y por tus palabras. Un saludo
Temor
Me uno a los comentarios anteriores, un saludo y mi voto!
Lourdes
Muchas gracias Temor. Un abrazo.
GarciaCorpas
Realista, cotidiano y no muy mencionado desde el otro lado. Excelente. Abrazo
gonzalez
Me gustó mucho, amiga Lourdes! (Esta historia me hizo acordar demasiado a una amiga je) Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
VIMON
Así pasa.
Lourdes
Muchas gracias por leerme y por vuestros comentarios, me animan a seguir escribiendo. Un abrazo