Aparquen aquí sus sentimientos,
—Pasen y vean—,
innumerables contiendas,
cientos de participantes
a una sola mesa,
jugando barajas sin cartas,
para obtener por fin sus alas.
—Pasen y vean—
Románticos desfigurados,
el asombroso caso
del conejo depilado,
payasos desdentados,
de incompetencia inconsciente,
tratando de robar sus dientes
al ratoncito Pérez.
—Pasen y vean—
Contorsionistas de sueños,
saltimbanquis costumbristas,
saltimbanquis costumbristas,
a los trapecistas de la prosa,
sin redes ni paracaídas,
y al viento que arrastra
a los autores sin argumentos;
el homenaje a los caídos.
—Pasen y vean—
Fieras florecillas silvestres,
domadores de bersos sin previos,
y a los faquires diletantes
con estigmas de tanto
hurgarse los faldones
con estigmas de tanto
hurgarse los faldones
para escupir el fuego que guardan,
ahí abajo, en sus cajones.
—Pasen y vean—
Estimado público,
a un mero espectador
dando palmas con arritmia
—un timo, un mimo—,
zurciendo alas en el aire
con su cigarrillo apagado;
con su cigarrillo apagado;
un vendedor de puro humo.





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
JSSansano
Gracias, Mabel. Un abrazo desde Alicante.
Valentino
Cada vez ce lo leo, m’intriga más.
D.Peral
maravilloso. Voto y saludo.