Estas lenguas vegetales
hablan. Perciben sus aromas
los díscolos alumnos de una
academia estrictamente invisible.
Nadie rezó por ellos. Se estrujaron,
sí, los sesos, intentando administrar
la desdicha, calmar al buitre, obtener
rédito de los disneas cerca de los ríos.
Intentaron bruscamente apartar los
regazos insensibles, las aperturas de agua
sobre aquella masa frondosa. Talaron
lo inevitable. Cerca del silencio. En las
alturas de lo vívido. En lo impredecible.
Una mosca aún se alimenta de sus despojos.
En los templos, y en la dicha bendita, a sus
ojos derramada entre tristezas, la danza nupcial
rígidamente se ejecuta. Y aún tiemblan las hojas,
y los espacios. En las fosas. En los arbustos y entre
los huéspedes de la verdura fosilizada.
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Zairuby_g
Muy buen poema. Tienes mi voto. Saludos.
Temor
Muchas gracias por leerlo, Zairuby, un saludo!
Mabel
La Naturaleza es para amarla, no destruirla. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Temor
Muchas gracias Mabel, por tu amable comentario, un abrazo!
Eriel
¡Me encantó! Tienes mi voto^^
Temor
Muchas graicas Eriel, un saludo!
Temor
Gracias, obviamente-.
Albatros Negro
Me sorprende tu manera de escribir. Me gusta tu poesía.
Temor
Muchas gracias Albatros, es un honor que te agrade, saludos!
LluviaAzul
Querido Temor, sencillito, precioso. Un abrazo, inmenso.
Temor
Jeje, gracias Lluvia, un saludo!
Toni Blacksmith
Me gusta mucho la visión y el tratamiento del tema. Muy buen poema, de verdad.
Un saludo
VIMON
Muy bueno, Temor. Saludos.
gonzalez
Me gustó mucho, amigo Temor! Me quedo con esta parte, “Talaron lo inevitable” Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
Temor
Muchas gracias amigos Vimon, Toni y González, un abrazo para todos!