Los charlatanes

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Ellos siempre hablan entre si como si supieran los secretos del universo, propios en entendimiento del tiempo y el espacio, eruditos de los misterios de la vida y la insondable oscuridad de lo que hay mas allá. No saben nada, charlatanes. Cuando su luz se extinga sabrán de una vez que las tinieblas lucen igual a los ojos de todos.

 

Muchos como ellos, y como yo, han pasado a lo largo de los años. Cada uno significó un capítulo en esta historia que se ha generado en torno a mi. Mas sin embargo, la verdad quedó en algún lugar entre los hechos y lo que se cuenta de ellos, como en toda la historia humana.

 

Nunca he querido ser famoso, la verdad. Las personas siempre vienen como chacales a la carroña, algunos curiosos, científicos, religiosos, todos son iguales; amoldando la verdad hasta hacerla pasar por el ojo de su aguja, legitimando sus cuentos de hadas a expensas se su propia estrechez mental, pero si vamos a hablar de verdades será mejor que no me interrumpas, pues no estoy aquí para responder preguntas como les gusta a ustedes con su tablero de Guija.

 

Desde niño me sentí atraído por lo paranormal, las historias nocturnas bajo la luz amarillenta de una vieja lampara me asustaban, es cierto, pero ese miedo a lo desconocido, ese vacío en el estomago ante la expectación, me hice adicto a eso. Me dedique a investigar todas las leyendas locales, mientras visitaba los lugares que las inspiraron. Llegué a ver objetos moverse, huellas en el polvo, reflejos fugaces en espejos y toda una sinfonía de ruidos inexplicables; pero quería más, quería hablar con ellos, quería saber.

 

Un día recibí una invitación que lo cambiaría todo. Para entonces solía publicar mis experiencias en una columna titulada Síntesis Paranormal, en un diario de circulación local. Al parecer, una lectora había estado oyendo voces en su casa y requería de la ayuda de un experto, no lo pensé dos veces, tomé mis cosas y me dispuse a investigar. El sitio en cuestión, no me causo desconfianza a primera vista, la señora que me había invitado mantenía la enorme estancia en pulcro estado a pesar de su avanzada edad y de vivir sola. Me llevó a dar un recorrido por las habitaciones donde había oído las voces y por ultimo me mostró un depósito de herramientas que estaba en el patio, del que decía oír ruidos como si alguien trabajara.

 

Una vez reconocida la casa le pedí que me hablara de su estancia en ella y algo de su historia, de esta forma, si yo llegaba a encontrar algún tipo de actividad paranormal podría intentar relacionarla con su pasado. Me dijo que la recibió en herencia de sus padres y que luego de enviudar había vivido sola en ella por los últimos 10 años, pero solo durante unas semanas había empezado a oír las voces y ruidos que le hicieron invitarme. Dispuso para mi una de las habitaciones, justo donde habían ocurrido la mayoría de los eventos. En mi poder solo contaba con una grabadora de bolsillo, una cámara fotográfica y una linterna, tan inútiles como todo el aparataje que usan hoy en día.

 

 

La primera noche se paso lentamente, el ruido del viento levantaba trozos sueltos del techo y algunos ratones que se paseaban por las vigas; me paraba cada cierto tiempo para cambiar la cinta de la grabadora o para ir al baño, hasta que en algún momento de la madrugada me venció el sueño y caí dormido en la silla donde estaba. Me despertó el ruido de una puerta que se cerraba con fuerza, de un salto me puse en guardia. Otra puerta se cerró y escuche como alguien corría por el pasillo, justo fuera de la habitación en la que me hallaba. Tome la linterna y salí en dirección a la habitación de la anciana intentando hacer el menor ruido posible; toque un par de veces, pero no obtuve respuesta. Entré a la habitación y la anciana estaba en su cama profundamente dormida, decidí no molestarla y volví a mi lugar para revisar la grabadora. Todo quedó grabado, los pasos, los portazos, todo, pero el resto de la noche paso sin mas incidentes.

 

Por la mañana, le mostré las grabaciones a la anciana y sorprendida confesó haber dormido toda la noche, sin sentir ninguno de esos ruidos. Había mordido el anzuelo, ya no abandonaría aquella casa hasta obtener toda la evidencia que fuese posible.

 

 

Me fui frenético a buscar el resto de mi equipo, mas cámaras y grabadoras para instalarlas en las diferentes habitaciones de la enorme casa. En horas de la tarde un taxi me dejó fuera de la casa con mis valijas y de inmediato me puse manos a la obra. Cuando ya hube instalado todo, los últimos rayos de luz se desvanecían para dar paso a la oscuridad y yo, excitado por la expectación sentía que no podía ni comer.

 

Tuve que esperar muchas horas, pero finalmente el tan anhelado Poltergeist se hizo presente. Lo escuché pasar corriendo fuera de la habitación donde me hallaba y tras él, todas las puertas se cerraron violentamente, incluyendo la mía. Linterna en mano me propuse investigar caminando sin hacer ruido, llegué a la base de las escaleras y una de las cámaras dispuesta por mi allí se activó y me cegó con el flash. Todo permanecía en silencio, no hizo falta un gran esfuerzo, fue fácil: Un pequeño empujón y fui a parar en la entrada de la casa con muchos de mis huesos rotos, incluido mi cuello.

 

Nunca entenderé los motivos si los hubo, pero al día siguiente la anciana limpió escrupulosamente todo rastro de mi estadía en la casa y me arrastró con todo mi equipo hasta el cuarto de herramientas que estaba en el patio trasero. Levantó algunas tablas sueltas del piso y me acomodó por partes, como un macabro juego de Tetris, para hacerme entrar en el reducido espacio. Dio un ultimo vistazo a la casa y regresó con una soga y se colgó de una viga, justo encima del sitio donde me había escondido a mi.

 

Debido a la naturaleza ermitaña de mi asesina, se demoraron semanas en encontrar el cuerpo, pues nadie la hizo en falta hasta que denunciaron el mal olor proveniente de su patio trasero. Para ese momento la descomposición y la gravedad habían hecho caer el cuerpo que había permanecido por por dos semanas suspendido sobre mis restos que se descomponían de igual forma y terminaron desparramados por el suelo, tapando el olor y los rastros de un segundo cuerpo bajo el piso. La policía encontró a la anciana pero no a mi, el suicidio en ésta casa empezó su leyenda, atrayendo a muchos como yo, que buscando una luz de verdad aun permanezco con los ojos vendados. El fantasma de esta casa es una anciana, no un hombre, eso dirán, charlatanes. 

Comentarios

  1. Zairuby_g

    21 septiembre, 2016

    Muy buena narración y con un final impredecible. Es fácil seguir la narración desde el principio sin perderse, además sabe como atrapar al lector desde las primeras líneas. Tienes mi voto. Abrazos.

  2. Mabel

    21 septiembre, 2016

    ¡Excelente historia! Un abrazo Alex y mi voto desde Andalucía

  3. Miss_Eli

    27 septiembre, 2016

    Muy bueno, no me lo esperaba así. Intrigante.

  4. Eva.Franco

    24 octubre, 2016

    Mi querido amigo. Sencillamente magistral.

    Me llevaste con una facilidad por todos los hechos, muy bien descritos, con excelentes imágenes,donde jamás pensé que el protagonista era el fantasma que muchos ni imaginan.

    ¡Me rindo ante tu talento! ¡Un placer leerte!

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