Cada noche antes de irme a la cama saco ese cassette negro y escucho nuestras canciones. Nosotros, adolescentes enamorados, creíamos que la suerte nos pertenecía sin fijarnos que la realidad es más brutal que las pesadillas.
¿Yo? ¿Tú? ¿Quién lanzó ese primer te quiero mientras mirábamos la luna? ¿Quién fue el primero en dar ese cálido beso que pensábamos nos uniría para toda la vida? Éramos adolescentes enamorados y no nos importaba lo que la gente hable de nosotros. De mí no decían mucho, yo era un ser invisible para tu familia, para nuestros vecinos, para el mundo, un ser que limpiaba cada día con ahínco los únicos zapatos que tenía, que iba a pie al colegio para ahorrar esas moneditas tristes, que te miraba desde lejos por temor a que te burlaras de mi ropa vieja.
El destino, el amor no sabe de estratos sociales. Los domingos eran mis días favoritos, me levantaba temprano, me acicalaba con esmero y dándole un beso en la mejilla a mis padres salía con dirección a la iglesia del pueblo, ¿te acuerdas? ¿Te acuerdas que muchas veces llevabas un vestido floreado? Yo, cerca de la entrada, te veía venir, a veces con tu madre, a veces con tu hermana, risueña, elegante, con una vincha iluminando tus largos cabellos rubios y esas manecitas estiradas al cielo para protegerte del sol. ¿Fue ahí dónde comencé a quererte? Seguro que sí. En la iglesia me sentaba algunas bancas detrás de ti, todo a mi alrededor no existía, solo trataba de poner en marcha los múltiples planes para acercarme a ti, para hablarte. Dos, tres, los domingos pasaban y no me atrevía, las piernas no me obedecían cuando te levantabas a comulgar, ese era mi plan, ponerme cerquita de ti y susurrarte al oído unas palabras, pero no, los nervios me traicionaban.
Uno de esos domingos que llegué un poco tarde te buscaba con la mirada, a la izquierda, a la derecha, no te veía, tropecé con un cuerpo, eras tú, ¿te acuerdas?
-Discúlpame – dije y no pude decir más, mi lengua se tropezaba, me lanzaste una mirada tan tuya y me derretiste, ¿sentías algo por mí? Me armé de valor, conté hasta cinco y te tomé la mano ante las risas de algunos conocidos, no la retiraste, ¿te acuerdas?
-No puede ser Rodrigo, por lo que más quieras, déjame marchar, tengo que hacerlo.
-¿Te acuerdas de todo eso? – dijo Rodrigo con lágrimas en los ojos.
Muy cerca de aquella esquina comenzaron a danzar las campanas anunciando a la novia su ingreso. María se acercó a Rodrigo y lo besó en los labios. Mientras ella corría con dirección a la iglesia Rodrigo se quedó en esa esquina sintiendo aún los besos de su único amor.





Lourdes
Excelente Claudio!. La vida, como dice alguien que conozco, es dura!!. Un beso y mi voto
Qwertytantos
Hola, Claudio, tu texto es la crónica de un enamoramiento, una historia de amor fallida que es la versión extendida de un micro tuyo anterior. Me ha gustado mucho. Un apunte: el final me ha parecido un pelín ambiguo: no sé si ella se casa (como en el microrrelato anterior) o si se mete monja, porque el termino “ingreso” es el que se utiliza cuando las novicias entran en un convento. Supongo que es lo primero. Un abrazo y mi voto.
Claudio_3
Gracias por vuestros comentarios. Jaja estoy escribiendo como un auténtico español. El final se puede interpretar de la forma que el lector quiera, quise dar la oportunidad al lector que se imagine parte del final. Lo que si es seguro es que la ha perdido para siempre.
Mabel
Muy buena historia. Un abrazo Claudio y mi voto desde Andalucía.
Daniel Peraldi
Ella lo besa. Ella llora. Ella se va. Un abrazo y mi voto. Daniel
VIMON
Muy buen micro.
Tony Astonish
¡¡Enhorabuena por el microrelato, tienes mi voto!! Sólo una apreciación, creo que para no confundir al lector podrías añadir un guión al principio y continuar con “comillas” todo la parte en la que Rodrigo está haciendo el monólogo y luego quitarlas cuando ya deja de hablar y se explica lo que sucede… Lo dicho, ¡¡enhorabuena!!
gonzalez
Excelente, amigo Claudio. La verdad que me gustó mucho, te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo!
Miss_Eli
Precioso. El primer amor, tan bonito siempre.
Joan
Claudio, me ha “enamorado”. Tierno, sentido. Muy bonito. Enhorabuena.
GermánLage
Hola, Claudio: una excelente evocación del algo hermoso que pudo ser ¿y no fue? Alegría y pesar.
Un saludo y un voto mío.
Claudio_3
Hola a todos los conocidos y amigos literarios que se han dado tiempo de leer este humilde relato !!!! Gracias, gracias!!!!! Yo sigo la filosofía de Gabo, escribo para ganar amigos y en esta página he ganado muchos!!!!
Ganso
Y sigues de repesca de amigos.
Un voto y un saludo.
icorre
Me gustó mucho Claudio, mi voto y saludos!
Sarah_Z
Tostón. Sentimentalismo trasnochado.
Eder Noriega
Muy buena narrativa mi amigo. Mi voto sincero sincero para este trabajo.
Lauper
Bonita historia, me ha encantado. Saludos!
jon
Buen trabajo, Claudio.
Enhorabuena.
altair
Muy bonito micro, felicitaciones. Saludos y mi voto!!
Juan_Stoisa
Muy lindo (como también desgarrador) microrelato. Me gustó como lo fuiste trabajando para darle potencia a un final bien decidido. Te dejo mi voto y te empiezo a seguir asi nos leemos!
Iván.Aquino L.
Me he quedado maravillado con tu texto.
Mis saludos con mi voto.
LARRY
Maravilloso. El primer amor, la inocencia, la timidez, el desamor…. Mi voto. Un saludo.
El observador
Es un microrrelato de alta calidad, Claudio. Hay una expresión que impresiona: “moneditas tristes”. Aun cuando recrea el amor juvenil, mas allá de ello, se retrata la posición existencial del individuo, que contrasta su estilo de vida con el de otras personas. Mi voto para ti. Saludos.