Hoy recordé tu flor en la penumbra.
Sentí tus largas piernas, los espasmos
En el final del vientre, entre tus muslos,
En el crepitar silente de tus labios.
Los pétalos se abrieron sudorosos,
Tu fragancia perfecta me devolvió la vida,
Volví a hacerte temblar entre mis manos,
Te recorrí completa, y abracé tu caída.
Cuando mi lengua húmeda, ascendiendo,
Rozó las lunas tersas que vibraban
Yo bebí de tu néctar y tu fuego
Y tu suspiro intenso me devolvió la calma.
Luego bajé hasta perder mi boca
En el surco perfumado de tu río
y aquella flor me recibió frondosa
Abriéndose a los jugos y a mi vino.
Colgaste sobre el mástil de mi barco
Como bandera mojada en la tormenta.
Y penetré el olvido muy despacio,
Abrí de par en par todas tus puertas.
Desnuda te asemejas a los ángeles
Te Dije y sostuve tu cintura.
Luego clavé mis manos en tus pechos
Y te llené de placer y de locura.
Es que la poesía está en tu cuerpo.
Este goce fatal no tiene cura.
La libertad yo la encontré en tu vientre,
tu sexo con amor fue mi fortuna.
Hoy recordé tu flor en la penumbra.
Y recuperé el fuego entre mis piernas
Ya no me olvides más, nada es engaño
Arrancarme de vos: violencia pura.
Cuando el hielo fatal se haya quebrado,
Cuando tu libertad se levante y germine,
Recorreré tu flor en la penumbra
Y haré que nuestro amor jamás termine.





Mabel
¡Qué belleza, cuanta pasión! Un abrazo Daniel y mi voto desde Puente Genil
D.Peral
Muchas Gracias Mabel. Un abrazo. Gracias por estar siempre.
Temor
Bellísimo poema, una sinfonía sinestésica de apasionamiento sutil y hermoseado con grandes adornos románticos, y eróticos, un abrazo y mi voto Daniel!
D.Peral
Gracias Temor. Eso fue lo que busqué transmitir. gracias por el comentario. Un abrazo.
Lourdes
Me ha encantado esa sensualidad cargada de romanticismo. Precioso poema Daniel. Un beso y mi voto
D.Peral
Lourdes. muchas gracias. un beso.