Y en la noche más fría, semejante al infierno helado de Dante, mi mundo sucumbió al desastre. Los fuegos internos de mi ser, ser vieron apagados, despojados de toda chispa, de toda fuerza, por la simpleza de una sola palabra.
Adiós, susurraste, casi muda, mientras cerrabas la puerta tras de ti. Mientras dejabas tras de ti, en aquel piso que habíamos compartido durante tantos años, la pasión, la complicidad, nuestros sueños y nuestros planes. Siempre supiste tenerme en vilo, siempre supiste tocar las teclas de mi ser para hacerme sucumbir a tus designios, para hacerme llorar como un niño.
Te veo marchar, coger un taxi y desaparecer sin mirar atrás, sin dirigir la mirada hacia la ventana desde la que te observo. Y sin embargo, aunque eres tú quien se marcha, quien me deja atrás, el que siente que huye soy yo.





Claudio_3
Buen relato con un final que deja al lector inquieto. Me gustó la comparación que haces al comienzo de tu micro. Saludos y te dejo mi voto.
Nazanis
Muchas gracias por el comentario y por tu voto. Un abrazo
Miss_Eli
La eterna complejidad de las relaciones. ¡Excelente relato!
Nazanis
Muchas gracias, me alegra que te haya gustado ^_^
Germán Lage
Hola, Nazanis; un hermoso micro, con un inesperado fin el, lleno de sugerencias.
Un cordial saludo y un voto.
Nazanis
Hola Germán, muchas gracias por tus amables palabras, me alegra mucho que te haya gustado.
Un saludo.
Mabel
Una sensación de angustia al no poder controlarlo. Un abrazo y mi voto desde AndalucÃa
Nazanis
Mabel, gracias de veras por tus ánimos y comentarios. Un gran abrazo desde Asturias.