Huele a miseria, todo aquí huele a miseria. Aunque gires tu nariz para otro lado, huele a miseria. Las señoras pitucas y los señores de galera salen indignados con sus perfumeros de cristal. Rocían las callecitas de toda la ciudad con el más importado de los perfumes. Si hay miseria que no se note.
Pero ni la fragancia ni la elegancia de Francia pueden disimular lo obvio. Todo apesta. Incluso yo. Y mientras más tiempo paso aquí escribiendo, más miserable me siento en mi zona de seguridad. Más me alejo de ellos, de ella, de el y de vos. Ya no quiero sentirme tan lejos de otros latidos… Así que decido romper las ventanas, las puertas, los muros y salir a amar.
No hay nada como cuando todo, todito huele a vida.





Claudio_3
Lo que me gusta de tu relato son las palabras que has escogido, buena elección !!!! Dan musicalidad y llevan al lector a un viaje por si mismo. Te dejo un abrazo y mi voto. Saludos
Mabel
Una vida que hay que compartir y realizar. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Sualvez
Me gusta tu escrito. Transmite la inconformidad y la necesidad de cambio. Un abrazo!!!
VIMON
Importantes reflexiones. Saludos con el voto diez.
Lucian
Muy buena tu prosa, poeta! 😉
Dehesa
Me ha dejado un poso que…
Enhorabuena.
Mi voto.
Saludos.
Ps.: y si esa imagen es tuya también, mis felicitaciones por ella.