Ana

Escrito por
| 6 | 1 Comentario

Ana es una amiga mía. Últimamente estamos un poco distanciadas ya que me causó varios problemas. No sé si quiero seguir involucrándome con alguien así. De a ratos me pasa que extraño la clase de relación que teníamos.

Las dos éramos como carne y uña: siempre unidas. Me gustaba ser su mejor amiga porque me hacía sentir fuerte. Me hacía sentir que yo podía hacer cualquier cosa. Nuestra unión fue bastante grande por varios meses. Luego comenzó a disminuir con el paso del tiempo. Igualmente, como dije antes, ella sigue siendo mi amiga ahora.

Ana me daba consejos sobre cómo bajar de peso. Comenzó a dármelos luego de que una endocrinóloga me dijo que yo estaba obesa. En aquel momento yo pesaba unos 61 kilos. La médica me dijo que tenía que pesar 54. Mi altura es de 1.58. Abatida en un primer momento, comencé a hacer dieta normal por mi cuenta. No pasó mucho tiempo después de eso, y fue entonces que finalmente conocí a Ana.

¿Cómo no querer a Ana? Ella me daba consejos sobre cómo bajar de peso cuando sabía que yo tenía una baja autoestima. Ella quería que yo fuera feliz y que estuviera cómoda conmigo misma. “Lo primero que tenés que hacer es comer poquito”, me dijo. Fue así que cuando me fui a mi viaje de egresados comencé a comer cada vez menos. El viaje duró un mes. Luego me encontré con mi papá y estiré mi viaje por diez días más. En el viaje con mi papá, renegué bastante con la comida. Volvimos a Buenos Aires y yo pesaba 54 kilos. Era feliz con mi nuevo cuerpo pero sabía que debía seguir con los consejos de Ana para estar cada vez mejor. Todos notaron que yo había bajado de peso. Los comentarios siempre me molestaron porque nunca me sentí cómoda conmigo misma, supongo que siempre fui susceptible con mi peso.

La lista de consejos de Ana se amplió. “Ahora tenés que tomar mucha agua, dos litros y sobretodo agua fría porque esa quema calorías” “Consumí 400 calorías, eso te va a ayudar”. Dicho por Ana, hecho por mí. Mi dieta de 400 calorías tuvo que parar cuando, de nuevo en el consultorio de aquella endocrinóloga, se me diagnosticó una debilidad ovárica ¿Qué era? Resulta que gracias a que comía prácticamente nada, menstruaba básicamente nada también. De esa época recuerdo que constantemente tenía frío, dolores en el cuerpo y fatiga. Podía estar acostada que igualmente sentía unos dolores musculares híper molestos. Con 400 calorías mi alimentación se basaba en yogur, sopa, granola, té y aire. Hice sufrir mucho a mi mamá por esos días. Me exigía caminar todos los días una hora, por más de que me estuviera muriendo. Tenía que hacer ejercicio siempre para poder bajar. Desde la visita de la endocrinóloga empecé a aumentar a 800 calorías, hasta que, sucesivamente, terminé en 1500. De 1500 me permitía pasar a 1800 en ocasiones. Seguía con mi veto a la cena. Nunca cenaba desde que empecé a ser amiga de Ana. Ahora de vez en cuando ceno, si es que veo que mi peso está bajo. En ese tiempo iba con mi psicóloga Caro. Aunque fui por pocos meses, Caro me ayudó mucho. La recuerdo siempre con cariño ya que ella se portó excelente conmigo. Dejé de ir básicamente porque ya me sentía mejor.

En el verano tuve una recaída y pasé a pesar 51 kilos. Dejé de comer cuando me fui de vacaciones con mi papá. Lo preocupé mucho a él y a su mujer. Volví a mi casa y seguí normal. Obviamente algún que otro ayuno seguía presente y yo continuaba sin cenar. Mis ayunos eran ocasionales pero tenían una gran cantidad de horas. El máximo fue de veinticinco horas.

Ahora estoy pesando 48 kilos.

Como dije antes, ahora estoy comenzando a cenar de nuevo. Claro que antes de cenar me peso para saber si excedí mi límite de gramos. Me pongo un tope de gramos que tengo que tener antes de irme a dormir. Como sabemos, dormir adelgaza. Perdemos aproximadamente medio kilo cuando nos vamos a dormir. Yo lo que hago es entonces quedarme en 48.800 todas las noches. Si me paso de ese límite o tengo ese peso, no ceno. Por más de que tenga hambre me la banco. Así cuando me levante a la mañana siguiente voy a pesar 48. 300. Si peso significativamente menos de eso, como para ganar peso ya que no puedo bajar más según mi médico. Yo no lo creo así, yo creo que no es tan así, pienso que puedo seguir bajando. Sigo a diario el consejo de Ana y me peso alrededor de unas diez veces por día.

A veces Ana me hace mentir y termino diciendo que comí mucho cuando no es así. Lo hago para no comer. Es una conducta que continuo arrastrando.

Ana nunca fue mi única mejor amiga. Tengo otra llamada Mía. Hace dos meses que no veo más a Mía, nos peleamos. La última vez que la vi, vomité después del cumpleaños de un amigo.

Hoy por hoy, sigo haciendo largos ayunos. Cada vez, esos ayunos me hacen sentir peor. Me duelen los músculos, siento que se me salen los ojos, me cuesta respirar, me agito, estoy cansada.

Hace un año, junto con Ana empezamos el ritual de la autoflagelación. Ahora me rasguño cada vez que estoy enojada conmigo misma, triste o nerviosa. Me hago profundos rasguños. A veces sangro, a veces me quedan las marcas durante mucho tiempo. Otras veces suelo golpearme. También, Ana me presentó a Ansiedad, Crisis de Angustia y Ortorexia. Ortorexia es la amiga más molesta que tengo, porque me estuvo dando problemas en casa: el otro día mamá hizo pizza, yo se la hice tirar a la basura porque no podía soportarlo. No podía tolerar que una pizza estuviera en mi casa, me dio pánico. Me puse a llorar y gritar. Me rasguñé. Me tiré al piso. No toleraba esa situación.

Últimamente pienso mucho en matarme. Vivo angustiada. Ya no puedo tolerar más éste calvario. Ya no puedo seguirle el ritmo a mis ayunos.

Mis papás me llevaron a un centro, CEDA. Ahora arranco el tratamiento dentro de una semana. Juro que si no consigo ayuda lo más probable es que vaya a matarme. No siento otra emoción más allá de la angustia, ya vivo por inercia.

Creo que algo mejoré. Si bien hago ayunos, por lo menos como. Pero mi vida gira en torno a la comida. Me levanto y pienso en cuantas calorías debo consumir y quemar. Es insoportable, no soy feliz así.

Esa es mi amiga Ana. Es mi calvario, mi ídola, mi piedra en el zapado y mi verdad.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    1 octubre, 2016

    Una amiga siempre da la cara por ti y nunca te pone en peligro. Un abrazo Macarena y mi voto desde Andalucía

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Cargando…
Abrir la barra de herramientas