-“¡Ay, Juan! -comenzó diciendo Elisa-. ¡Qué miedo he pasado! ¡Si vieras! Por la radio supimos que habían llamado a los Círculos y que nos estaban esperando; por eso sabíamos que habría gresca, una escaramuza, tú ya sabes, e íbamos mentalizados. ¡Fíjate el gentío que éramos nosotros, y ellos, cuatro gatos!”.
-“En los canales internacionales calculaban que un millón doscientos mil”.
-“¿Nosotros?”
-“¡Claro!”
-“Y, de pronto, empezamos a oír explosiones, como tiros; pero Ramón dijo que no, que eran trikitrakis. Y, como si nada, seguimos adelante, pertrechados con nuestro vinagre, nuestra agua, nuestros paños húmedos”.
-“¡Húmedos de tanto limpiarnos el sudor!”
-“Bueno, húmedos, -rió Elisa-. Hasta que por donde íbamos nosotros empezaron a caer las lacrimógenas y tuvimos que tumbarnos en el suelo para evitar el humo; y cuando íbamos a levantarnos…”.
-“Todavía estábamos en el suelo, pero yo quise desplazarme rodando hasta la acera y ¡me ca!; los vi”.
-“Bueno, y me dice Ramón: ‘mira’, señalando hacia arriba. ‘¿Qué?’, le dije, porque yo, con el humo, no veía nada. ‘En la azotea’, me dijo él. ¡Francotiradores, Juan! Yo vi solo dos; Ramón dice que había más”.
-“Por lo menos, cuatro, en aquella azotea”.
-“Bueno, yo vi a dos y tengo bastante. Con sus rifles apuntando hacia donde estábamos nosotros. ¡Mira! En ese momento vi la cara de mi hijo clarita, como si estuviese allí y no hubiese humo. ¡Mira que si nos pasa algo a los dos! ¡Porque estábamos los dos allí metidos en el ‘peo’! Y dije: ‘¡vámonos!’”.
-“Sí, -atajó Ramón-, pero el problema era por dónde. Delante de nosotros estaba la Guardia Nacional tirando bombas, y detrás de ella los Círculos chavistas tirando piedras. A nuestra espalda, la riada de gente que seguía llegando, porque aún no sabían lo que pasaba”.
-“Entonces echamos a andar hacia atrás, hacia los nuestros, diciéndoles que retrocedieran, pero nadie hacía caso. ‘¡Ni un paso atrás!’, gritaban. ‘¡Que hay francotiradores!’, decíamos nosotros. ‘¡Ni un paso atrás!’ Y, de repente, a unos dos metros de mí, vi que de la cabeza de uno saltaba un borbotón de sangre y caía al suelo. Fue impresionante. En el radio de unos cinco metros se hizo el silencio instantáneo y, de inmediato, el caos. ‘Asesinos’, empezaron a gritar unos; y otros, con más saña aún: ‘¡ni un paso atrás!’ En cuestión de segundos, cayeron otros dos heridos, y se formó la gran desbandada. Cada quien corrió hacia donde pudo. Nosotros fuimos hacia la Baralt; bueno, más que ir, nos llevaron; pero allí disparaban desde un puente contra todo el que cruzaba la calle, y nos resguardamos tras una esquina”.
-“Y para que los chavistas no nos reconociesen, nos desprendimos de todo lo que pudiese identificarnos como escuálidos”.
-“Yo llevaba una gorra y una bandera, y las boté en un montón de basura que había allí”.
-“Yo hasta la franela me quité. ¡Menos mal que llevaba otra debajo!”
-“¡Qué barbaridad!”
-“¡Todo! ¡Hasta el pito! ¡Aquellos bárbaros andaban todos armados!”
-“Pero el problema seguía siendo hacia donde ir. Hacia Capitolio no se podía; aquello era una batalla campal. Cruzar la Baralt, tampoco, porque disparaban desde el puente. ¿Qué hacer? Entonces llegaron los de la Metropolitana con la ballena acosando a los del puente, y aprovechamos la ocasión para salir hacia la Urdaneta por detrás de la ballena. Por allí vimos mucha gente corriendo y corrimos también, hasta el puente de las Fuerzas Armadas, donde la cosa ya estaba más tranquila”.
-“Pero, no te creas, porque todo el que veíamos nos parecía un chavista”.
-“¿Tanto era el miedo?”
-“¡Coño! Nosotros andábamos a cuerpo. Todas nuestras armas habían sido una bandera y un pito; y hasta eso habíamos botado ya. ¡Pero ellos soltaban plomo! ¡Y no sabíamos de dónde ni quienes! ¡Ya habíamos visto caer al menos a cuatro! ¡Quién no tiene miedo!”
-“¿Y después?”
-“Andando hasta el Tamanaco”.
-“¡Andando!”
-“Yo le dije a Ramón que cogiéramos un taxi, pero él no quiso”.
-“¡Y si el taxista era chavista! Nooo. ¡Andando! Caminar es sano. Eso, sí. Una cosa me ha quedado clara. Yo al centro de Caracas no vuelvo. ¡Es horrible!”
-“Di que pasaste un miedo horrible”, dijo Elisa riéndose.
-“Bueno, pero, al menos, tenéis una historia que contar el día de mañana a los nietos”.
-“¡Nooo! Espero olvidarla antes. ¡Mira, mira! Ese es el puente. Ese es el puente desde el que nos disparaban en la Baralt”.
Era el vídeo de “los pistoleros de Puente Llaguno”, que luego se haría célebre; recibiría el premio Rey de España, y daría mucho de que hablar.
-“¡Fíjate, fíjate como vacían los cargadores hacia abajo esos coñomadre!”
-“¡Y se turnan!”
-“¡Coños de madre!”
Estaban viendo y reviviendo su aventura a través de la pantalla.
-“Por ahí abajo, hacia donde ellos disparan, estábamos nosotros. ¡Mira, mira! ¿Ves ese gordito moviendo el brazo y gritando ‘adelante’? Ese soy yo. Cuando vuelvan a pasar la imagen, fíjate y verás. Claro que eso fue antes de ver a los francotiradores”.
Fragmento de la Novela CONDOMINIO: El Virus del Poder,





Charlotte
Mi admiración por tan magníficos diálogos, por tu talento para crear ambientes tan vívidos y para ponernos la miel en los labios con una historia que promete haciéndonos apetecer seguir leyendo. Un abrazo
Germán Lage
Gracias, Charlotte, por tu amable comentario. Celebro que hayas disfrutado leyendo este fragmente, pero dudo que tanto como yo disfruté leyendo tu “Reencuentro” o tu “Salomé”.
Un cordial saludo.
Qwertytantos
Qué buena escena, Germán, no hay mejor cosa que ver a los personajes a través de ellos mismo, ni mayor reto para un escritor. Mi enhorabuena y mi voto, por supuesto.
Germán Lage
Hoola, Qwertytantos: Gracias por haber leído este fragmento y por tus comentario. Respecto a la forma de dar vida a los personajes, procuro utilizar en cada momento la técnica que estimo más adecuada y, a juzgar por tu comentario, a veces, acierto.
Un cordial saludo y, de nuevo, gracias.
Mabel
¡Excelente Novela! Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía.
Germán Lage
Gracias, Mabel, por haberme leído y por tu comentario.
Un cordial saludo.
gonzalez
Excelente, amigo Germán. Además de la historia y los diálogos, me gustó mucho como usaste las comas, te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo!
Germán Lage
Hola, González: Gracias por tu amable comentario. Respecto al uso de las comas, ¿qué puedo decir? Las normas de ortografía están ahí, tan importantes para el escritor como las de tráfico para el taxista; en ellas entran las comas, y yo procuro respetarlas, como las señales de tráfico, para no descarrillar en lo que escribo.
Muchas gracias por tu observación.
Sualvez
Muy interesante. Tus dialogos sitúan al lector en la escena de forma vívida. Mi voto. Saludos!!
Germán Lage
Holoa, Sualvez; gracias por haberme leído y por tu amable comentario. Un afectuoso saludo.
Daniel Peraldi
Germán. Estoy impactado con el relato, ¿la escena? terrible. Los diálogos impresionantes en ritmo, realismo, visceralidad. Voy a ver si mañana puedo adquirir la novela porque me quedé con ganas de leer todo. Mi admiración total y mi respeto absoluto hacia tu trabajo. Impecable. Dar un voto es muy poco para tremendo trabajo. Un saludo afectuoso. Gracias. Daniel
Germán Lage
Hola, Daniel: me alegra, ¿cómo no? que mi fragmento te haya impactado, aunque dudo que haya sido tanto como me impactó a mí tu poema “Nick te ama”. Sus últimos versos siguen resonando en mi mente.
Gracias, por tu amable comentario, y un afectuoso saludo.
Nana
Querido Germán, es maravilloso este fragmento con el que nos dejas con ganas de más, mucho más. Los diálogos forman la historia que relatada en primera persona adquiere mucha más fuerza, pero lo has hecho tan bien que es como estar entre una multitud de gente, sentirte atrapado, no saber hacia dónde huir… enhorabuena. Un fuerte abrazo
Germán Lage
Hola, Nana: Gracias por tu elogioso comentario. Respecto a la técnica elegida para dar vida a la escena, debo recordar lo ya dicho a Qwertytantos; uno elige en cada momento la técnica que considera más apropiada y, a veces, acierta, como parece ser que fue en este caso.
Gracias, de nuuvo, y un fuerte abrazo.
Fisquero
Hola Germá,n Yo por mi parte al margen de la técnica y la comas, lo cual dejo para los académicos, me quedo con la carga dramática de aquello que se cuenta , y que se puede extraer del diálogo con matices de reportaje periodístico.
Una situación con tientes de drama, que consigues dado el lenguaje cotidiano y la forma en es expresado en dialogos cortos, consigues que el lector se sienta implicado, casi como si formase parte de la historia.
Una estimulante lectura que invita a leer tu novela.
Saludos.
Fisquero
Hola Germán. Yo por mi parte al margen de la técnica y la comas, lo cual dejo para los académicos, me quedo con la carga dramática de aquello que se cuenta , y que se puede extraer del diálogo con matices de reportaje periodístico.
Una situación con tientes de drama, que consigues dado el lenguaje cotidiano y la forma en es expresado en dialogos cortos, consigues que el lector se sienta implicado, casi como si formase parte de la historia.
Una estimulante lectura que invita a leer tu novela.
Saludos.
Germán Lage
Hola, Fisquero; tú sí lo has captado: “con matices de reportaje periodístico”; y también, como se dice en la reseña de Amazon, con intención de dejar “constancia para la historia” de los hechos ocurridos en Caracas el 11 de Abril de 2002, (de los que fui testigo), narrados en boca de algunos de sus protagonistas. En esta novela no he dudado en sacrificar incluso algunos valores novelísticos en aras de la objetividad de los hechos (así lo hago constar en el mismo prólogo de la obra), aunque utilizando otros para ampliar la fuerza expresiva;
Muchas gracias por tu comentario.
Kalula
Muy bueno Germán, muy bien logrado como siempre, mi saludo y voto! 😉
Germán Lage
Gracias, Kalula, por leerme, y por tu comentario.
Un cordial saludo.
Julia.Ojidos
Impresionante diálogo, magistral ambientación. Gracias por compartir esta maravilla. Un fuerte abrazo
Germán Lage
Gracias, Julia, por leer mi fragmento y por tu elogioso comentario.
Un afectuoso saludo.
Lourdes
Muy buen texto Germán. Refleja magistralmente esos momentos de confusión y miedo a través de unos diálogos muy bien construidos. Mi voto. Un beso
Germán Lage
Gracias, Lourdes, por seguir leyendo mis publicaciones y por tu elogioso comentario.
Un afectuoso saludo.
Miss_Eli
Excelente redacción y protesta sobre los abusos a los derechos humanos. ¡Lleno de vitalidad y energía!
Germán Lage
Gracias, Misa_Eli, por tu comentario. Un afectuoso saludo
VIMON
Un fragmento muy interesante y muy bien escrito. Felicitaciones Germán, y mi voto.
Germán Lage
Hola, Vimon; gracias por beber ocupado una parte de tu tiempo en leer mi publicación; celebro que te haya gustado. Un cordial saludo.
Lauper
Germán, me ha encantado. Sinceramente estoy deseando leer la novela. Hace años disfrutaba leyendo libros como “Territorio Comanche” de Pérez-Reverte y otros títulos de Manuel Leguineche. Ahora me has vuelto a “despertar el gusanillo”. Además y aunque no creo que los periodistas que trabajen en lugares en situación de conflicto sean del todo asépticos, tengo aun más ganas de leer una historia como ésta. Contada de la mano de una persona que estuvo allí viviéndolo, sintiéndolo y defendiendo sus ideas en primera persona. Un abrazo y mi voto
Germán Lage
Hola, Lauper; gracias por haber leído este fragmento. Y, abundando en tu comentario, me permito decirte que, para ese día tenía prevista otra publicación, pero, al tener noticias de la marcha que se estaba desarrollando en Venezuela, decidí sumarme a ella con esta publicación. Los hechos narrados llevaron a mi familia a tomar al día siguiente la decisión de abandonar el país. Por desgracia, la novela es de tal actualidad que las predicciones hechas en los capítulos doce y trece se están cumpliendo en estos días con precisión matemática.
Después del magnífico sabor de boca que me dejó el primero, espero ansioso tu próximo relato.
Un cordial saludo.