Porque no me amas…

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Porque no me amas no traje la cafetera,

tu te llevaste los filtros

y yo, me quede con el café.

Mi leche se ha quedado sin chocolate 

ya que tu te lo quedaste 

y de seguro extrañas el té,

el cual yo me acapare.

Puertas se abrian y momentos despues se cerraban con estruendos, las pisadas se escuchaban por todo el pequeño departamento solo opacadas por maldiciones interrumpidas por el sonido de objetos al ser aventados o movidos de lugar bruscamente.

De alguna u otra manera Natasha ya se habia acostumbrado a ello, era una escena que se repetia constantemente por las mañanas, y aunque al principio le causaba risa ahora solo era una rutina más en su día a día.

La mujer bielorrusa se sentó en la mesa del dinimuto comedor y colocó su cafe en la superficie de esta, se dedicó a leer el periodico que como costumbre habia llegado a la residencia por la mañana. Tenia plenitud de tiempo para desayunar con calma y luego areglarse, habia dejado todo listo la noche anterior y como cualquier persona ordenada tenia un lugar para cada cosa y cada cosa estaba en su lugar.

No se podia decir lo mismo de su pareja que justo en ese momento entró al comedor como si de un remolino se tratase. Aun tenía los pantalones para dormir pero se habia medio arreglado una blusa blanca con una corbata, para colmo de males tenia una sandalia en el pie derecho y un zapato obscuro en el izquierdo, su cabello castaño era un desastre y algunos mechones se habian comenzado a llenar de espuma ya que se estaba lavando los dientes.

-No has desayunado, no es una buena idea lavarte los dientes.- comentó Natasha volviendo la vista a su periodico.

La chica castaña no pareció estar lo suficientemente despierta como para entender lo que habia dicho asi que le tomó un par de segundos para procesar la información, cuando se dio cuenta de que se estaba lavando los dientes soltó el cepillo como si este quemara ocasionando que el piso me manchara. Exclamó una nueva maldición mientras recogía el cepillo y se hechaba a correr rumbo al baño.

-¡Preparame un té!- gritó antes de cerrar la puerta del baño.

-Si quieres té entonces levantate más temprano.- le respondió Natasha, con un tono cortante, no obstante unos minutos despues se levantó a hacer la bebida.

Hoy llegue tarde al trabajo,

pues no sonó el despertador…

Oh, espera, me he dado cuenta…

Claro, lo deje en tu habitación.

En la noche admiró mi cepillo de dientes,

pronto lo tendré que renovar

pues ya no importa si el tuyo no va a juego con el mío

te quiero olvidar.

Habian planeado ese paseo a Disneyland por casi tres meses, a Mei no se le hacia muy justo que todo ese tiempo invertido en los planes solo lo gozaran unas cuantas horas en el parque de diversiones.

Natasha habia estado insoportable, tacaña como de costumbre habia planeado hasta el más minimo detalle de lo que iban a hacer estando en el lugar para no perder tiempo, habian escogido rigurasamente a cuales juegos querian entrar y planeado las funciones que iban a ver dejando unos 10 minutos para comer y otros 10 restantes al final de todo el paseo para ver el espectaculo nocturno.

El cielo rogizo había dado lugar a la noche y pronto los fuegos artificiales comenzaron a alumbrar todo el filmamento. En ese momento todo valió la pena; desde los meses planeando y descartando ideas, todas las salidas que habian tenido que posponer o cancelar para ahorrar dinero, lo cansado que habia sido correr de un lado para el otro…

Una sonrisa adornó el rostro de Mei mientras contemplaba el espectaculo. Tomó la mano de Natasha y se sintió la mujer mas afortunada por unos simples fuegos artificiales.

Ahora si se podia reir del pasado.

Nuestra canción comienza a sonar

estando en un taxi se empieza a escuchar

y sin poderlo evitar me pongo a recordar 

todo aquello que vivimos tu y yo hasta el final.

Asi la grulla de papel que construimos 

por accidentes y descuidos al lago se cayó

el papel se disuelve poco a poco bajo mi mirar

de nuevo no hay nada que pueda hacer, solo queda espear.

Lo sabia desde el inicio,

esta relación no iba a funcionar

yo de aquí, de Belarús

tú de allá, de Taiwán.

Y si me preguntarás por que aún pienso en tí

la verdad no se que te podria responder,

no se si es porque despues de todo te sigo amando

o simplemente por todo lo que juntas pasamos.

Su aura amenazante logró que los presentes mantuvieran una distancia prudente, podia parecer por fuera una muñeca de porcelana de esas que se quedan quietas y pacificas pero sientes en todo momento que van a voltear a mirarte.

A su lado una chica castaña se encontraba leyendo un llibro, demsiada absorta en su mundo de fantasias no notó cuando aquella amenazante mujer se le quedo observando. Comenzó a hacer anotaciones en una pequeña libreta.

– No es «tú» en esa oración, se escribe «tu».

La castaña rapidamente volteo a ver a la rubia con confusión y despúes de unos segundos de incómodo silencio extendió la palma de su mano.

-Si vas a corregir mi ortografía al menos invitame un trago antes. Mei, por cierto.- se presento guiñandole el ojo a la desconocida.

-Natasha.

Y me cepillo el cabello

me pongó un listón, 

asi salgo de mi nueva casa sin un lugar a donde ir,

solo espero a que pase el tiempo y ya no tenga que sufrir.

Entonces por el destino tal vez te veo pasar frente a mí,

pero no me atrevó a hablarte, soy cobarde.

Y todo esto, y todo yo, porque no me amas. Ya no.

¿Por qué no me amas…?

Comentarios

  1. Mabel

    11 septiembre, 2016

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida

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